Centenario del paso del Umbral de Rudolf Steiner: 30 de Marzo de 2025

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Rudolf Steiner, 1915

Rudolf Joseph Lorenz Steiner nació en Kraljevec, una zona de la Europa Oriental que en los últimos 150 años ha cambiado varias veces de dueño y que en ese entonces era parte del Imperio austrohúngaro, hoy Croacia, el 25 de Febrero de 1861- y falleció en Dornach, Suiza, el 30 de marzo de 1925. Steiner es presentado en Wikipedia como: “filósofo austriaco, erudito literario, educador, artista, autor teatral, pensador social y ocultista. Fue el fundador de la antroposofía, la pedagogía Waldorf, la agricultura biodinámica, la medicina antroposófica y de la nueva forma artística de la euritmia”.[1]

Casa de nacimiento en Kraljevec

Casa de nacimiento en Kraljevec

Rudolf Steiner es nombrado por Gary Lachmann, uno de sus biógrafos, como un “hombre del Renacimiento” y dice que “como Goethe, su héroe y guía, era un hombre universal; uno de los últimos pensadores creativos capaz de aplicar su portentosa mente y su poderosa capacidad intuitiva al ámbito integral de la experiencia humana”.[2] En una época tan especializada y tecnificada como la nuestra, un intelecto tan versátil suscita extrañeza y su perspectiva polifacética levanta sospechas.

Para empezar a celebrar el centenario de la muerte de este gran ser humano vamos a esbozar algunos aspectos de su vida y su obra y a hacer énfasis en sus trabajos en el ámbito terapéutico.

 

Rudolf Steiner, 1891

En el verano de 1891 inicia a escribir “La Filosofía de la Libertad”

 

Podemos afirmar que, en la primera etapa de su vida, Steiner ubica los fundamentos filosóficos de la Antroposofía en su libro Filosofía de la libertad. Fundamentos de una concepción moderna del mundo (1894). Luego despliega las bases antropológicas en Teosofía. Introducción al conocimiento suprasensible del mundo y al designio del hombre (1904)[3]. Ante las preguntas por el trabajo de desarrollo interior responde con el libro Cómo se alcanza el conocimiento de los mundos superiores (1904/5) y en Ciencia Oculta, un bosquejo, (1910) describe la evolución del universo, de nuestro planeta y de la humanidad. Con estos 4 libros básicos debemos realizar un trabajo profundo que va más allá de la lectura individual y que nos permite tener los fundamentos para una comprensión de la antroposofía como base de nuestro quehacer terapéutico.

En la segunda parte de su vida conduce la aplicación de estos fundamentos a la dimensión del sentir y nos entrega materiales sobre arquitectura, música y artes plásticas. Funda con Marie Steiner ‘El arte de la palabra’ y pone los fundamentos de la ‘Euritmia, vocal y tonal’.

Y en un tercer periodo de su vida, ahonda en las aplicaciones prácticas de la Antroposofía, llevando los impulsos previos a su férrea voluntad: Nace la Pedagogía Waldorf con los 3 ciclos de conferencias dictados entre agosto y septiembre de 1919[4]. Como una preparación para el trabajo terapéutico, dicta en Praga, en marzo de 1911, un ciclo de 8 conferencias que se publican como Una Fisiología Oculta. Y formalmente nace la Medicina Antroposófica con el ciclo de 20 conferencias para médicos y farmaceutas dictado entre marzo y abril 1920, que se publica con el título Medicina y Ciencia Espiritual[5]. En el epígrafe de este libro leemos: “El amor a lo suprasensible transforma el hierro de la ciencia en el oro de la sabiduría. La observación y el pensar son los fundamentos de nuestro espíritu”. Y aquí es importante recordar cómo la primera parte de La Filosofía de la Libertad dedica muchas páginas a la relación de estas facultades humanas. El capítulo 3 titulado: El pensamiento al servicio de la comprensión del mundo trabaja en profundidad las relaciones entre observación y pensar, que para Steiner “son los puntos de partida para todo impulso espiritual del ser humano. Tanto el uso del sentido común ordinario, como las investigaciones científicas más complejas se basan en estos pilares de nuestro espíritu”.

Curso para médicos, 1921 

En abril de 1921 y octubre de 1922 realiza las conferencias fundacionales de Euritmia Curativa, para euritmistas y médicos. Entre 1919 y 1924 realiza numerosos ciclos de conferencias sobre ciencias naturales, Matemáticas y Astronomía y en 1924 imparte el Curso de Agricultura Biológico-dinámica.

 

También desde 1919 realiza numerosas conferencias sobre el Nuevo Orden Social (terminando la 1ª Guerra) y la Triformación del organismo social.

 

Entre enero 2 y 9 de 1924 dicta el ciclo de conferencias titulado Meditaciones sobre el arte de curar, conocido como Curso de Navidad para médicos jóvenes y lo complementa con el Curso de Pascua entre el 21 y 25 de abril de a1924. Imparte el curso De Pedagogía Curativa[6] entre junio y julio de 1924. Y el Curso de Medicina Pastoral para médicos y sacerdotes en septiembre de 1924. Estas son parte de sus últimas intervenciones públicas.

Los biográfos afirman que su salud se vió minada por el exceso de trabajo que se impuso  el último año y por las hostilidades contra su nombre que culminaron con el incendio que se desató en el Goetheanum la noche del 31 de diciembre de 1922 y que destruyó el edificio por completo. Varias fuentes indican que Steiner tuvo la premonición de que algo de ese calibre podría suceder. El extraño presentimiento que sintió en su primera visita a Dornach y la inesperada tormenta que oscureció la colocación de la primera piedra habían sido interpretados como pésimos augurios. En algún momento mencionó que veía el edificio como un escollo que despertaría la ira de sus enemigos; otras personas también tuvieron premoniciones: en 1922 una mujer que nunca había visto el Goetheanum sintió un profundo deseo de visitarlo durante el congreso de Navidad y solicitó ayuda a Steiner; el repuso que no era posible para esa época pero que la esperaba en Pascua; la mujer insistió diciendo en que si no lo veía en Navidad no podría verlo: “vamos a perderlo, se quemará por completo y en Pascua ya no existirá”; la mujer insistió y se desplazó a Dornach y confió a algunos antropósofos su premonición, pero uno de ellos le dijo que no estaba en sus cabales, pero justo esa noche el Goetheanum ardió . La escultura del Representante de la humanidad[7]  que aún no estaba terminada, y por tanto estaba todavía en la carpintería donde Steiner trabajaba, se salvó del incendio.   Esta carpintería se convirtió en un auténtico centro de la actividad antroposófica ; Steiner la utilizó para realizar conferencias y actos artísticos después del incendio.

Stewart Easton considera que 1924 fue el ‘annus mirabilis’ de Steiner:  Si tenemos en cuenta que ya padecía la enfermedad que acabaría con su vida, desplegó una actividad inusitada. Entre muchas conferencias dio el ciclo de Relaciones Kármicas y al mismo tiempo estaba escribiendo su Autobiografía.[8]

 Parece que Steiner se negaba a aceptar la gravedad de la situación de su salud. Y finalmente Ita Wegman le convenció de que debía descansar: su última intervención fue el 27 de septiembre de 2024 y ahí se recluyó en la carpintería, donde apenas podía levantarse y aun así siguió trabajando con la ayuda de sus colaboradores inmediatos. Desde su reclusión concluye Las Directrices Antroposóficas/El misterio de Micael, texto que sintetiza en aforismos o Pensamientos-Guía, todo el conocimiento antroposófico.

En su lecho, termina de escribir con la Dra. Wegman “Fundamentos para un ampliación del arte de curar”, el cual fue publicado en 1925 como su obra póstuma.

 

Falleció en la mañana del 30 de marzo de 1925. Marie Steiner que había pasado gran parte del tiempo fuera de Dornach con su grupo de Euritmia, por insistencia de Steiner, recibió un mensaje de urgencia el día anterior. Cuando llegó ya era tarde para ver a su esposo con vida. Según Günter Wachsmuth, su rostro reflejaba al final una paz y una serenidad casi radiantes.

Acerca del autor

Jorge Alberto Vega Bravo

Médico de la Universidad de Antioquia, con estudios de posgrado en Filosofía, Acupuntura. Es médico Antroposófico certificado con especialización en oncología antroposófica. Pionero de la Medicina Antroposófica en Colombia. Cuenta con amplia experiencia docente a nivel Universitario y en las formaciones de Medicina Antroposófica en Colombia.

Ha fomentado el trabajo de grupos multidisciplinarios a nivel terapéutico, en el centro médico Narabema en Medellín –Colombia en el cual labora como médico independente.

Columnista del periódico local VIVIR EN EL POBLADO en la ciudad de Medellín .

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