Rudolf Steiner sobre su libro Filosofía de la Libertad. Introducción

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A continuación se presenta el texto que aparece como introducción del libro publicado en el año 1964 por Otto Palmer, titulado:   Rudolf Steiner sobre su libro «Filosofía de la Libertad».

Este año se cumplen 130 años de la publicación de la Filosofía de la Libertad, un texto considerado por Rudolf Steiner como fundamental dentro de su trabajo, pero que usualmente no recibe la atención y el estudio que merece.

Sea esta conmemoración la oportunidad para llevar nuestra atención a éste trabajo, comprender su importancia, y quizás encender el ideal para hacer de éste un camino de ejercitación interior.

Dedicado a

La Comunidad de Espíritus Libres

para quién Rudolf Steiner escribió

Introducción

Han pasado más de setenta años (ver nota[1]) desde la primera aparición de La Filosofía de la Libertad. Después de eso, transcurrió un cuarto de siglo antes de que Rudolf Steiner decidiera publicar una segunda edición del libro. “Habría sido posible seguir publicando nuevas ediciones”, dijo entonces, “y no dudo que habrían encontrado un mercado. Pero eso sólo habría significado que La Filosofía de la Libertad se vendió bien. En el caso de mis escritos más básicos, nunca me interesó tener montones de copias flotando por el mundo. Mi verdadera preocupación era que estos escritos se entendieran y que el impulso que contenían funcionara de verdad”. [2]

Se han publicado muchas ediciones más desde que se pronunciaron estas palabras. Ahora parece que ha llegado el momento de reunir lo que el propio Rudolf Steiner dijo y escribió para facilitar la comprensión de este libro y del objetivo que él pretendía alcanzar.

Ningún otro libro escrito por Rudolf Steiner fue discutido tan a menudo y tan exhaustivamente por él como La Filosofía de la Libertad . No sólo se refiere a éste, como en el caso de otros de sus escritos, para llamar la atención sobre algún asunto particularmente interesante tratado en sus páginas; señala una y otra vez, desde todos los ángulos imaginables, lo que pretendía lograr con este trabajo; de hecho, iniciar. El lector verá en la lista cronológica de los comentarios de Steiner incluida al final de este libro que desde 1905 hasta su muerte en 1925 no pasó un año sin alguna discusión sobre este primer trabajo. Sin embargo, la lista no pretende ser completa. Tendría que incluir muchas referencias más para alcanzar el estatus de verdadero archivo, pero esa tarea puede emprenderse con calma. Mientras tanto, se puede considerar que la lista del cuadro adjunto contiene las referencias más básicas[3].

La Filosofía de la Libertad es un camino, un método, como lo es la antroposofía misma: un método que conduce por medios filosóficos a la experiencia real de un pensar independiente de la organización anímico-corporea. Se trata de un pensar al que no se le puede permitir quedarse en mero pensamiento, sino que debe convertirse en experiencia basada en la “observación anímica”, como indica el subtítulo del libro. Como tal, es la primera etapa de la experiencia suprasensible. La segunda es la intuición moral, descrita en la sección denominada “Fantasía moral”.

La experiencia del tipo mencionado, ofrece el único medio posible de refutar el materialismo, tanto el materialismo científico de Occidente como el materialismo dialéctico de Oriente. No pueden ser refutados por la lógica pura, porque en el circuito cerrado de los sistemas de pensamiento en los que se basan ambos tipos, se han construido fortalezas inexpugnables. No existe el más mínimo resquicio por el cual uno pueda colarse para amenazar su dominio. Sólo pueden contrarrestarse con la experiencia más sólida, con el hecho mismo de experimentar lo suprasensible en el proceso pensante. No se puede discutir sobre esa experiencia con personas que no quieren o no pueden lograrla, como tampoco se puede discutir con un ciego sobre la luz y el color que su organismo defectuoso le impide percibir. La experiencia del pensamiento puro sigue siendo una cuestión de tener la “buena voluntad”, como dice La Filosofía de la Libertad , de emprenderla.

La forma del futuro depende enteramente de cómo la raza humana piensa hoy. La forma en que pensamos sobre nosotros mismos condiciona lo que seremos. Angelus Silesius dijo: “Hombre, en lo que amas serás transformado, Dios te harás si amas a Dios, tierra si amas la tierra[4]. Hoy en día el elemento decisivo no es tanto lo que amamos sino lo que pensamos. Tomamos la forma de la imagen formada por la manera en que pensamos sobre nosotros mismos. Así que podríamos cambiar el dicho del místico de Silesia por “Hombre, lo que piensas, en eso te transformas. Si piensas en espíritu, en espíritu te conviertes y en bestia te conviertes, si te concibes a ti mismo como un mero cuerpo”.

La cuestión de cuál es la correcta, si la visión materialista del hombre y el universo o la espiritual, no es principalmente teórica; es una cuestión que debemos resolver con nuestra voluntad. ¿Queremos que el hombre sea un ser triformado dotado de cuerpo, alma y espíritu, o simplemente un cuerpo y alma con unos pocos atributos espirituales? ¿O es un cuerpo con algunos atributos del alma lo único que realmente queremos? Corresponde únicamente al hombre decidir esta cuestión.

Una persona capaz de comprender esto también puede ver que La Filosofía de la Libertad , la cual plantea este problema histórico mundial, se eleva así fuera del ámbito de la mera teoría para ocupar el lugar que le corresponde entre los factores decisivos que afectan la evolución futura de la humanidad, ya que se convierte en el medio para una superación práctica más que teórica del materialismo.

Este libro ofrece a quienes lo estudian la posibilidad de convertirse a si mismos en verdaderos “espíritus libres”. El materialismo hace justo lo contrario:  busca reducirnos a criaturas completamente determinadas por la herencia y otras influencias similares, por lo tanto totalmente carentes de libertad y poco mejores que los animales. Eso es lo que se ha propuesto el materialismo, y no nos engañemos; puede lograrlo.

Cualquiera que este ansioso de participar en la formación del hombre futuro como un ser espiritual triformado tendrá que activar su pensamiento, ponerse interiormente en movimiento. Seguir un camino significa mover los pies de uno, no quedarse quieto. Si uno no esta dispuesto a hacer esto, se parece a una persona que estudia un mapa cuidadosamente y sabe exactamente adónde va el camino, pero nunca comienza a recorrerlo. El mapa es lo único que le interesa.

La Filosofía de la Libertad puede, ciertamente, abordarse sólo de esta manera; ¿Qué sería de la libertad si no fuera así?

Sin embargo, leerla de esa forma significa adoptar un enfoque más teórico para estudiar el camino abierto por Steiner. Esto está perfectamente justificado dentro de ciertos límites. Pero hay un peligro en esto: el peligro de involucrarse demasiado en seguir las citas de Spinoza, Fichte, Hamerling y otros y convertirlas en un objeto de estudio, más del necesario para comprender la Filosofía de la Libertad .  Tal procedimiento es, no obstante,  bastante apropiado en el caso del libro de Steiner Los enigmas de la filosofía[5] debido al carácter más histórico que ese libro tiene.

Las citas incluidas en La Filosofía de la Libertad se incluyeron allí con un propósito muy diferente. Ese propósito se destaca claramente si omitimos los nombres de los filósofos citados y consideramos solo sus pensamientos, un procedimiento que no cambia nada importante en la estructura del libro. Entonces estos pensamientos sirven en parte como una carrera de obstáculos para el fortalecimiento de nuestro propio pensamiento, en parte como un estímulo para estimularnos a buscar nuevas ideas y en parte como barreras para evitar que nuestros pensamientos se desvíen en direcciones equivocadas. Estos diversos objetivos se ven plenamente satisfechos por la extensión de las citas de Steiner, un hecho que lo liberó de la necesidad de abordar, dentro de los límites de este libro, los desarrollos contemporáneos del pensamiento filosófico. Como él dijo: «No hay necesidad de tratar de éstos en un libro con el propósito particular al que yo pretendía que éste sirviera». Estas palabras fueron seguidas por una referencia a Los enigmas de la filosofía, que sí los trata plenamente.

Si uno responde, como se sugirió anteriormente, a la “protección” que brindan las citas, comienza a notar que los pensamientos presentados en este libro no están ordenados en una secuencia lógica abstracta establecida, sino que conducen a una dinámica de pensamiento, una verdadera euritmia del pensamiento.  Lo que tenemos aquí es la filosofía como arte de pensar.

Una persona que se involucra en este modo dinámico de pensar tiene que activar su voluntad, lo que da lugar a la “voluntad pensante” a la que Rudolf Steiner se refiere una y otra vez como tan esencial. Una vez que el lector logra poner en movimiento esta voluntad pensante, sólo es cuestión de hasta qué punto puede desarrollarla, ya que no hay límites para su posible intensificación.

Así que la persona se embarca por el camino que Rudolf Steiner le abrió. Las citas que se encuentran en las páginas siguientes indican la importancia que Steiner concedía a este camino como uno, aunque no el único, que se puede tomar.

Recorrer este camino nos conduce a dos encuentros significativos. Uno consigo mismo, con nuestro propio ser. El otro con la verdadera esencia del pensamiento. En estos dos encuentros el hombre se experimenta a sí mismo dentro del ser mismo del pensamiento. Esto lo convierte en un individuo cuya vida se vive en un péndulo que oscila entre el conocimiento que es propiedad común y sus propias intuiciones morales, plenamente individuales. Dicho de otra manera, aprende a transformar ideas en ideales. La idea de libertad es un regalo que se le ofrece, pero depende de él hacer que esta idea active su voluntad. Si lo hace, la idea se convierte en un ideal.

Cuando entra de éste modo en posesión de su individualidad en el punto de su origen en lo suprasensible, ha utilizado toda ayuda que los medios filosóficos pueden ofrecerle para desarrollar el alma consciente. Como muchas de sus declaraciones muestran, Rudolf Steiner ve al individuo y la moralidad que emana de la individualidad y se basa en ésta, como el fundamento sobre el que se construye la sociedad humana.

Una persona que se eleva a un nivel verdaderamente individual en el sentido de La Filosofía de la Libertad ha desarrollado, por la misma razón, la capacidad de encontrar los conceptos e ideas que pertenecen a los fenómenos a los que se enfrenta el mundo circundante. Se eleva hacia el ideal del “espíritu libre” y trabaja para hacerlo realidad.

Sus esfuerzos en esta dirección producen otro tipo de cosecha. Desarrolla un órgano, la intuición, que no sólo le permite tener ideas propias, sino también absorber las de los demás como si fueran suyas. De este modo es capaz de borrar su propio mundo de ideas para dejar que el de otro se encienda en él. Así llega a comprender a sus semejantes y a convertirse en un ser social.

Esto le permite avanzar desde la etapa del alma consciente en la que el individualismo alcanza su máximo desarrollo, a la del yo espiritual, que es el único capaz de encontrar soluciones a los problemas grandes y pequeños de la vida comunitaria.[6]

Pasemos ahora a una discusión de las obras más importantes de otros autores sobre La Filosofía de la Libertad .

En este sentido, Carl Unger merece una mención en primer lugar. La consideración que Rudolf Steiner tenía por la obra de Unger se puede apreciar en una observación que hizo en una conferencia titulada Filosofía y Antroposofía[7].  Lo citamos aquí con considerable extensión no sólo porque sus palabras caracterizan la obra de Unger; también establecieron importantes directrices para el trabajo antroposófico en general.

“El científico de hoy ignora por completo que, en última instancia, un espíritu verdaderamente erudito debe basarse en un profundo desarrollo del arte de pensar, de modo que éste pueda servir como base sólida para comprender la realidad. Al oírme decir esto, sentirán qué bendición es ver los esfuerzos que se hacen en la Sociedad Antroposófica para trabajar de una manera absolutamente ideal hacia la meta de establecer principios epistemológicos. El hecho de que aquí en Stuttgart tengamos en el Dr. Carl Unger a un trabajador extraordinariamente destacado en este campo puede considerarse un elemento verdaderamente beneficioso para nuestro movimiento. Porque las verdaderas profundidades de este movimiento no se harán sentir en el mundo sólo porque en éste haya personas que quieran escuchar relatos de mundos suprasensibles. Su éxito se deberá más bien a quienes desarrollen pacientemente una técnica de pensamiento que proporcione una base sólida para un trabajo realmente exitoso, un andamiaje interno para la actividad en el mundo superior”[8].

La Filosofía de la Libertad estaba implícita en el pensamiento de Unger, como lo demuestra todo lo que escribió. Su último libro fue The Language of the Consciousness Soul  (El lenguaje del alma consciente)[9] un tratado sobre las directrices dadas a la Sociedad Antroposófica por Rudolf Steiner después de la Conferencia de Navidad. Aunque Unger no menciona La Filosofía de la Libertad hasta que analiza las Directrices 109-111, está implícita en todo lo que dice hasta ese momento.

Directriz 109: “Hacerse realmente consciente de actividad de Micael en su conexión con el mundo espiritual, equivale a resolver el enigma de la libertad humana partiendo de las relaciones cósmicas, en la medida en que dicha solución sea necesaria para el hombre terrestre”.

Directriz 110: “Porque la «Libertad» se haya presente como un hecho que nos viene dado directamente a todo ser humano que se sabe situado a sí mismo en la actual etapa de desarrollo de la humanidad.  Nadie puede decir que “la libertad no existe”, a menos que se niegue a aceptar un hecho manifiesto.   Pero podemos encontrar una contradicción entre lo que nos viene dado de modo factual y los procesos de cosmos.  Observando la misión de Micael en el cosmos, esa contradicción desaparece”.

Directriz 111: “En mi Filosofía de la Libertad vemos como se menciona la “libertad” del ser humano en la era actual, como contenido de la conciencia; en las exposiciones sobre la misión de Micael aquí descritas, vemos fundamentada cosmicamente la “formación de esa libertad””.

A partir de este momento, Unger cita y analiza constantemente La Filosofía de la Libertad . Titula la sección 52 de su comentario “El aspecto micaelico de la filosofía de la libertad”.

Otros comentarios realizados por Büchenbacher, Leiste, Hiebel, Stockmeyer, Witzenmann y otros se enumeran entre las referencias al final de este libro  (Bibliografía complementaria).

En el libro La ciencia oculta[10], se afirma que “estas obras [La teoría del conocimiento basada en la concepción goetheana del mundo[11] y La filosofía de la libertad] representan un escalón intermedio muy importante entre el conocimiento del mundo sensible y el espiritual, y muestran lo que el pensar puede alcanzar cuando se eleva por encima de la observación sensoria, aunque evitando todavía el acceso a la investigación espiritual. Quien las lea de modo que impregnen totalmente su alma, estará ya en el mundo espiritual, si bien dado como un mundo de pensamiento[12]. Un pensamiento educado en La Filosofía de la Libertad y que trabaja según las ideas que ésta estimula sabe exactamente lo que significa esta afirmación.

Cuando una persona se enfrenta al mundo de los sentidos, se siente abrumada por la avalancha de impresiones y sólo puede hacerles frente abriéndose camino a través de los conceptos que le pertenecen y completan. Las percepciones existen sin su intervención, pero tiene que encontrar los conceptos que pertenecen a éstas.

Se descubre que el pensamiento es un “percepto superior” entre los perceptos, porque en este caso el objeto de observación y el producto del pensamiento son cualitativamente idénticos. El pensamiento se capta a sí mismo en el pensador, el pensador se capta a sí mismo en el pensamiento. Aquí no nos preocupamos ni de los hechos dados ni de las preguntas que aún quedan por responder. Más bien, todo es pura actividad, la actividad del pensar por un lado, la actividad del pensador por el otro, ambas aferrando su propio ser mientras actúan. Aquí tenemos un mundo de pensamiento totalmente contenido y autocontenido.

En este mundo de pensamiento el hombre vive en dos ámbitos de realidad: el del pensamiento y el de su propio ser en cuanto Yo. Su vida en el mundo del pensamiento es lo que le confiere esta doble naturaleza. Lo separa de todo lo que le rodea, pero también le sirve como medio de conexión con el mundo, porque es el pensamiento el que le permite captar el aspecto interno de los fenómenos. El mundo del pensamiento le permite así desarrollar todos los pensamientos e ideas que necesita para comprender el mundo de los sentidos.

La antroposofía, la cual aparece por primera vez en la forma de ideas, trabaja en este ámbito del pensamiento sobre aquellas ideas y conceptos que el investigador espiritual desarrolla por medio y en la percepción espiritual.  En la medida en que los comunica a sus semejantes, forman un conjunto de hechos a priori que carecen del factor de perceptibilidad.

Así, por un lado, el hombre se encuentra en el mundo sensorial como en la mitad de la realidad, careciendo de los conceptos necesarios para completarlo. Vive en un mundo de pensamiento autónomo que abarca sus conceptos y percepciones. Cuando ambos factores son controlados por un pensamiento energizado, la observación y la intuición se fusionan y son una.  Por otra parte, el hombre es receptor de ideas que le llegan del mundo espiritual, y con ellas se encuentra en la otra mitad de la realidad, que constituye el mundo espiritual. Lo que le falta aquí son las percepciones correspondientes. El propósito de la educación espiritual es guiarlo hacia ellas.

En la conferencia citada anteriormente, Steiner describe la situación en la que se encontraba él mismo dentro de la Sociedad Teosófica:

“De ninguna manera se juzgaba a una persona por lo que aportaba. En cambio, la encajaban en estereotipos de ciertas nociones y frases favoritas… A nadie realmente le importaba lo que yo decía y publicaba. Por supuesto que los miembros lo leyeron, pero leer no es lo mismo que entender… Tomaron lo que les ofrecí, no como algo que saliera de mi boca o estuviera escrito en mis libros, sino como lo que éste consideraba “místico”, aquel «teosófico», otro algo más… No era una situación particularmente atractiva o ideal para publicar una nueva edición de La Filosofía de la Libertad.[13]

Aquí se nos muestra una incapacidad para entrar en los pensamientos e ideas de otras personas, una conexión habitual de ciertos términos con ciertos conceptos.  Hábitos de este tipo obstaculizan la comprensión del pensamiento de los demás.   La Filosofía de la Libertad tiene entre sus muchos objetivos el de liberar al lector de hábitos de pensamiento fijos. Si uno se deja guiar por el libro y se adentra en los patrones de movimiento que generan los pensamientos que desarrolla, uno puede alcanzar la capacidad de formar conceptos absolutamente exactos.

Pero esto por sí solo no es suficiente. Incluso si uno es capaz, por ejemplo, de pensar el concepto “cuerpo etérico” como lo haría Steiner, representándolo no sólo como materia atenuada o, en otras palabras, concibiéndolo como algo físico, este concepto, como muchos otros, es demasiado apto a permanecer aislado sin relación con los demás en un todo orgánico. Uno tiene un puñado de partes y piezas pero falta el vínculo espiritual. Sólo la voluntad pensante es capaz de proporcionar este vínculo, asignando a conceptos e ideas separados su lugar de pertenencia en la esfera total del pensamiento.

Steiner ha enfatizado repetidamente la importancia de la voluntad pensante, no sólo para los individuos que siguen un entrenamiento esotérico sino para el avance de toda la raza humana.

Considerando el peligro que corre La Filosofía de la Libertad de ser puesta en la misma categoría que otras filosofías, me siento obligado a reunir los muchos y variados comentarios de Steiner sobre este libro. La filosofía académica muestra un cierto sabio instinto al ignorarlo, porque en cierto sentido representa el final del camino de la filosofía y el comienzo de algo que es completamente nuevo. El libro expone claramente los objetivos filosóficos que aún quedan por alcanzar.

Mi sentido de obligación pesa más que mi preocupación de que este volumen presente otro peligro, es decir, que el lector se contente con familiarizarse con los comentarios de Steiner y utilice esto como excusa para no desarrollar su propia voluntad de pensamiento. Éste es un riesgo que habrá que correr.

Si uno decide seguir adelante y emprender la tarea de recopilar y editar lo que Steiner dijo sobre su Filosofía de la libertad , se encontrará enfrentando enormes dificultades.

Por un lado, la riqueza de escritos y conferencias es tan grande que seguramente pasarán años antes de que uno haya reunido todo el material relevante. El autor se ha contentado deliberadamente con hacer sólo un pequeño comienzo en esa tarea, consciente de que incluso esto sólo era posible gracias al trabajo realizado previamente por otros. [14]  Es de esperar que otros trabajadores lleven a cabo ésta tarea hasta su finalización.

Otra dificultad es la de decidir dónde empezar y dónde terminar los pasajes citados, ya que casi nunca se trata de afirmaciones completas que puedan valerse por sí mismas. Por supuesto, uno se siente tentado a incluir cada palabra que tenga alguna relación con el tema, pero hacerlo significaría permitir que este volumen crezca hasta proporciones indeseables.

Además, no se pueden simplemente ordenar las citas en orden cronológico, aunque tal disposición sea adecuada en el caso de la tabla cronológica adjunta al final. El material que nos ocupa tiene que presentarse en algún tipo de disposición temática, por lo que nos decidimos por el que sigue. Sin embargo, aparte de todas las alternativas que existían en materia de agrupación temática, todavía quedaban dudas en cuanto a la asignación bajo distintos títulos de los pasajes que debían citarse, ya que se encontró que cada cita encajaba igualmente bien en alguna otra categoría. Ninguna decisión tomada a este respecto era realmente inevitable; algún otro habría sido igual de adecuado. Esto dependía de la naturaleza del material tratado y, como no había soluciones objetivas perfectamente obvias, había que tomar decisiones arbitrarias, como se ha hecho aquí.

La primera sección de este libro presenta un breve prólogo. En éste se analiza la tesis doctoral de Steiner, La conciencia humana llega a un acuerdo consigo misma (publicada posteriormente con el título Verdad y ciencia) , presentada a Heinrich von Stein en la Universidad de Rostock, y una carta de Steiner a Rosa Mayreder, seguramente uno los documentos más conmovedores que jamás hayan salido de su pluma. Se incluye una cita de su autobiografía que arroja luz sobre el papel que desempeñó Rosa Mayreder en el desarrollo del tema de la libertad.

Pongamos lo que Steiner dice en esta carta en contexto con sus siguientes comentarios. “Tenía la sensación de que estaba plasmando pensamientos que el mundo espiritual me había dado hasta los treinta años” [15]  y “Esto no es en ningún sentido un trabajo personal”.[16] No dudamos en llamar la atención sobre esta aparente contradicción, que servirá como estímulo para el pensamiento de los bien dispuestos, aunque proporciona a los malvados un triunfo inmerecido.

Finalmente, esta sección describe la historia del libro desde el punto de vista de su autor mientras lo examina treinta años después de su primera aparición.

¿Fue necesario asignar un capítulo especial a los objetivos y propósitos del libro? ¡De hecho lo fue! Al realizar este estudio se encuentra una gran variedad de aspectos que fueron siendo enfatizados a medida que transcurrieron los años. Luego hubo que prestar cierta atención a la composición artística del libro. Las secciones tituladas “Nuevo pensamiento” y “Nueva voluntad (fantasía moral)” tocan el núcleo mismo del libro y conducen a la conferencia de Stuttgart del 6 de febrero de 1923, titulada “Nuevo pensamiento, nueva voluntad”, que se reproduce aquí. casi en su totalidad. Lo que aparece como individualismo ético en la nueva voluntad allí descrita se examina en la siguiente sección desde su aspecto social. Entre las secciones sobre pensamiento y voluntad se insertan los comentarios claramente delineados por Steiner sobre «La Esfera de la libertad».

Seguramente es apropiado señalar en relación con esta última sección que el impulso hacia la libertad es un aspecto esencial de la tarea de la humanidad en el quinto período post-Atlante. Este es el tema básico de la conferencia, Episodische Betractung zum Erscheinen der Neuauflage der Philosophie der Freiheit, y lamentamos tener que omitirlo aquí.[17] Se trata sin duda del comentario más importante y completo que Rudolf Steiner haya ofrecido jamás sobre este tema.

A la sección que examina La Filosofía de la Libertad como “Un libro de ejercicios” se le asigna una parte considerable de páginas. Se destacan tres fases diferenciadas. Hacia 1907, se destaca la relación del libro con las disciplinas rosacruces; en 1910, sus aportes al camino antroposófico.  Después de la aparición de la segunda edición en 1918, el énfasis está en la tarea de elevar el pensamiento científico que ha servido como escuela para toda la humanidad al nivel de un medio científico-espiritual para comprender el universo.

Siguen algunas refutaciones de críticos, de personas con diferentes puntos de vista y de enemigos. Después del vigoroso rechazo de Steiner a los ataques de los exponentes de los puntos de vista religiosos tradicionales, debe parecer aún más sorprendente encontrar que la última sección habla del carácter “paulino” de esta teoría del conocimiento y verla brillar al final como un libro de prácticas redentoras en la búsqueda del conocimiento.

Cuanto más y más intensamente nos ocupamos del material en el que se basa este libro, más nos inclinamos a titularlo “Rudolf Steiner reclama comprensión para su Filosofía de la Libertad”.

 

 

Otto Palmer

Wolfhalden, 11 de julio de 1964

Notas

[1] El libro “Filosofía de la libertad” de Rudolf Steiner,  fue publicado en el año 1894, es decir, a fecha de hoy (2024) se conmemoran 130 años de su publicación.  Esta introducción fue escrita por Otto Palmer en el año 1964, por esta razón habla de 70 años de existencia del libro.

[2] Conferencia pronunciada por el Dr. Steiner en Dornach el 27 de octubre de 1918, incluida en Geschichtliche Symptomatologie, Bibl. Núm. 185. Rudolf Steiner Nachlassverwaltung. Dornach, Suiza, 1962, págs. 125 y siguientes.

[3] Otto Palmer presenta al final de su libro una bibliografía parcial de trabajos (libros y conferencias) de Rudolf Steiner en que él hace referencia a su Filosofía de la Libertad.

[4] Citado en el Peregrino querúbico de Angelus Silesius, v. 200.  La frase pertenece a San Agustín.

[5][5] Steiner, Rudolf.  Los enigmas de la filosofía.  Editorial Rudolf Steiner.  Madrid

[6] Esta cuestión sólo se aborda aquí, ya que el redactor ha profundizado en ella en otro lugar. Véase Lectura colateral.

[7] Steiner, Rudolf.  Filosofía y Antroposofía.  GA 35.

Conferencia pronunciada en Stuttgart el 17 de agosto de 1918. Se publicó en inglés como folleto con un prefacio del Dr. Steiner. Anthroposophical Publishing Co., Londres, 1929.

[8] Steiner, Rudolf.  Filosofía y antroposofía.  GA 35.

[9]  Unger, Carl.  The Language of the Consciousness Soul. New Knowledge Books, London.

No esta publicado en español.

[10] Steiner, Rudolf. (1910)  La ciencia oculta.  GA 13.  Editorial Rudolf Steiner.  Madrid.

[11] Steiner, Rudolf (1886).  Teoría del conocimiento basada en la concepción goetheana del mundo.  GA 02.  Editorial Rudolf Steiner.  Madrid.

[12] La Ciencia oculta, pag 303.  Editorial Rudolf Steiner.  Madrid.

[13] Rudolf Steiner.  Filosofía y antroposofía.  GA 35

[14] Ver el Epílogo del libro

[15] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida (autobiografía).  GA 28.  Editorial Antroposófica.  Buenos Aires, Argentina.

[16] «La iniciación de los rosacruces», conferencia pronunciada por Rudolf Steiner en Munich el 19 de mayo de 1907, GA  284.

[17] Episodische Betractung zum Erscheinen der Neuauflage der Philosophie der Freiheit  (Reflexión episódica sobre la publicación de la nueva edición de la  «Filosofía de la libertad».  Dada en Dornach el 18 de Octubre de 1918.  GA 185,  Geschichtliche Symptomatologie  (Sintomatología histórica), p. 125 ff.

Traducido de la versión en Inglés

Rudolf Steiner on his book The Philosophy of Freedom

Traducción:  Carlos Andrés Guío

Acerca del autor

Otto Palmer

Médico de profesión, fue uno de los pioneros de la medicina antroposófica en Alemania.  Siendo prisionero de guerra en Francia en 1919, en Albertville (Saboya), recibió su primer ejemplar de La Filosofía de la Libertad. En el campo de oficiales junto a otros soldados estudiaba las obras de Rudolf Steiner.  Es Palmer quién introduce a Hermann Poppelbaum a la antroposofía, quién también fue hecho prisionero por los franceses.

Durante su estancia en la cárcel, comenzó su viaje de cuarenta y cinco años de estudio de las obras de Rudolf Steiner y la Antroposofía. Cuando publicó su libro Rudolf Steiner sobre su libro La filosofía de la libertad, había pasado muchos años estudiando y recopilando todas las referencias a La Filosofía de la Libertad que pudo encontrar en las obras y conferencias de Rudolf Steiner.

Autor de varios libros entre los que se encuentran:  Rudolf Steiner über seine Philosophie der Freiheit; Rudolf Steiner und das Evangelium;  Hat das Christentum noch eine Bedeutung für unsere Zeit ? Ein Wort an die, die glauben, diese Frage verneinen zu müssen, y Friedrich Rittelmeyer Versuch einer Würdigung

Esta entrada tiene un comentario

  1. Liliam Pérez Restrepo

    Continuaré mi camino con la *Filosofía de la libertad* en mente, hasta hacerla mía.

    Gracias querido Carlos Guio por este otro artículo.

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