Micael
Gerard Wagner, 1950
A continuación se presenta el texto correspondiente al cuarto capítulo del libro de Otto Palmer, publicado en el año 1964, titulado: Rudolf Steiner sobre su libro «Filosofía de la Libertad».
De esta forma damos continuidad a nuestra serie de publicaciones sobre este importante texto, que amplía nuestra comprensión y nos invita a una vivencia de “La Filosofía de la Libertad” de Rudolf Steiner.
Pueden consultarse nuestras anteriores publicaciones sobre el tema en nuestro blog en los siguientes enlaces:
Con demasiada frecuencia encontramos personas que buscan la libertad en el ámbito de la voluntad del hombre, o incluso en sus acciones. Si no la encuentran allí, tienden a negar que tal cosa exista. Si creen que la han encontrado allí, corren el riesgo de confundir ésta con la elección arbitraria. Goethe, en su época, trató de superar esta idea errónea diciendo: “La acción es fácil, el pensamiento difícil. Actuar según los propios pensamientos cuesta un esfuerzo doloroso”. De este modo, pinta la acción y el pensamiento como opuestos, dejando a la voluntad como fuente de la acción completamente fuera de escena.
Lo más vital e importante de la “ciencia de la libertad” de Steiner es que delimita claramente la esfera que ocupa la libertad. Esta se encuentra en el ámbito del pensamiento. “La libertad vive en el pensamiento humano. La voluntad en sí no es directamente libre; lo que es libre es el pensamiento que activa la voluntad. Por eso tuve que poner tanto énfasis en la libertad como atributo del pensamiento cuando analicé la naturaleza moral de la voluntad en mi Filosofía de la libertad”. [1]
La misma afirmación se hace en el ciclo de conferencias Die Geistigen Hintergrunde der Sozialen Frage:
“Ustedes saben por mi “Filosofía de la libertad” que aferrarse a intuiciones morales nos pone en posesión de las ideas morales más elevadas que los seres humanos necesitamos, y que las ideas morales que así alcanzamos se convierten en el fundamento de nuestra libertad humana”. [2]
El reino mineral juega un papel importante en la consecución de esta libertad en nuestro pensamiento:
“… Sólo en el reino mineral el hombre posee libertad. Esa es la esfera en la que él es libre. A medida que toma conciencia de este hecho, también aprende a plantear el problema de la libertad bajo la luz adecuada. Si leen mi Filosofía de la libertad, verán la importancia que le doy a no buscar la libertad en la voluntad del hombre. La voluntad se encuentra en lo más profundo, muy profundo, en nuestro inconsciente, y no tiene sentido buscar allí la libertad. Uno puede hablar de libertad sólo en nuestro pensamiento. Hice una cuidadosa distinción entre los dos en La filosofía de la libertad . El hombre es libre cuando pensamientos libres activan su voluntad. Pero como pensador él es, de hecho, un habitante del reino mineral.”[3]
Ese es el ámbito en el cual los seres humanos desarrollan las formas de pensamiento y los conceptos que les permiten captar el mundo inerte de un pasado devenir. En la medida en que el materialismo sirve a este fin, es un método de investigación que debe ser reconocido y aceptado sin reservas. Pero es muy diferente cuando el materialismo se siente insatisfecho con su papel como método de investigación y reivindica su validez como forma de observar todos los aspectos de la realidad.
Este pensamiento se profundiza en la tercera conferencia de la serie Irdische und kosmische Gesetzmässigkeiten[4] :
“La libertad del hombre se basa en el hecho de que nuestro pensamiento no es real a menos que se convierta en pensamiento puro. Un reflejo en un espejo no puede hacer que suceda nada. Cuando usted mira algo que es sólo una imagen reflejada y reacciona ante ello, esto en realidad no ha ejercido ninguna coacción sobre usted. Si su pensamiento contuviera realidad, no podría ser libre. El hecho de que sus pensamientos sean sólo imágenes hace que su vida entre el nacimiento y la muerte sea una escuela de libertad, pues el pensamiento no ejerce ninguna coacción, y una vida libre debe ser una en la que no operen Causas Primeras.
La vida de la fantasía, sin embargo, no es completamente libre. Pero esto quiere decir que contiene realidad, que como una vida de ideas es real. En la medida en que la vida en nosotros es libre, permanece desconectada de la realidad en su aspecto de pensamiento. Pero nos aferramos a la realidad cuando alcanzamos el pensamiento puro y, como resultado, desarrollamos la voluntad de realizar acciones libres. Allí donde nosotros dotamos a las imágenes con la realidad extraída de nuestra propia sustancia, la libertad de acción es posible.
Quise demostrar este hecho de manera puramente filosófica en mi Filosofía de la Libertad para que sirviera como base para lo que diría más adelante”.
En la cuarta Conferencia del ciclo Geschichtliche Notwendigkeit und Freiheit[5] , plantea el asunto de la siguiente manera:
“Cuando una persona actúa bajo la influencia de imágenes reflejadas en un espejo —en otras palabras, bajo la influencia de sus ideas— él está actuando partiendo de la Maya, actua precisamente desde un mundo reflejado; y como tal acción tiene que provenir de él, está actuando libremente. Cuando él actúa bajo la influencia de las pasiones, o incluso de los sentimientos, no es libre. Cuando actúa en respuesta a imágenes mentales, a meros reflejos, sus actos son libres. Por eso, en La filosofía de la libertad , expliqué que una persona que actúa a partir de ideas puras, de pensamientos puros, está actuando libremente. Porque las ideas puras no pueden por sí mismas hacer que suceda algo; el agente activo debe buscarse en otra parte”. [6]
La quinta conferencia de la misma serie profundiza en este motivo:
“Ahora surge la pregunta de cómo vamos a llevar el sector de nuestra vida anímica, que es la esfera de la realidad, a una verdadera experiencia de libertad. Tendremos que relacionarlo con algo independiente de los otros tres sectores.
Traté de dar una respuesta filosófica a esta pregunta en mi obra La filosofía de la libertad. Intenté demostrar que el hombre sólo puede realizar su impulso hacia la libertad cuando somete sus acciones por completo a la influencia del pensamiento puro, cuando llega al punto de ser capaz de actuar según los impulsos del pensamiento y no según los estímulos que se originan en el mundo exterior. Pues nada que tenga su origen en el mundo exterior nos permite realizar la libertad. Sólo podemos realizarla cuando desarrollamos impulsos hacia la acción en nuestro pensamiento, sin la influencia del mundo exterior. En lugar de dejar que los estímulos hacia la voluntad y la acción surjan de nuestros cuerpos físico, astral y etérico, nosotros podemos excluirlos y aceptar sólo los impulsos que nos llegan del mundo espiritual en forma de imaginaciones basadas en intuiciones subyacentes. Pero esto no tiene por qué ser necesariamente una experiencia clarividente consciente en el sentido de decir: “Ahora estoy entrenando mi voluntad, basada en inspiraciones e intuiciones, con este objetivo particular”. Pero el fruto de haberlo hecho llega en forma de un concepto, de pensamiento puro, que se asemeja a una idea concebida imaginativamente. Esto es es así, porque el concepto en que se basa la acción libre debe aparecer a la conciencia ordinaria como una idea concebida por la imaginación. En mi libro La filosofía de la libertad llamé “fantasía moral” a la capacidad que subyace a la acción libre” [7] .
La cuestión de dónde se encuentra la esfera de la libertad cobra especial importancia cuando consideramos el karma humano, que se proyecta desde el pasado hacia la necesidad presente. ¿Es esa necesidad compatible con la libertad? Este problema se aborda en la Conferencia 3 del ciclo Relaciones kármicas .
“Si reflexionamos sobre esta cuestión, veremos que se trata de una cuestión de gran importancia. Toda la investigación espiritual demuestra que las encarnaciones posteriores están condicionadas por las anteriores. Sin embargo, tenemos, sin duda, un sentimiento de posesión de libertad. Si ustedes leen mi Filosofía de la libertad verán que no podemos comprender al hombre a menos que reconozcamos que toda su vida anímica tiende en dirección a la libertad, está entrenada y orientada hacia ella. Sin embargo, necesitamos alcanzar una correcta comprensión de lo que es la libertad. En esta misma Filosofía de la libertad encontrarán una idea de la libertad que es extremadamente importante llegar a concebir correctamente. El punto es que la libertad se desarrolla primero en nuestro pensamiento, que surge del pensamiento. Los seres humanos simplemente poseen una conciencia inmediata de ser libres en el pensamiento”.[8]
Este comentario es tanto más significativo cuanto que contrarresta nuestra tendencia humana a mirar fascinados el hecho de la necesidad kármica y a volvernos fatalistas. Existe un gran peligro de que eso ocurra. La única manera de evitarlo es ver y sentir que la necesidad kármica desempeña el mismo papel en relación con la libertad que la tierra sólida desempeña en relación con nuestro cuerpo y el cerebro en relación con nuestro pensamiento. Los tres proporcionan la base firme para que podamos seguir adelante. El hombre en quién el pensamiento ha redescubierto su origen en el espíritu y se nutre de esa fuente, no sólo se libera del dominio de la naturaleza sino también de el del karma. La fuente espiritual que ha encontrado en sí mismo le proporciona la posibilidad de crear algo nuevo, fresco y lleno de promesas para el futuro, algo parecido a una semilla en comparación con la necesidad que surge del pasado.
Notas al texto
[1] Steiner, Rudolf. El curso de mi vida. Capitulo XXIII Individualismo ético.
[2] Steiner, Rudolf. Soziales Verständnis aus geisteswissenschaftlicher Erkenntnis. Die geistigen Hintergründe der sozialen Frage III. En español: Comprensión social paratiendo del conocimiento de la Ciencia Espiritual. GA 191. No traducido al español
[3] Steiner, Rudolf . Relaciones kármicas , vol. I. GA 236. Editorial Antroposófica.
[4] Steiner, Rudolf. Irdische und kosmische Gesetzmäßigkeiten, Formkräfte und therapeutische Erkenntnisse : Vorträge. Rudolf Steiner. Nach e. vom Vortragenden nicht durchges. Nachschrift hrsg. v. Marie Steiner / Menschenwerden, Weltenseele und Weltengeist / Steiner ; [Bd.] 1 GA 205
Steiner, Rudolf. Leyes terrestres y cósmicas, fuerzas de la forma y percepciones terapéuticas. Transcripción no editada por el conferenciante. Editado por Marie Steiner / Incluido en Devenir humano, alma cósmica y espíritu universal / Steiner ; [vol.] 1. GA 205. No traducido al español
[5] Steiner, Rudolf. Geschichtliche Notwendigkeit und Freiheit. En español: Necesidad histórica y libertad. Acciones del destino desde el mundo de los muertos. GA 179. No traducida al español
[6] Steiner, Rudolf. Geschichtliche Notwendigkeit und Freiheit. En español: Necesidad histórica y libertad. Acciones del destino desde el mundo de los muertos. Conferencia N° 4, GA 179. No traducida al español
[7] Ibid, conferencia N° 5
[8] Steiner, Rudolf . Relaciones kármicas , vol. I. GA 236. Editorial Antroposófica.
Traducido de la versión en Inglés
Rudolf Steiner on his book The Philosophy of Freedom
Traducción: Carlos Andrés Guío
Acerca del autor
Otto Palmer
Médico de profesión, fue uno de los pioneros de la medicina antroposófica en Alemania. Siendo prisionero de guerra en Francia en 1919, en Albertville (Saboya), recibió su primer ejemplar de La Filosofía de la Libertad. En el campo de oficiales junto a otros soldados estudiaba las obras de Rudolf Steiner. Es Palmer quién introduce a Hermann Poppelbaum a la antroposofía, quién también fue hecho prisionero por los franceses.
Durante su estancia en la cárcel, comenzó su viaje de cuarenta y cinco años de estudio de las obras de Rudolf Steiner y la Antroposofía. Cuando publicó su libro Rudolf Steiner sobre su libro La filosofía de la libertad, había pasado muchos años estudiando y recopilando todas las referencias a La Filosofía de la Libertad que pudo encontrar en las obras y conferencias de Rudolf Steiner.
Autor de varios libros entre los que se encuentran: Rudolf Steiner über seine Philosophie der Freiheit; Rudolf Steiner und das Evangelium; Hat das Christentum noch eine Bedeutung für unsere Zeit ? Ein Wort an die, die glauben, diese Frage verneinen zu müssen, y Friedrich Rittelmeyer Versuch einer Würdigung