Como surgió el libro “Filosofía de la Libertad”

A continuación se presenta el texto correspondiente al primer capítulo del libro publicado en el año 1964 por Otto Palmer, titulado:   Rudolf Steiner sobre su libro «Filosofía de la Libertad».

De esta forma damos continuación al texto de introducción del libro, que se publicó en este blog hace algunas semanas. 

Die_Philosophie_der_Freiheit 1894

Al repasar su vida, Rudolf Steiner encontró que la Filosofía de la Libertad desempeñó un papel muy decisivo en ésta. Comenzó a ocuparse de los problemas que trata el libro cuando, siendo un joven de diecinueve años, ingresó en la Escuela Técnica Superior de Viena y se dedicó al estudio de la filosofía, entre otras muchas materias. En el capítulo tres de su autobiografía dice:

“La vida en el pensar se me manifestaba cada vez más como un reflejo de lo que el alma vivenciaba en el mundo espiritual. En la vivencia de los pensamientos, vivía en una realidad tan plenamente experimentada que no dejaba lugar a dudas. El mundo de los sentidos no era para mí tan acequible a la experiencia; ese mundo existe, pero no se lo puede captar como al pensamiento. En o detrás de ese mundo puede esconderse una desconocida esencia y, sin embargo, el hombre está en éste. Así surgió en mí la pregunta de si este mundo es una realidad total. Si el hombre hila los pensamientos que surgen de su alma al encontrarse delante del mundo sensible, iluminándolo; ¿añade efectivamente algo a este mundo que es ajeno a él? Esto no concuerda en absoluto con lo que el hombre experimenta cuando el mundo sensible se le enfrenta y cuando el hombre irrumpe en él con sus pensamientos. ¿Los pensamientos, no se identifican entonces, como el medio por el cual se expresa el mundo sensible? Estas reflexiones formaban, a la sazón, una parte importante de mi vida interior”[1].

Aquí vislumbramos el libro en embrión.

El mismo capítulo de la autobiografía de Steiner describe el grado de éxito que tuvo esta búsqueda de conocimiento.

“Estaba cerca de la disposición anímica que me permitía pensar que la cosmovisión espiritual que vivía en mí, también podía sostenerse con todo derecho ante el foro del pensar desarrollado en las ciencias naturales.  Yo, a la sazón, tenía 22 años”[2].

Rudolf Steiner (1882) 21 años
Rudolf Steiner (1882) - 21 años
Mientras se enfrenta a la filosofía del pesimismo, de la que su amiga Mme. Delle Grazie era partidaria, Steiner le dirigió un escrito que tituló “La naturaleza y nuestros ideales”. Dice de éste que contenía las semillas de La Filosofía de la Libertad .   Lo cita extensamente en el capítulo VII de su autobiografía, llamando así la atención sobre las primeras etapas de un proceso evolutivo que había progresado lo suficiente como para que él pudiera hacer una primera declaración escrita al respecto. Al final del Capítulo VIII leemos:

“De esta manera me encontraba a los veintisiete años colmado de “interrogantes y enigmas” en relación a la vida exterior de la humanidad, mientras que la esencia del alma y su relación con el mundo espiritual adquiría cada vez formas más definidas en la visión espiritual de mi Ser, por lo pronto sólo podía trabajar espiritualmente partiendo de esta concepción y este trabajo tomaba más y más la dirección a lo que fue más tarde mi “Filosofía de la Libertad”.[3]

Una referencia adicional a la época de la vida del autor se encuentra en el Capítulo XVI:

“Debo decir verdaderamente que el mundo de los sentidos era para mí algo como un juego de sombras e imágenes. La conexión con lo espiritual, en cambio, me ofrecía el carácter legítimo de la realidad”.

“Todo esto pertenece esencialmente al principio de los años noventa en Weimar, cuando di los últimos toques a mi “ Filosofía de la Libertad” . Sentía que escribía los pensamientos que el mundo espiritual me había inspirado hasta mis treinta años. Todo lo que me había brindado el mundo exterior tenía solamente el carácter de un estímulo”[4].

Steiner tenía treinta y tres años cuando apareció el libro en 1894. Por lo tanto, es exacto decir que la germinación, maduración, redacción y publicación de La Filosofía de la Libertad abarcó un período de catorce años de la vida del autor, desde los diecinueve hasta los treinta y tres  años.
Rosa Mayreder_mit_Signatur

Rosa Mayreder fue la  destacada personalidad que más contribuyó a la evolución del libro:

“En esta misma época, mi “Filosofía de la Libertad” tomaba formas cada vez más concisas y Rosa Mayreder fue la persona con la que más hablé de esta obra en el tiempo de su creación.  Ella supo quitar en parte la soledad interior en la que yo vivía, pues ella buscaba la comprensión viviente de la personalidad humana inmediata y yo, la revelación del mundo que esta personalidad puede encontrar en el fondo del alma si se abre el ojo espiritual. Varios puentes unían estas dos formas de concepción y en mi vida posterior he recordado frecuentemente con la mayor gratitud las conversaciones que mantuvimos sobre el verdadero sentido de la libertad humana, por ejemplo, en un paseo por los hermosos bosques alpinos”[5].

Éste era el recuerdo que Steiner tenía de ello. Pero también tenemos otro registro, asentado justo después de la aparición del libro, en forma de una carta de Steiner a Rosa Mayreder, fechada en noviembre de 1894:

“¡Muy estimada y gentil dama!

“Las palabras que usted me ha escrito sobre mi Filosofía de la Libertad son muy importantes para mí. Valoro en usted, entre muchas otras cualidades, la modernidad de su sentimiento artístico. Usted tiene la capacidad de mirar la vida de la única manera en que se puede ver en la era actual. Usted es uno de esa comunidad de “espíritus libres” con la que soñamos. Era mi propósito presentarle un libro real sobre esta “filosofía de la libertad” mía. Su sensación de que está a la altura de este objetivo en algún grado me brinda la mayor tranquilidad y satisfacción que podría haber esperado. Sé exactamente el lugar que ocupa mi libro en la corriente del desarrollo espiritual actual y puedo señalar el lugar exacto donde amplía la línea de pensamiento de Nietzsche. Puedo afirmar con tranquilidad que expresa ideas que faltan en la obra de Nietzsche. Confieso a mis amigos —pero sólo a ellos— que ahora me duele el hecho de que Nietzsche nunca pueda leer mi libro. Lo habría visto tal como es: experiencia personal en cada frase. Pero debo decirle que si usted hubiera rechazado mi libro, me habría causado una angustia incomparable.  Usted dice que el libro es demasiado corto, que cada capítulo tiene dentro de sí las bases de un libro. En la medida en que usted lo diga objetivamente, no puedo más que estar de acuerdo. Sin embargo, mi razón para escribirlo como lo hice fue puramente subjetiva. No estaba exponiendo una doctrina, sino simplemente registrando experiencias internas por las que realmente había pasado. Y las informé tal como las experimenté. Todo en mi libro está escrito desde este ángulo personal, incluso hasta la configuración de los pensamientos que contiene. Un escritor teórico podría abarcar más territorio, y hubo un momento en que yo podría haberlo hecho. Pero mi propósito era escribir un relato biográfico de cómo un alma humana realizó el difícil ascenso hacia la libertad. En tal ascenso uno no puede prestar atención a los demás miembros del grupo mientras intentan sortear acantilados y precipicios, tan preocupado está uno por subir y superarlos por sí mismo. El anhelo de alcanzar la meta es demasiado intenso como para considerar detenerse y señalar el camino más fácil a otros escaladores. Y creo que me habría caído si hubiera intentado algo así. Encontré mi propio camino hacia arriba lo mejor que pude y luego, más tarde, describí la ruta que había tomado. Después podría haber encontrado cientos de rutas de ascenso diferentes que otros escaladores podrían haber seguido. Pero en ese momento no tenía ningún deseo de escribir sobre ninguno de estos caminos alternativos. Mi método para superar muchos abismos fue individual, deliberadamente elegido como tal. Luché a través de los matorrales de una manera que sólo yo mismo podía hacer. Y sólo cuando uno alcanza la meta se da cuenta de que realmente lo ha logrado. Tal vez ya haya pasado el momento de entregarme a la teoría en un asunto como éste. La filosofía, excepto en lo que se refiere a la experiencia real e individual, apenas tiene interés para mí…”[6]

También podemos asignar a la rúbrica de ayuda recibida de otras personas, los extraños encuentros que Steiner describe en el capítulo XX de su autobiografía. Su extrañeza radicaba en el hecho de que nunca conoció en persona a ninguna de éstas dos personalidades cuya influencia post-mortem sobre él fue tan fuerte. Él dice:

“La relación con las dos almas antes mencionadas,  me proporcionó una gran pujanza  en el proceso de escribir mi  “Filosofía de la Libertad”. Lo que en esta se expone es, en primer lugar, el resultado de los caminos de mi pensamiento filosófico de los años ochenta y, en segundo lugar, el resultado de mi experiencia general concreta del mundo espiritual; éstos esfuerzos recibieron un gran fortalecimiento, debido a que pude participar en las vivencias espirituales de esas dos almas. Ellas me mostraron el ascenso que el hombre debe a la concepción naturalista del mundo, y en ellas percibí también el temor que sienten las almas nobles de sumergirse en el aspecto voluntad de esta concepción. Las dos almas se arredraron ante las consecuencias éticas de una semejante concepción del mundo”.

“En mi “Filosofía de la Libertad” he buscado la fuerza que conduce del mundo de las ciencias naturales, éticamente neutral, al mundo de los impulsos morales. Quise mostrar que el hombre que se reconoce como un ser espiritual autocontenido —porque vive en ideas que ya no fluyen del mundo espiritual, sino que son inducidas de la existencia material— también puede desarrollar desde su propio ser la capacidad intuitiva para experienciar en la esfera moral.  Por ésta razón, las ideas morales comienzan a resplandecer en la forma de impulsos ético individuales en las personas que han alcanzado la libertad, de la misma manera que las ideas científicas lo hacen en la contemplación de la naturaleza”[7].

Podemos decir, entonces, que La Filosofía de la Libertad debe su desarrollo en parte a los pensamientos otorgados por el mundo espiritual, a la participación única y cálidamente humana de Rosa Mayreder, y a la experiencia de Steiner de la vida post-mortem de dos amigos en el mundo espiritual a quienes nunca había encontrado en la tierra.

* * *

Como contribución al proceso de devenir del libro también hay que incluir la tesis doctoral escrita por Steiner para Heinrich von Stein en la Universidad de Rostock. Se llamó “La conciencia humana llega a un acuerdo consigo misma”. Encontramos el siguiente comentario al respecto en la autobiografía de Steiner:

“Tenía ante mí una personalidad reposada en sí misma, de edad ya avanzada, de una mirada dulce, como hecha para observar la evolución de sus discípulos de un modo benigno pero a la vez intenso. Utilizaba un lenguaje en el cual cada frase expresaba, en el tono de sus palabras su particularidad de filósofo. Esta fue la impresión inmediata que obtuve cuando le hice la primera visita antes del examen. El me dijo: “Su disertación no es como suele exigirse. Se nota que no la hizo bajo la dirección de un profesor, pero su contenido permite que la pueda aceptar gustosamente”[8].

A pesar de la sabia perspicacia con la que Heinrich von Stein lo trató, Steiner se dio cuenta de que le correspondía actuar con un poco de cautela. Él describe la situación en una conferencia pronunciada en 1919:

“Todo el desarrollo de los conceptos que yo tenía en el campo de la epistemología culmina en las dos últimas páginas de mi libro Verdad y Ciencia , donde muestro que el hombre es el escenario de acción de los hechos cósmicos que tienen lugar él, y que lo que él hace tiene lugar en conjunción con el cosmos, desde fuera y no desde dentro de sí mismo. Estas dos últimas páginas son la parte más importante de mi libro Verdad y Ciencia.  Son las más importantes y con más peso, debido a que tratan intensamente con aquello que se necesita cambiar en la perspectiva moderna.  Tuve que esperar para escribirlas en su forma actual hasta después de que este pequeño libro, que originalmente sirvió como mi tesis doctoral, hubiera sido aceptado. Las dos últimas páginas no fueron incluidas en la disertación, porque difícilmente se podía esperar que la ciencia sacara consecuencias que significarían cambios en toda su perspectiva. La base epistemológica establecida en la disertación fue una serie de ideas filosóficas objetivas y comparativamente inocuas. Pero lo que siguió a ésto fue algo que sólo pudo añadirse en una fecha posterior, cuando el libro fue impreso.”[9]

Si nos interesamos por el número de páginas que Steiner dedica en su autobiografía a discutir La filosofía de la libertad , vemos que se extiende desde la página 143 del Capítulo VIII hasta la página 336 del Capítulo XXIII. La exposición más completa del contenido de las ideas del libro se encuentra en el Capítulo X. Aquí citamos sólo el principio y el final de ese capítulo:

“Cuando la mirada retrospectiva descansa sobre el curso de mi vida, los primeros tres decenios se presentan como un capítulo concluido en sí, a cuyo final me trasladé a Weimar, donde permanecí casi siete años para trabajar en los Archivos Goethe y Schiller. Considero el intervalo transcurrido en Viena, entre el viaje a Weimar, que he narrado, y mí traslado a la ciudad de Goethe, como el tiempo que trajo para mi una cierta conclusión de aquello a lo que mi alma había aspirado hasta el momento, y que encontró su expresión en mi trabajo sobre “La Filosofía de la Libertad”.

Un pensamiento esencial en el desarrollo de mis ideas era que el mundo sensible no constituía la verdadera realidad. En los opúsculos y artículos que publicaba entonces, dije siempre que el alma humana aparece como verdadera realidad cuando activa un pensar que no extrae del mundo sensible, sino que se despliega en una actividad libre que se eleva por encima del mundo sensible. Expuse que en este pensar “independiente de los sentidos”, el alma se encuentra en la esencia espiritual del mundo”[10].

“Quise explicar que aquel que rechaza el pensar independiente de los sentidos como un ente puramente espiritual en el hombre,  no podrá llegar jamás a la comprensión de la libertad, la que logra inmediatamente si comprende la realidad de aquel pensar”.

“En aquel tiempo no fue tanto mi intención dar una descripción del mundo puramente espiritual en el que el hombre experi menta sus intuiciones morales, sino que quería poner el acento esencial en el carácter espiritual de estas intuiciones. Si me hubiera propuesto hablar directamente del mundo espiritual, tendría que haber empezado el capítulo “La fantasía moral” de mi “Filosofía de la Libertad” como sigue: “El espíritu libre obra con forme a sus impulsos, es decir: a las intuiciones que experimenta, fuera de la existencia física, en el mundo puramente espiritual, sin que se de cuenta de dicho mundo espiritual en su conciencia común”. Mas a la sazón me importaba ante todo caracterizar la naturaleza estrictamente espiritual de las intuiciones morales y, en consecuencia, llamé la atención sobre la existencia de estas intuiciones en el conjunto del mundo humano de las ideas y dije: “El espíritu libre obra conforme a sus impulsos, es decir: a las intuiciones que el pensar elige del conjunto del mundo de sus ideas”. El que no puede dirigir su mirada a un mundo puramente espiritual, es decir, el que no pueda escribir la primera proposición tampoco podrá aceptar honestamente la segunda. En mi “Filosofía de la Libertad” podrán encontrarse muchas alusiones a la primera, por ejemplo: “El grado máximo de la vida individual es el pensamiento conceptual y emancipado de un determinado contenido perceptivo. Determinamos el contenido de un concepto formándolo desde la esfera de las ideas por medio de la intuición pura. Un concepto semejante por lo pronto no tiene relación alguna con determinadas percepciones”. Aquí me refiero a percepciones sensoriales. Si en ese entonces hubiera querido hablar del mundo espiritual y no sólo del carácter espiritual de las intuiciones morales, tendría que haber considerado el contraste entre la percepción sensible y la espiritual. Lo que quería, empero, era recalcar el carácter no sensible de las intuiciones morales”.

“Este era el mundo de mis ideas al iniciar mi estada en Weimar, finalizando así la primera etapa de mi vida al haberse cumplido mi tercer decenio de edad”.[11]

. Vemos en estos pasajes que el desarrollo del libro coincide con el cuarto período de siete años de la vida de Steiner. Fue concebido antes de que comenzara ese período y publicado después de su finalización. Uno de los ejemplares de la primera edición contiene las siguientes líneas escritas por Steiner:

Eterno devenir en el  pensamiento

Cada paso una profundización

Superando la superficie,

Penetrando en las profundidades.[12]

* * *

Y ahora un comentario sobre la siguiente afirmación de Steiner, extraída del capítulo XVIII de su autobiografía: “Conocí sus escritos por primera vez en el año 1889, pero sus ideas no tuvieron influencia alguna en los pensamientos que desarrollé en “La Filosofía de la Libertad”.[13] La actitud de Steiner hacia Nietzsche puede deducirse de la carta a Rosa Mayreder citada anteriormente en esta sección. Para que quede aún más claro, citemos otra carta, esta vez a Pauline Specht, que arroja luz sobre el asunto. En ésta, Steiner comenta el “Anticristo” de Nietzsche, recién publicado. Ya estaba familiarizado con el libro, ya que lo había leído manuscrito. Él continúa diciendo:

“Considero que el colapso de Nietzsche es uno de los peores males que nos podrían haber ocurrido en nuestra actual preocupación por la ciencia. Si Nietzsche hubiera permanecido mentalmente equilibrado, nunca habríamos sido testigos de la repugnante locura de Nietzsche que se topa con nuestra mirada dondequiera que miremos. Eso, por supuesto, habría significado tener menos lectores que lo entendieran en comparación con los muchos que tiene ahora y que, lejos de promover una comprensión real de él, en realidad se interponen en su camino”.

“Siento su enfermedad con especial dolor porque estoy firmemente convencido de que mi Filosofía de la Libertad no habría pasado desapercibida para él. Habría visto que ésta llevaba a un punto más allá muchas preguntas que él dejó sin respuesta. Seguramente habría estado de acuerdo en que su visión de la moralidad, su “inmoralismo”, se resuelve finalmente en mi Filosofía de la libertad , y que cuando sus “instintos morales” se subliman adecuadamente y se rastrean hasta su origen, resultan ser lo que yo he llamado “fantasía moral”. El capítulo sobre la fantasía moral en mi Filosofía de la libertad es precisamente lo que falta en la “Genealogía de la moral” de Nietzsche, a pesar de que todo el contenido del libro tiende hacia ella. Su “Anticristo” es simplemente una prueba más de que tengo razón en esta convicción”.[14]

Nos encontramos nuevamente con la misma opinión cuando Steiner menciona al filósofo francés Lichtenberger (cf. la sección de este libro titulado “Confrontaciones”).

Notas:

[1] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 44.   GA 028.

[2] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 50.   GA 028.

[3] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 99.   GA 028.

[4] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 155.   GA 028.

[5] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 107.   GA 028.

[6] Briefe von Rudolf Steiner Cartas de Rudolf Steiner), Vol. II, No. 70. R. S. Nachlassverwaltung, Dornach, Switzerland, 1953

[7] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 193-194.   GA 028.

[8] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 133-134.   GA 028.

[9] Steiner, Rudolf.  Soziales Verständnis aus geisteswissenschaftlicher Erkenntnis (Die geistigen Hintergründe der sozialen Frage, Band III)   La comprensión social desde el conocimiento de las humanidades El trasfondo intelectual de la cuestión social, GA191. R. S. Nachlassverwaltung, 1972.

[10] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 108.   GA 028.

[11] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 111-112.   GA 028.

[12] Steiner Rudolf.  Wahrspruchworte (Palabras de verdad) GA 040. R. S. Nachlassverwaltung, 1965, p. 197

[13] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida. Pag 165.   GA 028.

[14] Briefe, Vol. II, No. 72.

Traducido de la versión en Inglés

Rudolf Steiner on his book The Philosophy of Freedom

Traducción:  Carlos Andrés Guío

Acerca del autor

Otto Palmer

Médico de profesión, fue uno de los pioneros de la medicina antroposófica en Alemania.  Siendo prisionero de guerra en Francia en 1919, en Albertville (Saboya), recibió su primer ejemplar de La Filosofía de la Libertad. En el campo de oficiales junto a otros soldados estudiaba las obras de Rudolf Steiner.  Es Palmer quién introduce a Hermann Poppelbaum a la antroposofía, quién también fue hecho prisionero por los franceses.

Durante su estancia en la cárcel, comenzó su viaje de cuarenta y cinco años de estudio de las obras de Rudolf Steiner y la Antroposofía. Cuando publicó su libro Rudolf Steiner sobre su libro La filosofía de la libertad, había pasado muchos años estudiando y recopilando todas las referencias a La Filosofía de la Libertad que pudo encontrar en las obras y conferencias de Rudolf Steiner.

Autor de varios libros entre los que se encuentran:  Rudolf Steiner über seine Philosophie der Freiheit; Rudolf Steiner und das Evangelium;  Hat das Christentum noch eine Bedeutung für unsere Zeit ? Ein Wort an die, die glauben, diese Frage verneinen zu müssen, y Friedrich Rittelmeyer Versuch einer Würdigung

Esta entrada tiene un comentario

  1. Liliam Pérez Restrepo

    Gracias querido Carlos Guio; ¡si que disfruto de esta lectura, que exige profundización! ♡

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