Filósofo en meditación
Rembrandt – 1632
Oleo sobre tabla de roble
A continuación se presenta el texto correspondiente al décimo capítulo del libro de Otto Palmer, publicado en el año 1964, titulado: Rudolf Steiner sobre su libro «Filosofía de la Libertad».
De esta forma damos continuidad a nuestra serie de publicaciones sobre este texto, que amplía nuestra comprensión y nos invita a una vivencia de “La Filosofía de la Libertad” de Rudolf Steiner.
Pueden consultarse nuestras anteriores publicaciones sobre el tema en nuestro blog en los siguientes enlaces:
A los obreros se les dijo que “el primer requisito para entrar en el mundo espiritual es aprender a pensar de forma independiente” (cf. Capítulo 3), y Rudolf Steiner señala que La Filosofía de la Libertad no es sólo un producto del pensamiento independiente, sino una escuela para el mismo. La siguiente sección se centrará en explorar esa faceta del libro.
Sobre la clarividencia
Leemos en el ciclo de conferencias “El significado oculto del Bhagavad Gita”[1]
“Ninguno podría realmente desarrollar una clarividencia genuina a menos que ya poseyera un poquito de esta. Si fuera cierto, como generalmente se piensa, que las personas no son clarividentes al empezar, nunca podrían llegar a serlo. Al igual que los alquimistas creían que había que empezar con un poco de oro si se quería producir en cantidad, también hay que empezar con un poco de clarividencia para poder seguir adelante y acumular una capacidad clarividente ilimitada.
Ahora bien, ustedes podrían plantear un par de alternativas y decir: “Entonces, ¿usted cree que ya somos clarividentes, aunque sólo sea en un grado mínimo, o, alternativamente, que los que no somos clarividentes nunca podremos llegar a serlo?” La cuestión es que la primera alternativa es la correcta. En realidad, no hay ni uno solo entre ustedes que no tenga ese poquito para empezar, sean o no conscientes de ello. Todos lo tienen. Ninguno de ustedes está en una mala situación, porque todos poseen algún grado de clarividencia. ¿Qué es exactamente? Es algo que no se suele considerar ni valorar como clarividencia.
Permítanme una comparación un tanto burda. Si una gallina encuentra una perla tirada al borde del camino, no la valora especialmente. La mayoría de las personas de nuestro tiempo son como esas gallinas. No valoran una perla a la vista, sino otra cosa: sus imágenes mentales. Nadie podría pensar abstractamente y tener pensamientos e ideas reales si no fuera clarividente. Los pensamientos e ideas ordinarios siempre han contenido la perla de la clarividencia. Todos esos pensamientos e ideas deben su origen al mismo proceso que genera las facultades más elevadas, y es de suma importancia darse cuenta de que la primera etapa de la clarividencia es en realidad algo perfectamente corriente. Basta reconocer la naturaleza suprasensible de los conceptos y de las ideas para tener claro que nos vienen de mundos suprasensibles. Esto los sitúa en la perspectiva correcta. Cuando les hablo de los espíritus de las jerarquías superiores, desde los serafines, querubines y tronos hasta los arcángeles y ángeles, estoy describiendo seres que tienen que hablar a las almas humanas desde mundos superiores, y es de estos mundos de donde nuestras almas derivan ideas y conceptos. No vienen a nosotros del mundo de los sentidos, sino de los mundos superiores.
Cuando un hombre del siglo XVIII dijo: “Anímate, oh hombre, a hacer uso de tus poderes de la razón”, éstas fueron consideradas las palabras de un gran iluminador. Hoy debe resonar un desafío aún mayor, y es: “¡Anímate, oh hombre, para reconocer tus conceptos e ideas como la primera etapa de la clarividencia!”.
Lo que acabo de decir fue expuesto públicamente hace muchos años en mis libros Verdad y Ciencia[2] y La Filosofía de la Libertad[3], donde mostré que las ideas del hombre se derivan de la clarividencia suprasensible. La gente no lo entendía entonces, y no es de extrañar, ya que pertenecían al grupo de los que he descrito como… bueno, como gallinas”.
Estos pasajes fueron tomados de una conferencia sobre el Bhagavad Gita, una antigua escritura de la más elevada espiritualidad. La siguiente cita procede de “La era tecnológica, la filosofía de la libertad y el nuevo conocimiento de Cristo”, una conferencia en la que se trata el mismo tema desde el ángulo más contemporáneo imaginable[4]:
“Esta fase de la evolución, en la que el ser humano mira a la naturaleza como algo totalmente ajeno a él, tenía que llegar en aras de la libertad. Por eso, los que dirigían los misterios más antiguos tenían que decirse a sí mismos que no siempre podrían dar a los hombres lo que la clarividencia instintiva les había permitido comprender, porque eso sería hacerlos no libres. La humanidad tendría que someterse a una forma de conocimiento que, si bien no proporcionaría ningún estímulo al hombre interior, constituiría una fuente de conceptos sobre el mundo exterior. Los seres humanos restringirían su conocimiento al aprendizaje de las cosas externas, educándose así a la libertad en su motivación interior.
Estos eran los hechos a los que me enfrentaba con la mayor urgencia cuando me sentí impulsado a escribir, primero, los tres libros preparatorios y, después, mi Filosofía de la Libertad. El problema básico para la redacción de este último era el siguiente. Lo que teníamos que afrontar claramente era el hecho de que vivimos en la era de la tecnología. Si no hemos de seguir tambaleándonos de forma poco profesional perpetuando tendencias de una época pasada, aferrándonos a lo que queda de las viejas visiones instintivas del mundo conservadas en confesiones religiosas y similares, nuestro único recurso es tomar partido por el pensamiento técnico sobre el mundo, un pensamiento que no puede ir más allá de lo mecánico. Nos relacionamos con este mundo nuestro como si fuera una enorme máquina, un vasto proceso químico. Si queremos recuperar el espíritu, simplemente tendremos que romper radicalmente con el misticismo que nos ha llegado de tiempos pasados y buscar el espíritu en el mundo mecánico y desespiritualizado que nos ha legado la ciencia moderna …. Tenemos que imaginarnos la situación en tiempos pasados, en la que el ser humano miraba al mundo, pero también tenía una experiencia interior de lo que le transmitía su clarividencia soñadora e instintiva. Relacionaba este contenido interior con lo que veía a su alrededor y, por tanto, percibía el mundo circundante impregnado de espíritu. Veía a todos los seres vivos gobernados por elementales o por seres superiores, porque su propia constitución interior le condicionaba para tener ese tipo de percepción.
El hombre de los tiempos modernos, para el que escribí mi Filosofía de la Libertad a principios de la década de 1890, no pone nada de sí mismo en su percepción del mundo que le rodea; simplemente estudia las leyes que actúan en ese mundo, leyes que también pueden plasmarse en sus construcciones tecnológicas. Pero los impulsos morales no se encuentran allí; tal curso sólo conduce al establecimiento de leyes naturales…. Los hombres de épocas anteriores todavía estaban interrelacionados con el mundo que les rodeaba, de modo que podían derivar impulsos morales de las piedras y los animales y las plantas, ya que todas estas cosas albergaban seres divino-espirituales. No queda nada de tal contenido en las leyes de la naturaleza. Todo lo que se puede encontrar ahora en ellas es lo que sirve para fabricar máquinas y mecanismos….
¿Cuál era, pues, la misión que recaía sobre La Filosofía de la Libertad? Era mostrar que si el hombre, divorciado como está de la naturaleza, ya no puede derivar impulsos morales de esa parte porque sus sentidos no le transmiten más que leyes naturales, entonces ya no puede permanecer encerrado en sí mismo; debe salir de sí mismo.
Así que tuve que describir la primera salida de sí mismo, en la que una persona abandona su cuerpo. Este primer salir de sí mismo tiene lugar en el pensamiento puro, tal como se describe en mi Filosofía de la Libertad. Ya no se trata de que la clarividencia instintiva de una persona llegue a las cosas; abandona su cuerpo por completo y se transporta al mundo exterior. ¿Qué tiene allí? Al ejercer así la primera y más sutil función de la clarividencia, entra en posesión de intuiciones morales, de fantasías morales. Sale del suelo de sí mismo para descubrir el espíritu en este primer reino, el reino moral, dentro de la esfera de la tecnología, ya que el espíritu, no obstante, también puede ser encontrado allí”.
La gente simplemente no se ha dado cuenta de que el primer nivel de clarividencia es aquel abordado en La Filosofía de la Libertad. Todavía se imaginan la clarividencia sumergida en un mundo confuso y desconocido, mientras que lo que este libro pretendía transmitir era exactamente lo familiar: el pensamiento que ya no se aferra a lo material, sino que llega a comprender su propia naturaleza y capta el mundo en pura espiritualidad, en la más pura espiritualidad.
Esto llevó a que La filosofía de la libertad haya sido señalada como sobrecargada de pensamiento por los místicos. Contenía demasiados pensamientos para gente de su tipo. A su vez, otros -los racionalistas, los científicos, los filósofos, los hombres de su tiempo- tampoco pudieron hacer nada con ella porque se adentraba en un terreno, el de la visión, en el que no querían entrar. Querían ceñirse a la mera observación externa, incluso en el campo de la filosofía. En su planteamiento global, La Filosofía de la libertad respondió así a todas las exigencias que la humanidad moderna estaba, sencillamente, llamada a cumplir.
El aspecto pedagógico del libro
Hay una conferencia, una de una serie de discursos públicos pronunciados en Berlín en 1910, titulada “¿Cómo se obtiene el conocimiento del mundo espiritual?”[5]. En ella se ofrece la descripción más clara posible de La filosofía de la libertad como manual de entrenamiento:
“Es sumamente importante que el investigador espiritual que se proponga entrar en el mundo espiritual tome lo que para otras personas es un medio de lograr una visión o de alcanzar un objetivo, simplemente como un entrenamiento, como un entrenamiento del alma interior. Permítanme darles un ejemplo. Hace años escribí un libro, La filosofía de la libertad. Este libro está concebido de manera muy diferente a otras obras filosóficas actuales. El contenido de estas últimas está más o menos destinado a transmitir las opiniones de sus autores sobre cómo se ve el mundo o cómo debería hacerse que se viera. Ese no es el objetivo principal de mi libro. Su objetivo es más bien servir de entrenamiento del pensamiento para aquellos que contemplan las ideas que contiene, entrenamiento en el sentido de que la forma especial de pensar y de contemplar estos pensamientos es tal que pone en movimiento la vida anímica del lector de una forma parecida, si se me permite la comparación, a como los gimnastas ejercitan sus miembros. Lo que de otro modo sería un mero medio de adquirir conocimientos se convierte, en mi opinión, en una forma de formarse anímica y espiritualmente. Esto es sumamente importante. Por ello, el libro no se ocupa demasiado de si se puede argumentar esto o aquello, de si algo se quiere decir de esta manera o de otra, sino más bien de ofrecer una oportunidad para que los pensamientos que pertenecen a un todo orgánico escolaricen nuestras almas y nos hagan avanzar un poco más. Esto, por supuesto, provoca a muchos filósofos actuales que no piensan en la filosofía como un medio para impulsar el progreso humano; preferirían ver a las personas apegadas a la capacidad normal de conocimiento con la que nacieron”.
Aquí el concepto de “organismo” de pensamiento sustituye al de “obra de arte” de pensamiento. Pero en este caso son una y la misma cosa, ya que una obra de arte pensada está viva y es viviente, y por tanto, como todas las cosas vivas, es un organismo.
Los pasajes citados a continuación están tomados de una conferencia pronunciada en Berlín en 1905, titulada “Origen y destino del ser humano” [6]:
“Ahora bien, en La filosofía de la libertad, libro escrito hace algunos años, intenté dar una imagen de la educación gradual, de la purificación del hombre para ascender del nivel del alma al del espíritu. Lo que acabo de decir se encuentra en ese libro, expresado en la terminología de la filosofía occidental. Allí encontrarán descrita la evolución de kama a manas. Me he referido a ahankara como “el yo”, a manas como “pensamiento superior” y a buddhi como “fantasía moral”. Todos estos son simplemente términos diferentes para las mismas cosas. Esto nos da una idea de la constitución del hombre como alma y espíritu, y este aspecto alma-espíritu está alojado y encarnado en lo que la ciencia natural externa explora y describe: un cuerpo físico que es como una envoltura a su alrededor”.
Un comentario similar se hizo durante un debate que siguió a una conferencia en la Escuela Técnica Superior de Stuttgart en 1920: “Verán, en lo que respecta a un concepto libre del hombre, que en mi Filosofía de la libertad intenté mostrar al hombre progresando gradualmente hasta un cierto estadio mediante el desarrollo de su pensamiento; a partir de ahí, un paso más lleva del pensamiento discursivo a un pensamiento que es también como un contemplar”.
Este motivo alcanza su punto culminante en un pasaje del ciclo de conferencias de Steiner sobre el Evangelio de San Juan[7]:
“Catarsis es un término antiguo para designar la purificación del cuerpo astral mediante ejercicios de meditación y concentración. La catarsis, o purificación, sirve para librar al cuerpo astral de cualquier elemento que le impida organizarse correcta y armoniosamente, de modo que puedan desarrollarse en éste los órganos superiores. Está dotado del potencial para estos órganos superiores; todo lo que hay que hacer es despejar el camino para las fuerzas que le son inherentes.
Hablamos de la posibilidad de provocar la catarsis mediante una gran variedad de métodos. Una persona ha recorrido un largo camino para lograrlo si, por ejemplo, ha asimilado y experimentado el contenido de mi Filosofía de la Libertad con tal participación interior que tiene la sensación de: “Sí, el libro fue un estímulo, pero ahora puedo reproducir los pensamientos que contenía por mi propio esfuerzo”. Si un lector toma el libro tal como fue concebido y se relaciona con éste del modo en que un virtuoso que toca una composición al piano se relaciona con su compositor, reproduciendo toda la obra a partir de sí mismo -en el sentido del compositor, naturalmente-, la secuencia de pensamientos del libro, orgánicamente desarrollada, producirá en él un alto grado de catarsis. Porque en el caso de un libro como éste, lo importante es organizar los pensamientos que contiene para que surtan efecto. Con muchos otros libros no hay gran diferencia si uno cambia la secuencia, poniendo esto primero y aquello después. Pero en el caso de La filosofía de la libertad eso es imposible. Sería tan impensable poner la página 150 cincuenta páginas antes como poner las patas traseras de un perro donde pertenecen las delanteras. El libro es un organismo vivo, y abrirse camino a través de los pensamientos que contiene es someterse a un entrenamiento interior. La persona a quien esto no le haya sucedido como resultado de su estudio no tiene por qué concluir que lo que estoy diciendo es incorrecto, sino más bien que no lo ha leído correctamente o que no ha trabajado lo suficientemente duro y a fondo”.
En una conferencia sobre Swedenborg[8] se esbozan agudamente las exigencias que La Filosofía de la Libertad plantea al lector:
“Desde hace años, un gran número de personas lee mi Filosofía de la Libertad, una obra de pensamiento puro. Se publicó a principios de los años noventa. Sería interesante que alguien se tomara la molestia de contar cuántas personas de nuestro movimiento que ahora se dedican a estudiar este libro lo habrían leído por sí mismo en aquellos días, sin saber nada de mí ni de nuestro movimiento. Sería interesante descubrir cuántos lo habrían leído en aquella época y cuántos habrían dicho: “Bueno, no puedo con esta maraña de pensamientos; no significa nada”.
Esto hace que uno se dé cuenta de cuántas personas leyeron esta obra de pensamiento por razones puramente personales, pues sólo de aquellos que la hubieran leído sin conocerme puede decirse que la leyeron por razones impersonales. Hay que ver el asunto con bastante seriedad y objetividad. En el plano físico la gente tiene horror a todo lo que parezca abstracto….
Pero lo importante aquí es que una persona debe tener suficiente buena voluntad y esfuerzo para llegar al punto de pensar, para lograr un pensamiento libre de emoción, libre de esas emociones con las que siempre nos topamos en la vida. Por ejemplo, una persona que aún no ha desarrollado un pensamiento puro puede deleitarse con La filosofía de la libertad sólo porque sus sentimientos le inclinan a una visión más bien espiritual de las cosas. Pero sólo tendrá la actitud correcta hacia el libro si acepta lo que vive en él por la forma en que los pensamientos que contiene crecen y se apoyan unos a otros… Cuando una persona alcanza realmente la capacidad de captar el pensamiento puro, de dejar que una secuencia de pensamientos puros viva en su alma, entonces su estado de ánimo personal y su yo quedan fuera del panorama. Eso explica también la rigurosidad que se percibe al alcanzar el pensar puro. No se puede seguir doblándolo o retorciéndolo según la propia voluntad subjetiva. Es imposible configurar una secuencia de pensamientos de un modo distinto al que aparece en La Filosofía de la libertad. Uno no puede cortarla para adaptarla a su gusto; uno sólo tiene que dejarla crecer en su ser. En realidad, el yo no interviene; el pensamiento piensa por sí mismo. Pero este pensamiento madura sólo por el hecho de que algo más reemplaza el contenido del yo que uno ha vaciado. El contenido del alma de los seres espirituales de las jerarquías superiores tiene que entrar en este pensamiento libre y ocupar el lugar del nuestro. Y si uno logra deshacerse gradualmente de la subjetividad en su pensamiento, un pensamiento repleto de emociones meramente hilvanadas por todo tipo de conceptos, entonces el contenido divino entra en éste. Puede fluir. Y entonces el pensamiento de uno recibe su contenido de lo alto”.
El papel desempeñado por el libro en la escuela rosacruz y antroposófica
En las conferencias pronunciadas en 1906 y 1907 se encuentran una serie de pasajes similares, casi idénticos, que vamos a citar aquí por orden cronológico. Primero, de la conferencia “El camino del conocimiento y sus etapas”[9]:
“En una formación Rosacruz, el desarrollo de un pensamiento claro y lógico se considera básico. Todo rastro de pensamiento confuso o prejuicioso debe ser eliminado. El orden mundial se aborda desde un ángulo muy amplio. Y la mejor preparación para ello es estudiar las enseñanzas más elementales de la ciencia espiritual. Una preocupación reflexiva por estas cuestiones básicas purifica y ordena el proceso de pensamiento y prepara al estudiante para un acercamiento maduro a las verdades superiores. La mayor parte del pensamiento de la gente es caótico. Los grandes hechos de la evolución planetaria orientan el pensamiento y lo llevan a patrones ordenados. En el entrenamiento Rosacruz esto se llama estudio, y es por eso que el maestro le dice a su alumno que debe pensar su camino hacia las enseñanzas elementales sobre la entelequia humana, la tierra, las razas raíces. Toda la gama de la ciencia espiritual elemental, tal como se enseña hoy, es la mejor preparación para la persona ordinaria. Pero a los que quieren entrar más profundamente en un entrenamiento de sus facultades anímicas se les aconseja estudiar libros como Verdad y Ciencia y La Filosofía de la Libertad, pues fueron escritos con el propósito expreso de disciplinar el pensamiento, sin mención alguna de la teosofía. Cualquiera que desee aplicar un entrenamiento extenuante y lógico del pensamiento a la búsqueda ulterior del desarrollo oculto, hará bien en someter su mente a la “gimnasia” espiritual del alma que exigen estos libros. Esto le proporciona la base sobre la que se construye la educación rosacruz”.
Al año siguiente (1907), Steiner dió una conferencia pública en el contexto de la Conferencia de Munich titulada “La Iniciación de los Rosacruces”[10] en la que dijo:
“Cuando los Rosacruces utilizan la palabra “estudio” no lo hacen en el sentido habitual. El significado rosacruz apuntaba, más bien, a “vivir en el pensamiento puro”. No es fácil comprender lo que esto significa. Nada menos que Hegel pasó toda su vida tratando de hacer comprender a los alemanes lo que significa “vivir en el pensamiento puro”, y sus contribuciones a su esclarecimiento fueron olvidadas diez años después de su muerte. Hoy en día no hemos avanzado lo suficiente como para recuperar el terreno perdido en la comprensión de Hegel, pero una forma de avanzar en ello sería mostrar lo que significa vivir en pensamientos puros, pensamientos no relacionados con la experiencia sensorial. Filósofos tardíos como Eduard von Hartmann niegan rotundamente que podamos tener pensamientos no influidos por los sentidos. En su opinión, la experiencia derivada de fuentes distintas a los sentidos no puede ser real. Si tuvieran razón, no existirían las matemáticas. Los gnósticos llamaban a la vida del espíritu “mathesis”, no porque la concibieran como matemática, sino porque sus niveles superiores se alcanzan mediante un pensamiento y una cognición puros comparables al pensamiento libre de sentidos de las matemáticas cuando se se ocupa de las formas. He intentado escribir un libro -mi Filosofía de la Libertad– para las personas que desean desarrollar un pensamiento libre de los sentidos. No es una obra personal, sino algo que creció como un organismo. Es un organismo de pensamiento, pensado como guía para lo que los rosacruces llamaban “estudio“”.
Pocos días después, Steiner continuó tratando el mismo tema, siempre con un matiz ligeramente diferente, en la serie de Conferencias de Munich, “La Teosofía de los Rosacruces“[11]. En la conferencia encontramos los siguientes pasajes:
“La teosofía rosacruz es un conocimiento supersensible de este tipo, y su estudio comprende la primera etapa de la formación rosacruz. Mis conferencias sobre teosofía no se hacen por razones externas, sino en apoyo de la primera etapa de la iniciación rosacruz.
Es probable que la gente piense a menudo que no es necesario discutir la composición de la entelequia humana, la evolución de la humanidad o las diversas etapas planetarias. Preferirían tener bellos sentimientos a realizar estudios serios. Pero no importa cuántos sentimientos bellos tenga el alma, éstos no pueden por sí mismos elevarla a los mundos superiores. La teosofía rosacruz no pretende estimular los sentimientos, sino que trata de sintonizarlos adecuadamente presentando los tremendos hechos de los mundos espirituales …. El Rosacruz deja hablar a los hechos cósmicos, pues es la manera más impersonal que puede enseñar. No tiene la menor importancia quién sea el conferenciante, porque uno no debe ser afectado por una personalidad, sino por los hechos de la evolución cósmica sobre los que está hablando. Por eso, en la escuela rosacruz, cualquier muestra de reverencia hacia el maestro está fuera de lugar. El maestro no la busca; no la necesita. Su deseo es hablar a sus alumnos de cosas que no dependen en absoluto de su existencia.
Una persona deseosa de entrar en los mundos superiores debe acostumbrarse al tipo de pensamiento en el que cada pensamiento siguiente crece a partir del precedente. Ese es el pensamiento desarrollado en mi Filosofía de la Libertad y en Verdad y Ciencia. Estos libros no están escritos de una manera que permita la colocación arbitraria de un pensamiento. Se desarrollaron como crece un organismo, un pensamiento evoluciona a partir de otro. En ellos no influyó la personalidad de su autor. Se dejó guiar por lo que los pensamientos que contenían producían como fruto de su propia actividad y se estructuraron en consecuencia”.
Ese mismo año vuelve a insistir en el mismo motivo, con una formulación casi idéntica, en la conferencia “¿Quienes son los Rosacruces?”[12]
A La Filosofía de la Libertad se le asignó el mismo papel en la escolarización antroposófica que Steiner señala para ésta en el entrenamiento rosacruciano. En la Introducción a la tercera edición del libro Teosofía leemos:
“Si una persona prefiere seguir por otro camino las verdades aquí presentadas, encontrará uno que se le ofrece en La Filosofía de la Libertad. Los dos libros se dirigen por caminos diferentes a la misma meta. Ninguno de los dos es vital para comprender el otro, aunque algunos lectores se benefician ciertamente de la lectura de ambos”. Si se sigue esta pista, se encuentra gran parte del material que la Teosofía[13] presenta desde el punto de vista de la visión suprasensible, expuesto en La Filosofía de la Libertad en términos puramente filosóficos”.
El libro “La ciencia oculta, un bosquejo” lo comenta más ampliamente. El pasaje se encuentra en la Introducción, donde retoma el tema de la escuela esotérica:
“El camino que, a través de los resultados de la ciencia espiritual, conduce al pensar libre de lo sensorial es altamente seguro. Pero existe todavía otro más seguro y, sobre todo, más exacto, si bien más difícil para muchas personas: el camino descrito en mis libros “Teoría del conocimiento basada en la concepción goetheana del mundo” y “La Filosofía de la Libertad”. En estas obras se pone de manifiesto lo que el pensar humano puede llevar a cabo cuando, en vez de entregarse a las impresiones del mundo exterior físico-sensible, se concentra exclusivamente en sí mismo. Es entonces el pensamiento puro lo que, cual entidad de vida propia, despliega su actividad en el hombre, y no el pensamiento centrado en el recuerdo de lo sensible.
Aunque dichas obras no incluyen nada que derive de las comunicaciones de la ciencia espiritual propiamente dicha, ponen en evidencia que el pensamiento puro trabajando en sí mismo, puede llegar a esclarecer lo relativo al mundo, a la vida y al hombre. Esas obras representan un escalón intermedio muy importante entre el conocimiento del mundo sensible y el espiritual, y muestran lo que el pensar puede alcanzar cuando se eleva por encima de la observación sensoria, aunque evitando todavía el acceso a la investigación espiritual. Quien las lea de modo que impregnen totalmente su alma, estará ya en el mundo espiritual, si bien dado como un mundo de pensamientos. Quien sea capaz de vincularse con esta etapa intermedia, andará por camino seguro, y podrá adquirir, frente al mundo superior, un sentimiento que le dará los más bellos frutos para todo el porvenir”[14].
La relación del libro con la ciencia y con los diversos niveles del conocimiento superior
Llegamos ahora a un período en el que se introdujeron nuevos elementos en el movimiento antroposófico como resultado de la participación de jóvenes científicos que traían consigo su formación y querían tender puentes entre el movimiento y sus campos científicos. Siguieron toda una serie de importantísimos ciclos de conferencias. Uno de ellos fue Antroposofia, sus raíces cognoscitivas y sus frutos para la vida[15]. No sólo muestra cómo el fundamento cognitivo de la Antroposofía se encuentra en La Filosofía de la Libertad ; también señala el hecho de que este libro ayuda a hacer la transición de la intuición moral a la intuición cósmica. La idea básica aquí es que el Goetheanismo se centra en el polo de la materia, mientras que la Filosofía de la Libertad explora el polo de la conciencia, una base desde la que se puede avanzar hacia una comprensión de los niveles superiores de la conciencia. Leemos en la sexta conferencia:
“… Si uno quiere describir lo que es un ser humano, puede hacerlo desde un enfoque filosófico de la libertad. En ese enfoque, sin embargo, uno está restringido al área de la experiencia intuitiva para explicar la acción humana. Si se busca un equivalente cósmico de este enfoque filosófico de la libertad, hay que ampliar el ámbito restringido que allí se trata para incluir todos los niveles de cognición: el material, el imaginativo, el inspirativo, el intuitivo.
Sistemáticamente hablando, la imaginación y la inspiración se sitúan entre la primera mitad de mi Filosofía de la libertad, donde demostré la realidad de la cognición objetiva, y la segunda mitad, donde, en el capítulo sobre la “fantasía moral”, desarrollo el tema de la intuición moral. En la época en que estaba trabajando en el libro, este hecho sólo podía insinuarse…..”
Y leemos al final de la misma conferencia:
“Tal es la conexión de todo conocimiento antroposófico maduramente elaborado con su forma-semilla, tal como se expone en La Filosofía de la Libertad. Naturalmente, hay que tener conciencia de que la Antroposofía es un organismo vivo y tiene que aparecer en forma de semilla antes de poder pasar a la fase de hoja y a otros desarrollos ulteriores”.
Las fronteras del conocimiento natural y su superación[16] es el otro ciclo de conferencias que guarda relación con el tema aquí estudiado. También este curso se adentra en la polaridad de la materia y la conciencia en relación con una discusión del discurso “Ignorabimus” de Dubois-Reymond, ilustrando el problema en cuestión de los discípulos de Hegel, Marx y Stirner. Lleva a la conclusión de que el goetheanismo proporciona el enfoque adecuado para la materia, mientras que La filosofía de la libertad lo intenta para el polo de la conciencia. La cuarta conferencia de esta serie entra de lleno en La filosofía de la libertad, subrayando una y otra vez que el libro presenta “resultados de la observación anímica”, no especulaciones. En esta conferencia se traza la transición a niveles superiores de conciencia con detalles concretos. Uno se siente fuertemente tentado a reproducirla aquí en su totalidad. Pero como puede leerse en el ciclo antes mencionado, la omitimos aquí en favor de ahorrar espacio para porciones considerables de una conferencia del 3 de octubre de 1920[17] que dió cierre al ciclo en cuestión. Esta conferencia aborda de nuevo todos los temas tratados anteriormente y al final señala un aspecto evolutivo, es decir, el desarrollo que se producirá al encontrar una transición del ritmo de la respiración al intercambio rítmico entre el percibir y el pensar.
“En mi libro ¿Cómo se alcanza el conocimiento de los Mundos Superiores?[18] he descrito un método fiable para acceder a los reinos espirituales. Pero está destinado a un uso bastante general …. El que voy a describir hoy está más dirigido a los científicos. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que un requisito previo para que un científico siga el camino del conocimiento es el estudio de lo que se ha presentado en mi Filosofía de la Libertad. El libro no fue escrito con el propósito que persiguen la mayoría de los libros, a saber, familiarizar al lector con la materia que contienen….. Mi Filosofía de la Libertad no tiene ese propósito. Esa es la razón por la que no es precisamente popular entre la gente que lee un libro sólo para informarse. Su intención era implicar al lector, página a página, en la actividad real de pensar, servir unicamente como una partitura que se lee con la actividad del pensamiento interior a medida que el lector avanza por su cuenta de pensamiento en pensamiento. El libro busca constantemente que el lector coopere en el pensar, y cuenta también con lo que se desarrolla en su alma como resultado de su cooperación. Una persona no ha leído adecuadamente esta Filosofía de la Libertad a menos que, después de trabajar su propio camino a través de ella, pueda decir que ha crecido fuera de sus hábitos ordinarios de pensamiento hacia un pensamiento libre de los sentidos.
Lo extraño es que la mayoría de los filósofos occidentales niegan toda realidad, precisamente, al elemento anímico que el trabajo sobre la Filosofía de la Libertad pretendía desarrollar…..”
Su negación se debe, en última instancia, a que los filósofos nunca han estado dispuestos a distinguir entre metodología analítica y empírica.
“A fin de cuentas, no se puede filosofar sin haber captado antes al menos el espíritu del pensamiento matemático…. Muchos filósofos niegan que exista esa capacidad que yo quería que la gente desarrollara como resultado del estudio de La filosofía de la libertad ….
Para empezar, partí del supuesto de que el lector había estudiado Filosofía de la libertad en un estado de conciencia normal. Después de eso, uno está bien preparado… para seguir adelante y desarrollar la imaginación…. Cuando uno ha hecho esto, algo extraño sucede. Uno se da cuenta de algo en el momento adecuado. He estado suponiendo que un lector ya se ha abierto camino en el pensamiento a través de La Filosofía de la Libertad. Luego lo deja a un lado y pasa a recorrer el camino de la contemplación, de la meditación…. Mientras esto sucede, el trabajo de reflexión que realizó sobre la Filosofía de la Libertad se transforma en algo muy diferente. Lo que esta Filosofía de la Libertad le permitía experimentar como puro pensamiento… se convierte ahora en algo completamente diferente. Se satura más ricamente de contenido, y mientras, por un lado, se ha ido abriendo camino hacia mayores profundidades de imaginación en el sendero interior, lo que logró en el trabajo de pensamiento sobre La Filosofía de la Libertad ha progresado más allá del punto que había alcanzado en su conciencia ordinaria…. Lo que antes era puro pensamiento se ha convertido en inspiración.
La imaginación se ha desarrollado; el pensamiento puro se ha convertido en inspiración. A medida que avanzamos por este camino, llegamos a un punto en el que podemos mantener separadas dos cosas diferentes a las que hemos llegado al recorrer estos dos caminos, caminos entre los que debemos distinguir con la mayor claridad. Uno es la inspiración que se ha desarrollado a partir del pensamiento puro, la vida que comenzó como pensamiento puro y ahora se ha elevado al nivel del pensamiento inspirado. El otro es lo que experimentamos como estados de equilibrio, vida y movimiento. Ahora podemos relacionar las dos formas de experimentar, uniendo la exterior con la interior. Combinando imaginación e inspiración, llegamos de nuevo a la intuición.
¿Qué es en realidad el proceso perceptivo? En realidad no es más que una inhalación modificada. Cuando inspiramos aire, este aire presiona contra el diafragma, contra todo el organismo. El fluido en el que flota el cerebro es forzado hacia arriba a través del canal espinal hacia el cerebro. Se establece una conexión entre la inhalación y la actividad cerebral, y este aspecto del proceso de inhalación así especializado en el cerebro funciona en la actividad de los sentidos como percepción. Podríamos llamar percepción a una rama del proceso de inhalación. Luego, al exhalar, el líquido cefalorraquídeo desciende de nuevo y ejerce presión sobre la circulación sanguínea. El descenso del líquido cefalorraquídeo está relacionado con la actividad de la voluntad, y ésta, a su vez, con la exhalación. Pero una persona que realmente estudia La Filosofía de la Libertad encuentra que el pensar y el querer se funden en el logro del pensamiento puro. El pensamiento puro es fundamentalmente un ejercicio de la voluntad. Así pues, existe una relación entre el pensamiento puro y lo que el oriental experimentaba al exhalar. El pensamiento puro está relacionado con la expulsión del aliento, exactamente igual que la percepción está relacionada con la inhalación. Tenemos que pasar por el mismo proceso, sólo que algo más interiorizado, por el que pasó el oriental en su entrenamiento de yoga. El yoga se centraba en la regulación de la respiración y, por tanto, en la naturaleza eterna del hombre. ¿Qué puede hacer en cambio el hombre occidental? Puede esforzarse por lograr una clara experiencia interior del percibir, por un lado, y del pensar, por otro, y puede combinar en una experiencia interior activa el pensar y el percibir que, de otro modo, no tendrían más que una relación abstracta, formal e inactiva”.
Estos pasajes, considerablemente abreviados aquí, son seguidos por una exposición completa:
“Y como mi Filosofía de la Libertad me dio una demostración meramente filosófica del hecho de que la verdadera realidad se resume en la interacción del pensar y el percibir, era necesario -sólo porque La Filosofía de la Libertad debía servir al desarrollo interior- señalar por qué medios el hombre occidental podía entrar en el mundo espiritual. El oriental dice: “sístole, diástole, inhalación, exhalación”. El hombre de Occidente debe decir en cambio: “percibir, pensar”. El oriental dice: “Trabaja en el proceso respiratorio físico”. El hombre occidental dice: “Trabajar la respiración anímica-espiritual en actos de conocimiento, en los que el percibir se alterna con el pensar.”
Aquí vemos qué importante papel tiene que desempeñar La Filosofía de la Libertad en la creación de un auténtico entendimiento entre Oriente y Occidente”.
Notas al texto
[1] Steiner, Rudolf. Los fundamentos ocultos del Bhagavad Gita. GA 146.. 9 conferencias dadas en Helsingfors,28 mayo a 5 junio 1913. Editorial Antroposófica.
[2] Steiner, Rudolf. Verdad y ciencia: preludio a una filosofía de la libertad. GA 03. Editorial Rudolf Steiner, Madrid (España)
[3] Steiner, Rudolf. La Filosofía de la Libertad. Líneas básicas de una concepción moderna del mundo. GA 04. Editorial Rudolf Steiner, Madrid (España)
[4] Titulo original: “Das technische Zeitalter, Die Philosophie der Freiheit und die neue Christus-Erkenntnis”. Conferencia impartida por el Dr. Steiner en Dornach, el 7 de mayo de 1922,incluida en el ciclo “La vida anímica humana y la aspiración espiritual en relación con la evolución del cosmos y de la Tierra”. GA 212. 9 conferencias dadas en Dornach 29 abr. a 17 jun. 1922
[5] Título original: “Wie erlangt man Erkenntnis der geistigen Welt?”. Conferencia impartida por el Dr. Steiner en Berlín, el 15 de diciembre de 1910. Incluida en Antworten der Geisteswissenschaft auf die grossen Fragen des Daseins (Respuestas de la ciencia espiritual a las grandes preguntas de la existencia). GA 60.
[6] Título original: “Ursprung und Ziel des Menschen”. Conferencia impartida por el Dr. Steiner en Berlín, el 9 de febrero de 1905. Incluida en el ciclo de conferencias Origen y destino del alma. Conceptos básicos de la ciencia espiritual. GA 53.
[7] Steiner, Rudolf. El Evangelio según San Juan. GA 103. Ciclo de doce conferencias impartidas en Hamburgo, del 18 al 31 de mayo de 1908. Editorial Antroposófica.
[8] Titulo original: “Schwierigkeiten des Eindringens in die geistige Welt”, traducido al inglés como: “Sexualidad y clarividencia moderna: El psicoanálisis freudiano y Swedenborg como vidente”. Conferencia impartida por el Dr. Rudolf Steiner en Dornach, el 14 de septiembre de 1915. Esta incluida dentro del ciclo “Problemas de convivencia en la Sociedad Antroposófica”. GA 253
[9] Título original: “Der Erkenntnispfad und seine Stufen”. Conferencia impartida por Rudolf Steiner en Berlín el 20 de octubre de 1906. Esta incluida dentro del ciclo: Impulsos de origen de la ciencia espiritual, GA 96.
[10] Conferencia impartida por Rudolf Steiner en Berlín, el 14 de marzo de 1907. Incluida en el ciclo Die Erkenntnis des Uebersinnlichen in unserer Zeit (El conocimiento de lo suprasensible en nuestro tiempo), de Rudolf Steiner. GA 55.
[11] Steiner, Rudolf. Teosofía del Rosacruz. GA 99. 14 conferencias dadas en Munich, del 22 de Mayo al 6 Junio de 1907.
[12] Título original: “Wer sind die Rosenkreuzer?”. Conferencia impartida por Rudolf Steiner en Berlín, el 14 de marzo de 1907. Incluida en el ciclo Die Erkenntnis des Uebersinnlichen in unserer Zeit (El conocimiento de lo suprasensible en nuestro tiempo), de Rudolf Steiner. GA 55.
[13] Steiner, Rudolf. Teosofía: introducción al conocimiento suprasensible del mundo y del destino humano. GA 09. Editorial Antroposófica.
[14] Steiner, Rudolf. La ciencia oculta. GA 13. Editorial Rudolf Steiner, Madrid (España) Pag 303-304
[15] Steiner, Rudolf. Antroposofia, sus raíces cognoscitivas y sus frutos para la vida. Título original: Anthroposophie, ihre Erkenntniswurzeln und Lebensfrucht. GA 78.
[16] Steiner, Rudolf. Las fronteras del conocimiento natural y su superación. Título original: Grenzen der Naturerkenntniss. GA 322. Ocho conferencias en el primer curso universitario antroposófico, dadas en Dornach del 27 de septiembre al 3 de Octubre de 1920.
[17] Steiner, Rudolf. Las fronteras del conocimiento natural y su superación. Conferencia 8 dada el 3 de octubre de 1920.
[18] Steiner, Rudolf. ¿Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores?. GA 10. Editorial Rudolf Steiner. Madrid (España).
Traducido de la versión en Inglés
Rudolf Steiner on his book The Philosophy of Freedom
Traducción: Carlos Andrés Guío
Acerca del autor
Otto Palmer
Médico de profesión, fue uno de los pioneros de la medicina antroposófica en Alemania. Siendo prisionero de guerra en Francia en 1919, en Albertville (Saboya), recibió su primer ejemplar de La Filosofía de la Libertad. En el campo de oficiales junto a otros soldados estudiaba las obras de Rudolf Steiner. Es Palmer quién introduce a Hermann Poppelbaum a la antroposofía, quién también fue hecho prisionero por los franceses.
Durante su estancia en la cárcel, comenzó su viaje de cuarenta y cinco años de estudio de las obras de Rudolf Steiner y la Antroposofía. Cuando publicó su libro Rudolf Steiner sobre su libro La filosofía de la libertad, había pasado muchos años estudiando y recopilando todas las referencias a La Filosofía de la Libertad que pudo encontrar en las obras y conferencias de Rudolf Steiner.
Autor de varios libros entre los que se encuentran: Rudolf Steiner über seine Philosophie der Freiheit; Rudolf Steiner und das Evangelium; Hat das Christentum noch eine Bedeutung für unsere Zeit ? Ein Wort an die, die glauben, diese Frage verneinen zu müssen, y Friedrich Rittelmeyer Versuch einer Würdigung