El sanador encuentro entre la oscuridad y la luz en la terapia artística

Rose 2

Liane Collot D’Herbois

 

“¿Qué es lo que, de repente, tan lleno de presagios, brota en el fondo del corazón y

sorbe la brisa suave de la melancolía?

¿Te complaces también en nosotros, Noche obscura?

¿Qué es lo que ocultas bajo tu manto, que, con fuerza invisible, toca mi alma?

Un bálsamo precioso destila de tu mano,

como de un haz de adormideras.

Por ti levantan el vuelo las pesadas alas del espíritu.”

Novalis

¿Cuántas veces no solemos reafirmar la lógica del Bien representado por la Luz y el Mal representado por la Oscuridad?, por ejemplo, empleando palabras como brillante, luminoso o deslumbrante para resaltar las cualidades de alguien excelente, espléndido, admirable; y por el contrario enfatizando las expresiones sombrío, opaco y oscuro para alguien de carácter pesimista, taciturno, lúgubre.

En este fragmento de los “Himnos de la noche”, Novalis nos invita a hacer preguntas sobre la fuerza invisible y el misterioso efecto de la oscuridad en nuestra alma, el poeta nos hace una invitación profunda a reconocer en su dimensión espiritual a la oscuridad y la luz.

Al cerrar los ojos podemos entrar en el escenario interior, y aunque es oscuro, no es un negro absoluto ¿Cómo es esa oscuridad? ¿Dónde se concentra? ¿Hay atmósfera? ¿Hay profundidad?

Imaginemos una oscuridad amplia, abarcante, susurrante, algo ocurre en ella que todavía no se manifiesta, pero que ya se presiente. Y entonces entra luz. ¿Cómo es esa luz? ¿Cómo es su intensidad? ¿De dónde viene y hacia dónde se dirige? ¿Mantiene su fuerza o disminuye? Y lo más importante: ¿Cómo es el encuentro entre la oscuridad y la luz? Las preguntas podrían seguir por varios párrafos, pero vamos a detenernos aquí, porque ya en este punto es evidente que ninguna de las dos es mala ni buena; ambas tienen múltiples posibilidades y cualidades. Son dos fuerzas que interactúan no solo a nivel macrocósmico, si no también microcósmico, y gracias a su encuentro surge algo nuevo.

Este ejercicio de visualización, si se llevara al dibujo con carboncillo y fuera conducido adecuadamente por una terapeuta artística antroposófica, podría llegar a ser un maravilloso proceso de autoconocimiento, altamente transformador, tanto para personas sanas o pacientes con diagnósticos diversos, como también para docentes y terapeutas. Este último fue nuestro caso el pasado mes de Julio de 2025.

Nos reunimos un grupo de 20 arteterapeutas en la ciudad de Cali – Colombia, durante toda una semana, para recibir a la maestra chilena, terapeuta de pintura médica, Carmen Gloria Delgadillo, quien realizó sus estudios en “Emerald Foundation” de Holanda y cuenta con una larga trayectoria de práctica profesional en la modalidad de arteterapia antroposófica desarrollada por la artista de origen inglés, Liane Collot d’Herbois.

Con una mezcla de calma suave en la voz, profundidad en su mensaje y un carácter estricto, Carmen Gloria condujo la inmersión de Pintura Terapéutica “Luz, Oscuridad y Color” haciendo un recorrido por las técnicas de carboncillo, acuarela húmeda y lápices pastel.

En el proceso descubrimos cómo las fuerzas de luz y oscuridad con sus gestos cóncavo y convexo, crean un espacio con profundidad a través de la ardua labor de lograr transiciones, transiciones y más transiciones. Así pueden aparecer transparencias o reflejos según la ubicación de la oscuridad respecto a la luz, y también según si la luz es tenue, media o intensa; pero también descubrimos cómo a nivel anímico pueden emerger todo tipo de emociones y sentimientos que casi que adquieren un color propio.

“A veces su encuentro es una lucha, otras veces puede ser cauto, tierno, muy armonioso, equilibrado. Pero se debe recordar que esta tensión entre luz y oscuridad está siempre ahí, detrás de cada color. La actividad de Luz y Oscuridad produce primero el movimiento en el color y luego el color.”[1]

Desde la sensibilidad y percepción artística del movimiento de cada pincelada pudimos reconocer la cualidad de cada color: La calidez dormida del magenta, el despertar ensoñado del carmín, el coraje vigoroso del bermellón, la actividad liviana del naranjo, la quietud cristalina del verde esmeralda, la apertura suave del turquesa, el abrazo apacible del azul cobalto, el aterrizaje lento del tierra de siena tostada, el arraigo seguro del marrón pardo de granza… Nos volvimos a hacer preguntas sobre las teorías del color que habíamos estudiado previamente en nuestra formación, ¿Qué colores emergen de la oscuridad y se dirigen hacia la luz o viceversa? ¿Cómo se ubican, delante o detrás de la luz? Y surgieron reflexiones donde el color puede ser entendido como una gran sustancia cósmica en permanente movimiento, que sólo se detiene cuando se cristaliza en una forma.

“La falta de movimiento es tan devastadora y hace enfermar interiormente, tanto como la falta de luz o la falta de oscuridad.” [2]

En esta semana de inmersión pude vivenciar directamente cómo actúa esta terapia, ordenando y armonizando a nivel físico, anímico y espiritual. A nivel espiritual me permitió reconocerme en el encuentro dinámico de esas fuerzas creadoras, a nivel anímico transité por la incertidumbre, la calma, la frustración, la alegría, el enojo, y todos los matices entre la simpatía y la antipatía, para luego encontrarme lentamente en una sensación de paz activa y a nivel del cuerpo físico podría decir que en mis dibujos (a manera de espejo) pude ver plasmadas las actividades de mis sistemas nervioso, rítmico y metabólico-motor, reconociendo así, mi gran tarea de movilizar la voluntad y aquietar el pensar para encontrar un ritmo más saludable.

Fue una semana con intensa actividad, surgieron profundas conversaciones y se estrecharon aún más los lazos entre colegas que venimos compartiendo hace ya 10 años. Uno de los momentos más valiosos fue en la presentación de un caso que Carmen Gloria desarrolló en 20 sesiones. Nos fue revelando poco a poco, con profundo respeto y afecto, la imagen global de la paciente, su constitución, su diagnóstico de enfermedad autoinmune, sus asuntos biográficos, las necesidades terapéuticas y el camino terapéutico que eligió, a la par que íbamos viendo los dibujos y acuarelas originales, donde se evidencian paso a paso la transformación y la armonización de las fuerzas de luz, oscuridad y color.

En nuestro país es la primera vez que se ofrece una introducción a la modalidad de Collot d’Herbois y por ello transmito a María Lucía Ramírez, Martha González, Anne Mordhorst, Oriana Ferro y todo el equipo organizador del Centro Cultural Antroposófico de Cali, con enorme gratitud en lo personal y desde el grupo de participantes, el anhelo de seguir profundizando en estas experiencias que seguramente tendrán impacto en las vidas de nuestros consultantes y también por supuesto, en el desarrollo de la Medicina Antroposófica y sus terapias en Colombia.

 

Notas al texto

[1] Collot d’Herbois, Liane. Luz, oscuridad y color en la pintura terapéutica. Ed. A Toda Tinta, 2018.

[2] Collot d’Herbois, Liane. Luz, oscuridad y color en la pintura terapéutica. Ed A Toda Tinta, 2018.

Fomación Luz, oscuridad y color (1)

Grupo de formación:  Luz, oscuridad y color

Julio 2025

Cali, Colombia

Acerca del autor

Sofía Toro Sarmiento

Madre, Artista Visual, Maestra de Artes plásticas en la fundación Inti Huasi, Arteterapeuta Antroposófica.

Miembro de la Asociación para el desarrollo de la Medicina Antroposófica en Colombia

Realizadora de programas para medios de comunicación, enfocados en la armonización de la vida familiar, crianza respetuosa, educación desde las artes, bienestar, salud mental y emocional.

Tallerista y Terapeuta para docentes y familias dentro de la pedagogía Waldorf.

Aspirante a Maestría en Neuropsicología y Educación.

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