Comunicandonos con nuestros seres queridos que han muerto

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Splendor Solis - The Ritman Library2

Splendor Solis (El esplendor del sol), a través de la Biblioteca Ritman, Ámsterdam

Introducción

Rudolf Steiner describe, en la conferencia Los muertos están con nosotros (dada en Núremberg, el 10 de febrero de 1918[1]), dos formas de construir un puente entre el mundo espiritual y el mundo físico. Una es seguir un camino de autodesarrollo como el que se describe en los escritos básicos de Steiner. El otro es cultivar un diálogo directo con los seres espirituales, incluidos las personas fallecidas. De hecho, desarrollar la conciencia de nuestra pertenencia y convivencia junto con las almas de los difuntos, es una tarea central de la Antroposofía.

Fui impulsado a este trabajo hace casi veinte años atrás[2], cuando mi hija, Nina Dietzel, y su amiga Kirsten Bergh murieron en un accidente automovilístico. Hasta ese momento en mi estudio de la antroposofía, no había tomado especial nota de las enseñanzas sobre la muerte, pero la noción de leer a los muertos se filtró por alguna parte, llegando a mi conciencia cerca de un mes después de su muerte. En la noche de fin de año de 1996 y comienzos de 1997, les dije a algunos amigos: «Tal vez deberíamos comenzar un grupo de lectura a los difuntos».

Hablaré principalmente de esta experiencia de leer a los muertos en un grupo que se reunió semanalmente durante cinco años y de continuar por mi cuenta desde entonces. También mencionaré algunas otras prácticas para comunicarnos con nuestros seres queridos fallecidos.  Sin embargo quiero aclarar qué significa esto:  no es canalizar un espíritu incorpóreo a través de un médium en el sentido del “espiritismo” moderno. Es un proceso que utiliza nuestra clara conciencia diurna y que puede ser realizado por cualquiera. Steiner fue muy claro en que nuestros intentos de dialogar con personas que están al otro lado del umbral deben realizarse con “vigilancia escrupulosa”; deben ir acompañados de nuestro ferviente esfuerzo por purificar nuestra voluntad, sentimiento y pensamiento.

Prácticas

La primera práctica que quiero mencionar es una manera de invitar a nuestros seres queridos fallecidos a experimentar el mundo de los sentidos a través de nosotros. Podemos ser “los ojos y los oídos del alma” para ellos cuando les enviamos “hacia arriba” una experiencia visual o auditiva que estamos teniendo, por ejemplo, cuando vemos una hermosa puesta de sol o escuchamos un hermoso concierto. Entonces podremos compartir estas experiencias en espíritu, de una manera que no podríamos haberlo hecho antes,  limitados por nuestros cuerpos físicos cuando ellos estaban aún con nosotros. Esta es una práctica especialmente útil para quienes están en duelo por alguien que murió joven, tanto para aliviar su propio dolor por la separación, como también el del joven que murió y que desearía seguir aquí. Esta práctica se describe en el libro ¿Dónde estás? La muerte de mi hijo, por Karin v. Schilling.

Una práctica muy básica de comunicarnos con nuestros amados difuntos es honrar la comunión nocturna que tenemos con el mundo espiritual, incluidos los muertos. Los pensamientos espirituales que llevamos al sueño proporcionan la sustancia mediante la cual el alma del difunto puede vivir. Si las almas de los seres humanos se vuelven estériles, entonces los muertos lo sienten como un suelo estéril y les privamos del alimento que necesitan de la tierra. Anticipándonos a este diálogo nocturno, podemos prestar atención al cómo nos vamos a dormir practicando la Retrospectiva o revisión nocturna de nuestro día en orden inverso. Esto nos retrotrae al momento del día en que nos despertamos, cuando estábamos en el umbral al que nos enfrentamos ahora nuevamente en la noche. Esto nos pone en el estado de ánimo adecuado para contemplar algo de naturaleza espiritual o plantear nuestras preguntas a los muertos. Al despertar podemos practicar un lento reingreso al mundo de los sentidos, deteniéndonos en el umbral y prestando atención a las indicaciones íntimas que puedan llegar. Aquí es cuando los muertos se comunican con nosotros. Hay una alquimia en el proceso de preguntas y respuestas.  Primero, debemos unir nuestra vida de sentimientos con nuestros pensamientos e ideas, y dirigirnos a la persona que ha muerto con calidez de corazón, recordándonos a nosotros mismos el amor que teníamos por esa persona cuando aún vivía. En segundo lugar, debe haber una reversión en nuestra comunicaciones. Cuando hacemos una pregunta al muerto, lo que decimos proviene del muerto, y cuando el que ha muerto nos responde, sale de nuestra propia alma. «Para establecer una  comunicación con los que han muerto, debemos adaptarnos a escuchar de ellos lo que nosotros mismos decimos y a recibir de nuestra propia alma lo que ellos respondan”. Esto se describe detalladamente en la conferencia mencionada anteriormente, que se puede encontrar en el libro Staying Connected[3].

Otra práctica para cultivar una relación con alguien que ha cruzado el umbral, se realiza a través de los estados de ánimo de la naturaleza. Es un proceso bastante detallado con muchos puntos finos a los que prestar atención, pero el esfuerzo ha sido fructífero para mí. Cuando lo he practicado intensamente durante un período de tiempo, me ha traído un sentimiento sutil de cercanía y una suave alegría al percibir una nueva perspectiva de mi ser querido. Aquí daré sólo una descripción general. En este ejercicio, uno se imagina convertirse en el ser amado a través de sus gestos característicos, del tono y cadencia de su voz o risa, y a través de sus rasgos físicos distintivos, y luego uno disuelve estas imágenes en el silencio en orden inverso. Al continuar esta práctica durante un período de tiempo, uno puede llegar a desarrollar una composición o destilación de estas imágenes rápidamente, tomando conciencia del carácter esencial del flujo y entonces reconocer en éste una similaridad con la “atmósfera” (mood) de un evento natural. Cuando se haya identificado una similaridad, uno puede hacer dibujos o poemas de las imágenes internas y escribirlos en un diario, o se puede observar el fenómeno y luego aprender todo lo que se pueda sobre éste de manera intelectual, a fin de respaldar lo que se observa. Estas imágenes se convierten en un vocabulario que se puede tener en común con el alma del difunto. Si desea practicar este ejercicio, puede encontrar los detalles en línea visitando el enlace: 

 http://www.spiritworking.info/features/staying-connected/

Lectura a los muertos

Leer a los muertos es un regalo de amor. Significa hacer una práctica regular de leer algo de naturaleza espiritual a nuestro amado al otro lado del umbral. Es diferente a simplemente leer o estudiar textos antroposóficos o de otro tipo durante el transcurso de nuestra semana. Los pensamientos que tenemos durante este tipo de estudio pasarán también a los muertos cuando dormimos. Pero leer con la intención de enviar pensamientos a almas concretas que cruzan el umbral significa leer de una manera diferente. Significa leer LENTAMENTE, enfatizando los verbos y avivando los pensamientos sobre los que estamos leyendo. He descubierto que, a medida que he seguido leyendo a lo largo de los años, no intento cubrir tanto terreno como antes. No necesariamente leo un capítulo completo de un libro, sino que dejo de leer cuando siento que se ha completado algún hilo de pensamiento. Hago pausas a menudo mientras leo y reformo el pensamiento en mi mente para hacerlo mío. Entonces descubro que puedo vivir con estos pensamientos animados durante todo el día o los días siguientes.

Crear una forma o ritual a seguir cada vez que se lee también es útil para establecer una práctica reconocible. Desde el comienzo de nuestro grupo formado en 1997, seguimos, y he continuado siguiendo, una forma espejada, que refleja el arco de la vida entre la muerte y el nuevo nacimiento. Comenzamos con el verso de los  difuntos que acompaña esta iniciativa (“Que el amor del corazón…”[4]) seguido por un período de silencio en el que cada uno de nosotros nombra interiormente a los muertos a los que quiere dirigir la lectura. Luego comenzamos a leer en voz alta, cada uno por turnos. Cuando practico esto solo, le leo yo mismo (no en voz alta). Cuando termina la lectura reflejamos el período de silencio, seguido de la recitación del mismo verso para cerrar.

Encontrar un momento habitual para leer resulta útil, ya sea diario, semanal o mensual. Me gusta hacer mi lectura semanal cuando me despierto por la mañana para que mi intención no se vea obstaculizada por la intrusión de la vida, pero esto no es un problema si estás leyendo en un grupo y estableces un horario regular para reunirte. Lo ideal sería leer el sábado, que en su naturaleza saturniana es el día perfecto para mirar atrás y recordar. Algunas personas le leen sólo a un ser querido que ha partido.  En mi caso, le leo a toda una letanía de almas que estan siendo ajustadas continuamente a medida que personas que conozco cruzan el umbral. Desde el principio sentí que era importante incluir a mi padre, mis abuelos y otros miembros de la familia que cruzaron el umbral temprano en mi vida, en agradecimiento por mi corriente ancestral. Mi lista puede volverse demasiado larga fácilmente, por lo que a veces tengo que conscientemente dejar de nombrar ciertas almas en la medida que pierden inmediatez para mí. Quizás alguien más pueda sugerir una forma de hacer frente a las crecientes listas de personas que cruzan el umbral. La forma en que “nombras” a las almas para las que lees es clave para poder servirles. Los nombres deben ir acompañados de vibrantes imágenes de recuerdos permeadas con pensamientos sinceros de amor por ellos. Estas imágenes de la memoria realzan el mundo de los muertos, del mismo modo que las obras de arte realzan nuestro mundo, trascendiendo el curso cotidiano de la existencia. Son una fuente de belleza que fluye hacia los difuntos.

Siempre, sacar a relucir las imágenes de los recuerdos amorosos hacia nuestros muertos cuando les leemos, crea una comunidad de difuntos que está ahí esperándonos cuando comenzamos. Esto es una bendición para nosotros.

En los primeros años después de perder a mi hija, la lectura semanal para los muertos fue mi salvavidas hacia la cordura, para sentirme apoyado por los demás y para sentir que todavía tenía una forma de cuidar a mi hija. Quería más que nada portarle belleza, nutrirla en el mundo en el que ahora vivía. A lo largo de los años, mi práctica ha evolucionado hacia la de continuar mi relación con ella como un ser espiritual, con la misma intensidad de amor y la misma necesidad de hacerlo activamente.

Leer a los difuntos también ha sido un impulso para seguir estudiando de una manera profunda, no superficial, algo que de otro modo no podría hacer con tanta disciplina. Agradezco a quienes cruzan el umbral por esta guía y la riqueza que aportan a mi vida. Leer a los difuntos es un regalo de amor para ellos y también para nosotros.

 

 

Notas al texto

[1] Rudolf Steiner, Der Tod als Lebenswandlung. Nüremberg el 10-02-1918  GA 182 dentro de la obra completa.  Traducido al español como Los muertos están con nosotros. Esta incluida en el libro “La muerte, transformación de la vida” publicado por Editorial Pau de Damasc.

[2] Noviembre de 1996

[3][3] Staying connected:  how to continue your relationship with those have died.  Steiner books, 1999.  Compilación de lecturas de Rudolf Steiner en relación al tema de la relación con los fallecidos.

[4]  El verso de Rudolf Steiner al que hace referencia Dennis Klocek es el siguiente:

Herzensliebe dringe zu Seelenliebe,
Liebewärme strahle zu Geisteslicht.
So nahen wir uns euch Denkend mit euch Geistgedanken,
Fühlend in euch Weltenliebe,
Geistig-wollend durch euch
Eins-Erleben seiend weben

Rudolf Steiner
GA 268
An Rudolf Hahn für seine Frau Marie

September 1918

Que el amor del corazón
Llegue al amor del alma,
Que el calor del amor irradie
a la luz del espíritu.
Así nos aproximamos a vosotros
pensando pensamientos espirituales con vosotros,
Sintiendo en vosotros amor cósmico,
queriendo espiritualmente a través de vosotros.
Sintiendo , vivenciando siendo uno entretejidos.

Rudolf Steiner
(Traducción Maya Moussa)

NOTA: 

Publicado originalmente por la Anthroposophical Society in America

https://www.rudolfsteiner.org/

Traducido del inglés y publicado en ADMAC con el permiso del autor.

Traducción del inglés:  Carlos Andrés Guío

Sobre el autor

Dennis Klocek

Artista, científico, profesor, investigador, jardinero y alquimista. Tras licenciarse en 1975 en la Tyler School of Art de la Universidad de Temple con una tesis sobre la teoría del color de Goethe, enseñó durante siete años en un colegio comunitario.

En 1982, su amor por la obra de Rudolf Steiner le llevó al Rudolf Steiner College de Sacramento, California, donde ha sido director del Programa de Estudios de la Conciencia («Estudios Goetheanos») desde 1992.

Es cofundador del Coros Institute.  Actualmente se dedica a la investigación, la enseñanza a través de conferencias y talleres, y la escritura en muchos campos, como el clima, la jardinería, la cromoterapia, la meditación y el organismo humano, la embriología y la transformación sensorial.

Es autor de los siguientes libros:   Bio-Dynamic Book of Moons, Weather and Cosmology, Drawing from the Book of Nature, Seeking Spirit Vision, the Seer’s handbook, Colors of the soul, Esoteric Phisiology, The Alchemical Wedding – Christian Rosenkreutz, the Initiate of Misunderstanding y Sacred agriculture. Dennis también supervisa un sitio web, Doc Weather.

Más información en su sitio web: https://soilsoulandspirit.com

Esta entrada tiene un comentario

  1. Liliam Pérez Restrepo

    Para convencerme de que el «más allá» existe, y con mis difuntos.Con nuestros difuntos.

    Gracias querido Carlos Guio.

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