El hombre Tripartito
Rudolf Steiner
Pastel sobre papel vegetal
12 de junio de 1923
A continuación se reproduce el texto de la conferencia “¿Que es la antroposofía?, la cual el autor – Carl Unger – tenía destinado presentarla ante la audiencia el 4 de Enero de 1929 en Nuremberg. La conferencia no se realizó por el trágico asesinato de Unger momentos antes del comienzo del encuentro.
Al cierre del texto, se presentan unas palabras de Marie Steiner sobre el autor, y una breve referencia de Rudolf Steiner sobre la importancia del trabajo de Carl Unger dentro del movimiento antroposófico.
El Dr. Rudolf Steiner ha explicado muchas veces, y de manera muy definida, lo que es la Antroposofía. Pero tales definiciones no deben ser sacadas de su contexto, pues caracterizan la naturaleza de la Antroposofía desde uno u otro aspecto determinado.
Sin embargo, la pregunta ¿qué es la Antroposofía?, debe ser respondida, ya que nos ha sido planteada por las complejas condiciones de nuestro tiempo. El conocido “Diccionario Oxford” ha dado bajo el título “Antroposofía” una definición que, al parecer de personas que sabían algo del asunto, fue considerada totalmente insatisfactoria; uno de ellos se dirigió personalmente a Rudolf Steiner, rogándole que diera para este diccionario una definición de lo que es la antroposofía. Y Rudolf Steiner escribió en inglés: “La Antroposofía es un conocimiento producido por el Yo Superior en el hombre”[1]. Esta es una explicación dada para el público, para las personas que quieren estar informadas consultando un diccionario. De esta definición se desprende que la Antroposofía no es un dogma o una ciencia en el sentido corriente, sino algo para cuya producción se requiere de fuerzas de conocimiento que yacen en lo más produndo.
Pero una respuesta muy distinta ha dado Rudolf Steiner al dirigirse a quienes deseaban acercarse a la antroposofía de un modo íntimo, digamos a los estudiantes de antroposofía. Aquí dice: “La Antroposofía es un sendero de conocimiento que quisiera conducir lo espiritual en el hombre a lo espiritual en el universo”[2]. Además de estas dos respuestas dadas en polos opuestos, elijamos, para nuestro propósito, una que se encuentra a medio camino, a saber: “La Antroposofía es el camino de conocimiento que busca el alma humana de nuestro tiempo”. Al elegir esta definición queremos seguir una introducción a la naturaleza de la Antroposofía dada por Rudolf Steiner en conferencias que pronunció durante el último año de su vida y que han sido publicadas como libro bajo el título: “Antroposofía, un resumen después de 21 años“[3]. Él parte del hecho de que la Antroposofía, como toda ciencia de iniciación, quiere responder a los dictados del corazón de aquellos que necesitan de la Antroposofía; y orienta sus conocimientos hacia un camino que conduce a ello. Esto lo ha hecho poniendo en forma clara y científica lo que los hombres de nuestro tiempo no han podido captar con su conciencia científica, pero que han llevado en el alma como un intenso deseo.
En su autobiografía titulada “El curso de mi vida“[4], que Rudolf Steiner publicó durante el último año de su vida en artículos continuos de la revista semanal “El Goetheanum“, y que posteriormente apareció como libro, ha descrito cómo ya en su juventud se le abrió la visión espiritual. Es triste leer cómo, con esta capacidad, se vio condenado a la soledad, ya que las personas que le rodeaban eran incapaces de entenderle incluso cuando era un niño, y pasó su juventud esforzándose por buscar en la vida espiritual de su tiempo el lenguaje en el que pudiera hablar a sus semejantes sobre sus experiencias en el mundo espiritual. En las matemáticas con su entrenamiento en el pensamiento puro, encontró los primeros puntos de contacto; pero en los filósofos, especialmente en Kant, buscó en vano, y sus indagaciones en la ciencia natural moderna fueron igualmente infructuosas. Por fin encontró en Goethe[5] los primeros sonidos de un lenguaje espiritual, y no en su faceta de poeta, sino en sus trabajos e investigaciones de ciencia natural, a las que entonces el joven Steiner dedicó muchos años de estudio. Allí encontró un método de ciencia natural que abre la puerta al mundo espiritual. Llega a la profunda convicción de que en el método de las ciencias naturales se puede encontrar la posibilidad de practicarlo en modo tal que se pueda comprender también el elemento espiritual del mundo de los fenómenos. En dichos caminos reunió todo el conocimiento contemporáneo. Contra la resistencia más dura -el materialismo y el agnosticismo de nuestros días- forjó el instrumento con el que creó su ciencia espiritual antroposófica. Se la llama con toda razón una ciencia, pues contiene el mejor impulso científico de la época moderna.
Así, como verdadero especialista en los más diversos campos del conocimiento se dirigió a sus contemporáneos, sin que estos comprendieran cuál era el punto principal, a saber, un goetheanismo desarrollado en una forma moderna, para lo cual consagró su Universidad, el Goetheanum. Pero cada una de sus obras, hasta el punto de inflexión entre el siglo XIX y el siglo XX representa también una parte de la configuración anímica del hombre actual . Con su visión espiritual buscó aquellos lugares del alma en los cuales dormita la conciencia espiritual del hombre moderno, para despertarla. Podemos decir que la totalidad de las obras de Rudolf Steiner, hasta el cambio de siglo, contiene para la humanidad moderna todo lo necesario para obtener serias visiones espirituales. Pero su obra llegó a ser verdaderamente efectiva, sólo hasta que tuvo la oportunidad de hablar a hombres que, ignorantes de la ciencia, deseaban oír hablar directamente de los mundos espirituales. En aquella época, cualquiera que tuviera el privilegio de entrar en este círculo, podía realmente tener la impresión de que allí se encontraban todo tipo de personas, aunque sólo hubiera entre cuarenta y cincuenta; todos entraban como meros seres humanos, dejando fuera cualquier otro atributo que desempeñaran en la vida: el profesor y el estudiante, el ama de casa y el proletario. Así se abrió una nueva época en la historia de la conciencia humana; pues, nunca antes, nadie había hablado a todos los hombres con perfecta franqueza y libertad sobre el mundo espiritual. Los caminos del conocimiento espiritual, antes ocultos en el secreto de la antigua tradición mistérica, se hicieron ahora accesibles a todos. La primera comprensión real de la antroposofía la obtendrán aquellos que la asuman sin prejuicios y luego invoquen todas las fuerzas del conocimiento para fundamentarla en sí mismos. Es así como la Antroposofía puede cumplir su misión en el alma del individuo.
Ahora debe ser de la mayor importancia obtener una visión de la manera en que Rudolf Steiner ha descrito el vínculo necesario entre la ciencia natural y la ciencia espiritual. Y en este punto debemos pagarle una deuda de honor, pues ha hecho en este ámbito un descubrimiento tan importante como el de Harvey[6] sobre la circulación de la sangre. Se trata del descubrimiento de la triple naturaleza del ser humano. A este respecto leemos en la El curso de mi vida, capítulo 5: “Me encontré con la forma sensible-supersensible de la que habla Goethe y que se interpone, tanto para la verdadera visión natural como para la visión espiritual, entre lo que captan los sentidos y lo que percibe el espíritu”. “La anatomía y la fisiología lucharon paso a paso por la forma sensible-supersensible. Y en esta lucha, a través de mi mirada caí, al principio de manera muy imperfecta, sobre la triple organización del ser humano, respecto a la cual -después de haber proseguido en silencio mis estudios al respecto durante treinta años- empecé a hablar abiertamente por primera vez en mi libro Los enigmas del alma[7]“. En esta cita encontramos un testimonio significativo del método de investigación de Rudolf Steiner; especialmente de su escrupulosidad científica. Partiendo siempre de la visión espiritual, elabora los resultados de la misma hasta que los hechos pueden exponerse en términos de percepción sensorial. Podemos decir, por regla general, que no comunicaba ningún descubrimiento espiritual hasta que estaba convencido de que podía ser comprendido por medio de la conciencia ordinaria. Así, ejerció su poder de renuncia al mantener su descubrimiento en secreto durante treinta años, hasta que estuvo seguro de que podía demostrarse por medio de hechos fisiológicos y biológicos. En el mencionado libro Los enigmas del alma, la parte 6, del capítulo 4 se titula : “Las interdependencias físicas y espirituales de la entidad humana”. Él mismo llama a su ensayo un esbozo, porque las circunstancias no le permitieron escribir un libro completo, con el que pudiera establecer, con los medios científicos actuales a su alcance, los resultados de su descubrimiento y de sus treinta años de investigación.
El .descubrimiento de la triple organización del ser humano, según el libro mencionado, puede entenderse de la siguiente manera: “La contraparte corporal del proceso psíquico del representar hemos de verla, por un lado, en los procesos del sistema nervioso, con su culminación en los órganos sensoriales y, por otro, en la organización corporal interna”[8]. El sentir debe relacionarse “con el ritmo vital que tiene como centro la actividad respiratoria, y está conectado con ella” y que se extiende “hasta las zonas externas más periféricas del organismo[9]“. Y, en cuanto a la Voluntad, encontramos que ésta está, de manera similar, sostenida por los procesos del metabolismo. Y aquí debemos tomar en consideración todas las ramas y derivaziones de los procesos del metabolismo en todo el organismo.
Así, en primer lugar, está la prueba de las interdependencias físicas del ser humano. La primera parte de su descubrimiento ya ha sido explorada en gran medida; se conoce la dependencia de la vida representativa de la organización nerviosa. Pero sólo porque no se conocen las otras dependencias, el supuesto alcance y región de los nervios se lleva demasiado lejos. La consecuencia de ésto es que se atribuye a los nervios una influencia esencial en la génesis de los movimientos. Según las investigaciones de Rudolf Steiner, que pueden ser corroboradas por la ciencia moderna, ésto no es correcto; los llamados nervios motores deben ser considerados como portadores de una percepción, la percepción de los propios movimientos. La exageración de la influencia de los nervios en la explicación psicológica, conduce a la opinión de que de toda la vida psíquica sólo deben reconocerse las representaciones. Theodor Ziehen[10] dice de éstas que no pueden tener más que un cierto “tono” de sentimiento, mientras que niega en absoluto una esfera independiente de la voluntad dentro del alma . También aquí ocurre que se confunden los conceptos de “sentimiento” y de la “voluntad”, con las actividades anímicas mismas a los cuales los conceptos se refieren. Debemos, pues, considerar el sistema nervioso como un todo global que, con pocas excepciones, penetra en el cuerpo por todas partes y que es el substrato de los fenómenos de la representación, partiendo de la actividad de los sentidos hasta alcanzar al final las manifestaciones del pensamiento.
Del mismo modo, hay que comprender la base corpórea del sentir. El sistema rítmico es también un todo autónomo e independiente; comprende esencialmente el ciclo de la respiración y de la circulación de la sangre. Estas actividades también recorren todo el cuerpo; y están estrechamente conectadas entre sí, pues la respiración penetra en todo el sistema sanguíneo.
No es difícil constatar en el ámbito psicológico, la conexión de la esfera del sentimiento con las actividades mencionadas, cuando se observa cómo el ritmo de la respiración y de la sangre cambia según el movimiento de los sentimientos. Analogamente, los procesos del metabolismo son el substrato del elemento volitivo del alma; pero debemos rastrear los procesos del metabolismo a través de todo el organismo, y especialmente en el sistema muscular, pues allí se producen procesos metabólicos; y es psicológicamente fácil, relacionar la actividad muscular con las manifestaciones de la voluntad.
A la esfera psicologica pertenece también los diferentes grados de conciencia que, según las investigaciones de Rudolf Steiner, corresponde a estos procesos anímicos. Él señala que “una conciencia plenamente despierta sólo existe en las representaciones mentales mediadas por el sistema nervioso”; que en la esfera del sentimiento sólo existe el grado de conciencia propio “de las representaciones oníricas” “y que en la voluntad sólo existe el grado embotado de conciencia que “esta presente en el sueño profundo”. El hecho de que la vigilia dependa del sistema nervioso puede comprenderse fácilmente. Pero, por lo general, no se tiene suficientemente en cuenta que la vigilia ordinaria está constantemente mezclada con la semiconsciencia. Incluso las representaciones teñidas de sentimiento, se asemejan a un sueño que está ocurriendo simultáneamente con la vigilia, y los sentimientos mismos son un mundo flotante de imágenes ondeando arriba y abajo, y absolutamente similares al sueño. Pero en todo lo que pertenece a la esfera de la voluntad uno está dormido. Tenemos, por ejemplo, la representación del brazo doblado y la representación posterior de que el brazo, en el momento siguiente, será estirado; pero somos inconscientes de cómo estas representaciones se transforman en los movimientos mismos. Sólo después de que el movimiento se ha realizado, sin que se tenga consciencia (como si estuvieramos dormidos), volvemos a tener una representación, a saber, la de que el brazo se ha estirado en efecto.
Todo esto se refiere sólo a un aspecto del descubrimiento de Rudolf Steiner. Si sólo existiera este lado, el descubrimiento sería, por supuesto, significativo, pero produciría, sin duda, los peores efectos. Ciertamente, es necesario que las interdependencias de los fenómenos anímicos y corporales, que aquí sólo hemos esbozado, sean exploradas hasta el más mínimo detalle; pero el resultado sería que el conocimiento de estas dependencias podría ser mal empleado en cierta dirección. Ya hoy se hacen esfuerzos con el objeto de llegar al resultado de que la vida psíquica pueda ser influenciada mediante el uso de ciertas substancias en nuestro sistema corporal. Pero, si esto fuera posible -y, sin duda, algún día lo será-, la libertad humana habría llegado a su fin. Aquí se avecina un inmenso peligro que no podemos tener suficientemente en cuenta. Imaginemos cómo pueden regularse o incluso normalizarse las funciones psíquicas, y pensemos en los experimentos psico-técnicos practicados en los países occidentales o en los experimentos casi biológicos de los países occidentales o en los experimentos casi biológicos de la Rusia bolchevique, y comprenderemos que nunca debemos exponer sólo este lado del descubrimiento de Rudolf Steiner; de lo contrario pecaríamos contra su obra.
El otro aspecto de éste descubrimiento se refiere a la sujeción espiritual de la entidad humana y contiene, de forma diferenciada, los medios para evitar tal intrusión ilícita en la vida del alma. En su libro Los enigmas del alma, Rudolf Steiner expone las relaciones “que el elemento anímico de la consciencia oridinaria tiene con la vida del espíritu”; podemos resumirlas de la siguiente manera: “Lo que sólo existe de modo espiritual y esta en la base de la conciencia ordinaria sólo puede experimentarse mediante la visión espiritual”. Esto se revela en “Imaginaciones”. El sentimiento fluye, desde el punto de vista espiritual, de esa esfera espiritual que la investigación antroposófica encuentra mediante un método caracterizado en sus escritos como el de la “Inspiración”. La voluntad fluye, para la visión espiritual, de la esfera espiritual a través de lo que Steiner ha llamado verdadera “Intuición”.
Esta sujeción de los fenómenos anímicos al mundo espiritual es el centro de la Antroposofía. Cuando, por ejemplo, volvemos a leer en el libro de Rudolf Steiner “¿Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores?”[11], los ejercicios que conducen a la “Imaginación”[12] – el primer grado del conocimiento superior – podemos encontrar que la tarea consiste en fortalecer el pensamiento en sí mismo, de modo que se libere de su conexión con la base corporal; esta liberación protegerá al alma contra interferencias indebidas. Ahora, debemos admitir que el pensamiento moderno ya ha obtenido un alto grado de pureza en éste sentido. La objetividad del pensamiento científico ya tiende fuertemente hacia el lado de las “Imaginaciones”. Pero este desarrollo debe crecer y pasar a la esfera del sentimiento para que las personas puedan conocer los ejercicios correspondientes antes de que surjan los peligros que se ocultan en los reinos más profundos del alma. Es mucho más dificil llegar a no ser egoistas en el ámbito del sentimiento, pero por medio de ejercicios anímicos apropiados el sentimiento también puede ser liberado de su conexión con el cuerpo. El resultado de tal transformación del sentimiento es esa forma de conocimiento que Steiner nos presentó como “Inspiración”[13]. Ya la palabra inspiración muestra la conexión de este tipo de conocimiento con la respiración, y la antigua escuela oriental se ha esforzado por obtener la inspiración mediante ejercicios de respiración. El egoismo es todavía más dificil de eliminar en la esfera de la voluntad, la cual debería elevarse a un grado de conciencia todavía más alto, esto es al de la “Intuición”[14]. También aquí se trata de que, mediante un fortalecimiento interior de la vida del alma, ésta se proteja contra las interferencias indebidas de la parte corpórea. De este modo, eso que podemos llamar sujeción espiritual del alma se convierte, en el curso de los ejercicios de formación, en libertad del espíritu.
Ahora tenemos el panorama total del descubrimiento de Rudolf Steiner que nos da el vínculo necesario entre la ciencia natural y la ciencia espiritual. Es fácil darse cuenta de cómo el alma del hombre moderno advierte en sí misma el comienzo de tal transformación y, por tanto, se esfuerza por tomar conciencia de la vida del alma. El alma siente que la ciencia materialista moderna amenaza su existencia con la esclavitud real, es decir, con la completa dependencia del cuerpo. Por lo tanto, podemos describir la antroposofía como un camino hacia el conocimiento que busca el alma del hombre moderno.
Es de primordial importancia reconocer, al considerar este ejemplo de la triple organización del ser humano, el método de investigación de Rudolf Steiner y ver el camino por el cual la conciencia ordinaria del hombre de hoy puede obtener acceso a sus investigaciones suprasensibles. Rudolf Steiner parte siempre de los tipos superiores de conocimiento: Imaginación, Inspiración e Intuición, y luego prosigue sus estudios hasta los respectivos hechos sensibles. Después, cuando describe los resultados para hacerlos comprensibles a la conciencia ordinaria, toma el camino inverso mostrando cómo podemos partir de ciertas experiencias de la conciencia cotidiana para reconocer los elementos espirituales del mundo. Puede considerarse como el primer gran mensaje de Rudolf Steiner a la humanidad moderna el habernos mostrado cómo obtener tal visión de nuestro ser que haga perceptibles los fundamentos espirituales del mundo y de nuestra propia existencia espiritual.
Habiendo considerado la triple organización del ser humano, podemos pasar a otras investigaciones antroposóficas de Rudolf Steiner. Pero debemos tener en cuenta que el hombre actual no podría reconocer nada espiritual si tuviera que abandonar los métodos de investigación utilizados en la ciencia natural; pero, como hemos visto, este método puede extenderse hasta llegar a los reinos espirituales. La mencionada estructura del ser humano muestra ya, desde el punto de vista de la ciencia natural, que estamos constituidos como cuerpo, alma y espíritu – una constitución que, anteriormente, sólo podíamos discutir en sentido filosófico. De esta estructura parte Rudolf Steiner en su libro “Teosofía”[15]. Si llamamos “filosófica” a la parte de la esfera espiritual que la conciencia ordinaria es capaz de comprender, podemos decir que Rudolf Steiner ha creado en éste libro las formas filosóficas de la Antroposofía. Partiendo de nuestra triple constitución, como cuerpo, alma y espíritu, y tomando las investigaciones de la ciencia espiritual como continuación de las de la ciencia natural, obtenemos una sistematización estructural de la entidad humana, que por así decir, se entrecruza con esa dada más arriba. Es precisamente lo que se expone en el libro “Teosofía”.
La conciencia ordinaria sólo reconoce el mundo mineral y la parte mineral del ser humano, esto también respecto a los tres sistemas arriba mencionados. Pero justo esos tres sistemas nos llevan a comprender que la parte mineral es impensable sin la vida y la conciencia. Rudolf Steiner nos muestra que podemos, en un sentido científico, afirmar la realidad de la vida empleando el método de la “Imaginación” al estudiar la naturaleza del ser humano; y muestra cómo incluso la conciencia ordinaria es capaz de comprender esto. Describe como mundo etérico a aquello que la “conciencia imaginativa” contempla en el cuerpo, y llama a nuestra parte en éste cuerpo etérico. Los animales y las plantas también poseen un cuerpo etérico. Así, la realidad de la vida se hace accesible a la investigación. De manera similar, toda la conciencia es explorada por la “conciencia inspirtativa o Inspiración”. De nuevo se abre aquí un nuevo mundo, que Rudolf Steiner denomina mundo astral. Nuestra parte en éste es el cuerpo astral que también poseen los animales. Así resulta una trinidad de nuestro ser corporal: el cuerpo físico, el cuerpo etérico y el cuerpo astral. A esto hay que añadir el tipo de conocimiento llamado “Intuición”. Este último trae a la percepción el ser que experimentamos directamente como nuestro Yo. Este miembro de nuestro ser eleva a la humanidad por encima de los demás reinos de la naturaleza.
Ahora, éste Yo penetra con su propia esencia la triple corporalidad y vive en ésta como un ser anímico triformado accesible a la investigación suprasensible, del mismo modo que la visión de los tres reinos de la naturaleza está abierta a la investigación ordinaria. Ahora bien, experimentando interiormente este ser anímico triformado, podemos comprender a partir de nuestro propio elemento anímico (es decir, a partir de un elemento suprasensible), lo que Rudolf Steiner llama el alma sensible, el alma racional-emotiva y alma consciente. Al reflexionar de éste modo sobre la investigación espiritual, el ser humano consigue la transición de la conciencia cognitiva ordinaria hacia una experiencia interior propia y, a través de ésta, al desarrollo de sus facultades latentes. Si ahora también nos formamos la representación de que los tres tipos de conocimiento suprasensible, – la imaginación, la inspiración y la intuición –, se dirigen a su propio ser, resultarán tres elementos de la entidad espiritual del hombre que, sin embargo, aún no están despiertos en la conciencia ordinaria. Rudolf Steiner describe ésta triple espiritualidad del hombre como Yo Espiritual, Espíritu Vital y Hombre-Espíritu.
El ser humano vive como un Yo, y como tal, diferenciamos entre nosotros mismos y el mundo exterior, al cual busca conocer. Esta conciencia del yo se despierta cuando el cuerpo físico entra en contacto con el mundo exterior. Cuando el Yo se desarrolla para alcanzar un conocimiento superior, se libera de la estrecha conexión con el cuerpo físico, y entonces, actuando en el cuerpo etérico, puede llegar a despertar Imaginaciones. Después de algunos grados más de desarrollo, cuando actúa en el cuerpo astral, el Yo se despierta a las Inspiraciones y, por último, cuando actúa en sí mismo, a las Intuiciones. Este desarrollo de las fuerzas superiores del conocimiento puede entenderse también en el sentido siguiente: la vigilia penetra en los reinos donde antes sólo dormíamos y soñábamos (sueño profundo); en efecto, el despertar la conciencia del Yo, cuando éste actúa en las partes superiores de nuestro ser, es un proceso continuo de despertar.
Así se ha indicado el camino por el cuál es posible explorar los estados ulteriores en los que entramos después de la muerte física. Rudolf Steiner describe el deambular del alma y del espíritu humano después de la muerte por los reinos de los mundos superiores, y hace comprensibles estos estados a través de la comprensión del propio ser humano; durante éste deambular por los mundos superiores la entidad real y espiritual de nuestro Yo se retira paso a paso de los armazones que lo mantenían ligado al mundo terrenal. Al representar estos estados, Rudolf Steiner utiliza a menudo la comparación del sueño y la muerte: lo que para él no representa una comparación trivial tomada de la antigüedad, sino de un paralelismo que puede ser investigado (véase el libro “Ciencia oculta: Un bosquejo[16]“). Con respecto a la conciencia, el sueño tiene un doble significado; podemos tomar en consideración no sólo el dormirse, sino también el despertar; se trata por consiguiente de un ciclo completo. En sus investigaciones Rudolf Steiner no sólo ha señalado los estados post-mortem en los mundos espirituales, sino también las condiciones espirituales que preceden al nacimiento; los uno y las otras se combinan para formar el ciclo de las vidas repetidas sobre la tierra.
Esto nos lleva al segundo gran mensaje espiritual de Rudolf Steiner para la humanidad actual: la prolongación de la vida humana más allá del nacimiento y la muerte hasta la contemplación de las vidas sucesivas y su conexión a través del destino. Sólo a través de estas ideas puede adquirir un sentido concreto nuestra vida en la tierra. Rudolf Steiner da repetidamente ejemplos, históricamente importantes, de la relación entre vidas sucesivas. La reencarnación del alma y la ley del destino son los temas del capítulo central de su libro “Teosofía[17]“. Este capítulo es un ejemplo de cómo se pueden presentar hechos espirituales difíciles mediante una interpretación sensata de los puntos de vista de la ciencia natural. Aquí se trata sobre todo de explicar el concepto de evolución de forma espiritual, lo que hasta ahora se había hecho de forma materialista. Con la explicación de Rudolf Steiner, la idea de la evolución adquiere no sólo un contenido biogenético, sino también psicogenético; sólo así éste concepto encuentra su plena justificación.
Steiner llega a considerar que “reencarnación y karma, son conceptos necesarios desde el punto de vista de una moderna concepción de la naturaleza”. Este es el título de un artículo[18] especial publicado por él hace muchos años. Este gran mensaje de Rudolf Steiner sólo puede ser adoptado cuando nuestra vida anímica se interesa con el mayor fervor por el desarrollo físico y espiritual, y cuando todas las fuerzas del alma son convocadas para experimentar estos hechos no como teorías abstractas, sino como acontecimientos que suceden en el alma misma.
A medida que el hombre aprende a conocerse a sí mismo como un caminante cósmico que viaja a través de los reinos de la naturaleza y el espíritu, también puede acceder al tercer mensaje que Rudolf Steiner trajo a la humanidad de hoy. A través de nuestra participación en los acontecimientos cósmicos obtenemos un nuevo conocimiento no sólo de nuestro propio ser, sino también del ser cósmico. La génesis de la tierra y de la humanidad a partir de un origen espiritual común, una cosmología que es al mismo tiempo una antropogenia – éste es el tercer grupo de investigación de la antroposofía de Rudolf Steiner. Inmensos ritmos evolutivos han creado el cosmos; en ciclos sucesivos aparecen los diferentes estados elementales de la tierra, cada vez más físicos, y los estados de la conciencia humana, cada vez más individuales. Cuando aún no existía el mundo físico, la conciencia humana estaba absolutamente conectada con el espíritu divino. En este estupendo cuadro de la evolución sitúa Rudolf Steiner nuestras experiencias con los seres creadores del mundo, que nos rodean en el mundo espiritual del mismo modo que lo hacen los reinos de la naturaleza en el mundo físico. Estos ciclos se contraen por repeticiones constantes y se hacen más densos y cercanos hasta ese estado que, finalmente, representa la historia del mundo y de la humanidad en un sentido más estrecho. De este modo obtenemos una nueva visión de la historia, que ahora está conectada con el crecimiento del alma por el hecho de que los propios individuos humanos, en sus vidas sucesivas, están formando la historia.
En el devenir individual del ser humano se manifiesta su alejamiento de Dios; de ahí que lo único que sobreviva de la antigua espiritualidad sea el anhelo del alma. El desarrollo cósmico-humano nos lleva también a comprender aquel acontecimiento histórico a través del cual el mundo espiritual divino desea entrar de nuevo en contacto con la historia humana, “El misterio del Gólgota”. A través de nuestra participación interior en estos acontecimientos mundiales, el cristianismo se hace comprensible simultáneamente como acontecimiento cósmico y como hecho místico (véase el libro de Rudolf Steiner “El cristianismo como hecho místico“[19]). En la antroposofía de Rudolf Steiner el conocimiento de Cristo no se sitúa al principio como dogma, sino al final como meta de desarrollo de la humanidad. Esta es la naturaleza apocalíptica de la Antroposofía, que mira hacia el futuro, cuando la humanidad se libere de la esclavitud de la conciencia física y ascienda a grados superiores de existencia, por los que ya ha pasado el Iniciado de nuestros días.
Los tres grandes mensajes espirituales a la humanidad actual se combinan por el hecho de que Rudolf Steiner impregna sus investigaciones con métodos concretos mediante los cuales se puede obtener el conocimiento de los mundos superiores. Los gérmenes de este conocimiento yacen ocultos en el alma del hombre a la espera de su desarrollo. Estos gérmenes producen toda clase de “movimientos” en los que se oculta el anhelo de los hombres. Pero cuanto más nos interesemos por las metas indicadas por Rudolf Steiner, más nos convertiremos en sus seguidores. Entonces la pregunta “¿qué es la Antroposofía?” ya no exigirá la respuesta: “La Antroposofía es el camino de conocimiento que busca el alma humana de nuestro tiempo”, sino la otra respuesta que Rudolf Steiner ha dado a sus discipulos: “La Antroposofía es un sendero de conocimiento que quisiera con lo espiritual en el hombre a lo espiritual en el Universo”[20].
Prefacio al texto por Marie Steiner
La misión de Rudolf Steiner de dar sus esclarecedoras conferencias en Alemania, fue suprimida a la fuerza por misteriosas intrigas. Hasta ese momento los corazones de muchas personas, incluso fuera de la Sociedad Antroposófica, se volcaron hacia él y muchas almas lo reconocieron como el hombre que, durante un período de revolución y colapso, fue capaz de mostrar nuevos caminos y nuevos objetivos. En la víspera del Año Nuevo de 1923 las montañas del Jura suizo se iluminaron con los reflejos rojo sangre del fuego prendido al Goetheanum; y en pocas horas este milagro de la arquitectura en el sentido de un arte espiritual portador de futuro – su creación – fue destruido injustificadamente.
Rudolf Steiner, pionero del vuelo elevado del espíritu humano, había transformado su arte en una obra de una fuerza del Verbo jamás imaginada. Pero su salud -y nunca antes había estado enfermo- se quebrantó repentinamente y murió.
En el dolor y la tribulación, su discípulo más fiel y activo, Carl Unger, maduró hasta alcanzar una asombrosa claridad de espíritu con un conocimiento cada vez mayor. Fortalecido con integridad moral, sus palabras, siempre tan lúcidas, comenzaron a brillar con calor espiritual; sus fuertes poderes de razonamiento formaron pilares para sostener los arcos de una cúpula artística. Con pasos lentos pero firmes, se había ido desarrollando hasta la muerte de su maestro y entonces, una vez maduro, se vio capacitado para seguir el camino de su predecesor y continuar con dignidad su trabajo, manteniéndolo únicamente en ese nivel en el que Rudolf Steiner deseaba que continuara su obra. Pero las balas asesinas le alcanzaron en el momento en que, en Nuremberg, se acercó a la mesa para pronunciar aquella conferencia que, ahora impresa, tenemos ante nosotros .
En los escritos de Rudolf Steiner encontramos una semblanza de este hombre que fue su más capaz colaborador. Lo añadimos a este folleto, uniendo , en su actividad post-mortem, la memoria de estos dos hombres que, mientras vivieron, estuvieron unidos en una verdadera amistad para un sacrificado servicio a la humanidad.
Rudolf Steiner sobre Carl Unger
“El Dr. Carl Unger, desde hace muchos años, ha sido siempre el más laborioso y devoto colaborador del movimiento antroposófico.
En La Haya habló como técnico y filósofo sobre la tarea social de la técnica y de los técnicos[21]y sobre las bases filosóficas de la antroposofía.[22].
El Dr. Unger vio muy pronto que la Antroposofía necesita ante todo una sólida fundamentación gnoseológica. Con una profunda comprensión retomó lo que yo mismo, hace muchos años, pude dar en mis libros “Teoría del conocimiento basado en una concepción goetheana del mundo”[23], “Verdad y Ciencia”[24] y “Filosofía de la libertad”[25]. De manera independiente desarrolló lo que yo había dado. Su preocupación, apoyada en un pensamiento agudo, era la de analizar claramente la naturaleza del proceso cognoscitivo humano y presentar sintéticamente sus resultados en un marco cognoscitivo real. Unger no es un dialéctico, sino un observador de hechos empíricos. Y ésta es la razón por la que, en el curso de los años, ha sido capaz de dar resultados del más alto valor, mostrando cómo el proceso del conocimiento en la conciencia ordinaria produce, en todo y en todas partes, de sí mismo, los impulsos a la investigación antroposófica. Además, el método de pensamiento de Unger, habiendo sido formado por problemas técnicos, está libre de cualquier vaguedad subjetiva, y por lo tanto su colaboración científica en la antroposofía es la más importante que podemos tener. En el transcurso de los años, su pensamiento, sus investigaciones y su trabajo tanto técnico como antroposófico, han crecido constantemente. En sus dos conferencias pronunciadas en La Haya ha presentado frutos maduros de este crecimiento. En su primera conferencia mostró que en nuestros días es justamente el técnico el que ha sido llamado a la comprensión social; en la segunda conferencia, que en nuestro tiempo la filosofía, a partir de su propio desarrollo histórico, debe desembocar en la antroposofía”.
Notas al texto
[1] “Anthroposophy is a knowledge produced by the Higher Self in man”
[2] Steiner, Rudolf. Directrices antroposóficas. GA 026. Directriz N° 1, pag. 15. Editorial Rudolf Steiner, España.
[3] Steiner, Rudolf. Antroposofía, un resumen después de 21 años. GA 234. Editorial Científico Espiritual, Argentina.
[4] Steiner, Rudolf. El curso de mi vida. GA 028. Editorial Antroposófica, Argentina.
[5] Johann Wolfgang von Goethe (Fráncfort del Meno, 28 de agosto de 1749-Weimar, 22 de marzo de 1832) fue un dramaturgo, novelista, poeta, filósofo y naturalista alemán, principal representante del Clasicismo de Weimar.
El joven Rudolf Steiner realizó la edición de los escritos científicos de Goethe para la colección “Deustche Nationalliteratur”, realizando introducciones y explicaciones consecutivas a los trabajos. Esto implico para Steiner, la tarea de enfrentarse a una profunda compresión de la ciencia natural y de la cosmovisión de Goethe.
[6] William Harvey (Folkestone, 1 de abril de 1578 – † Roehampton, 3 de junio de 1657) fue un médico inglés, el primer científico que describió con precisión el sistema circulatorio humano y las propiedades de la sangre bombeada desde el corazón a todo el cuerpo.
[7] Steiner, Rudolf. Los enigmas del alma. GA 021. Editorial Pau de Damasc. Chile.
[8] Steiner, Rudolf. Los enigmas del alma. GA 021. Capítulo 4, parte 6. “Las interdependencias físicas y espirituales de la entidad humana”, pag 109. Editorial Pau de Damasc. Chile.
[9] Ibid, pag 110
[10] Theodor Ziehen (Fráncfort del Meno, 12 de noviembre de 1862 – Wiesbaden, 29 de diciembre de 1950) fue un neurólogo, psiquiatra y filósofo alemán.
[11] Steiner, Rudolf. ¿Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores?. GA 010. Editorial Rudolf Steiner. Madrid, España.
[12] Conocimiento imaginativo
[13] Conocimiento inspirativo
[14] Conocimiento intuitivo
[15] Steiner, Rudolf. Teosofía: Introducción al conocimiento suprasensorio del mundo y al designio del hombre. GA 009. Editorial Científico Espiritual. Argentina
[16] Steiner, Rudolf. Ciencia oculta, un bosquejo. GA 013. Editorial Rudolf Steiner. Madrid, España.
[17] Steiner, Rudolf. Teosofía: Introducción al conocimiento suprasensorio del mundo y al designio del hombre. GA 009. Editorial Científico Espiritual. Argentina. Se refiere al capítulo titulado “Reencarnación del espíritu y destino”.
[18] Steiner, Rudolf. Reencarnación y karma: representaciones necesarias desde el punto de vista de la ciencia. GA 034 Revista Lucifer-Gnosis. No traducido al español
[19] Steiner, Rudolf. El cristianismo como hecho místico y los misterios de la antiguedad. GA 008. Editorial Rudolf Steiner. España
[20] Steiner, Rudolf. Directrices antroposóficas. Un camino de conocimiento. El misterio de Micael. GA 026. Directriz N° 1, pag 15. Editorial Rudolf Steiner. España.
[21] Conferencias del Dr. Carl Unger en la Convención celebrada en La Haya, del 7 al 12 de abril de 1922. La conferencia titulada: “La tarea social de la técnica y de los técnicos” fue dada el martes, 11 de abril
[22] Ibid. Conferencia “Para la fundamentación filosófica de la Antroposofía”, dada el miércoles 12 Abril.
[23] Steiner, Rudolf. Teoría del conocimiento basada en la concepción goetheana del mundo. GA 002. Editorial Rudolf Steiner. Madrid, España.
[24] Steiner, Rudolf. Verdad y ciencia; preludio a una filosofía de la libertad. GA 003. Editorial Rudolf Steiner. Madrid, España.
[25] Steiner, Filosofía de la libertad; fundamentos de una concepción moderna del mundo. GA 004. Editorial Rudolf Steiner. Madrid, España.
Traducido del inglés por: Carlos Andrés Guío
Acerca del autor
Carl Unger
Carl Unger (1878-1929) Fabricante, ingeniero, filósofo, miembro de la junta directiva de la Sociedad Antroposófica..
Nació en Cannstatt, el 28 de Marzo de 1878. Fue el tercer hijo del banquero judío Julio Saul Unger. Creció en una atmósfera filosófica, que estuvo marcada por el pensamiento científico agnóstico de la época.
Estudia ingeniería mecánica en la Königlich-Technischen Hochschule de Stuttgart. A través del pintor Hans Weishaar conoce la Teosofía. En 1903 se une a la Sociedad Teosófica. En Berlín, en febrero de 1904, conoce a Rudolf Steiner y queda profundamente impresionado por su conocimiento y sus habilidades espirituales. A finales de 1904 se convirte en miembro de la Escuela Esotérica, que estaba dirigida por Steiner.
En 1908, se convierte en miembro de la junta directiva de la sección alemana de la Sociedad Teosófica y un colega esencial Steiner en el conflicto ya a fuego lento con la Sociedad Teosófica. Cuando se da la ruptura con la Sociedad Teosófica en 1912/13 y nace la Sociedad Antroposófica independiente, es elegido junto con Marie von Sivers y Michael Bauer en su junta central. Permanece como miembro de la junta hasta poco antes de su muerte.
Rudolf Steiner apreció el trabajo de conocimiento minucioso e independiente de Unger, al que presenció en escritos filosóficos-ántroposóficos y cientos de conferencias en el contexto de la Sociedad Teosófica y posterior Antroposófica.
Unger se convirtió en uno de los pioneros más importantes del movimiento antroposófico y hizo valiosas contribuciones a la base científica exacta de la antroposofía. Además, participó significativamente en la fundación y desarrollo de la Sociedad Antroposófica.
El 2 de enero de 1929 dimitió de la Junta Directiva de la Sociedad Antroposófica y de la Sociedad Nacional en protesta contra las partes de la Junta que consideraban inválido el testamento de Steiner.
El 4 de enero de 1929, en el marco de una conferencia en Nuremberg sobre el tema «¿Qué es la Antroposofía? es asesinado.