A continuación una propuesta de ejercicio de retrospectiva del año, escrito por la antropósofa y consultora biográfica rumana Alexandra Vasilache.
El ejercicio de retrospectiva resulta particularmente relevante y enriquecedor para la vida en ésta época del año, tanto desde una perspectiva profana, en que cerramos nuestras actividades del año en los ámbitos laborales, sean éstos ligados a instituciones o prácticas privadas, como en un ámbito más íntimo y personal, en el que podemos evaluar desde una perspectiva moral el año vivido. Este último es la propuesta que nos hace la autora
Desde el conocimiento de los ritmos del año que nos da la antroposofía, se acercan las Doce Noches Santas, desde la Navidad hasta la Epifanía, en la que la reflexión meditativa, introspectiva sobre el año vivido y la prospectiva del año por venir, constituyen prácticas importantes, que siembran venturosas semillas que florecerán en los meses por venir. Este es el regalo que nos da la autora
Para el ejercicio de retrospectiva de este año, decidí centrarme en la responsabilidad moral del cómo uno gasta su tiempo y sus fuerzas vitales. El proceso organizará las imágenes del recuerdo para hacerlas relevantes a fin de conocer si uno fue soberano en su karma y si estuvo presente en su vida durante este último año. Estar presente en la vida (o ‘manifestarse en la vida’) está relacionado con un nivel superior de conciencia que finalmente se convertirá en la presencia del espíritu, el compromiso de participar libremente en la historia del mundo.
La conciencia cambia el karma. ¿Pero cómo?
Tomemos un acto humano. Según las leyes del karma, la intencionalidad (acto, impulso) es la causa, y su efecto es proyectado hacia el futuro. Si uno hace o pretende algo ahora, encontrará el efecto en el futuro. Estos efectos pueden materializarse en esta misma vida o en la siguiente encarnación, siguiendo ritmos temporales específicos. Sabemos que esto sucede en circularidad; el efecto vuelve sobre aquel que lo causó. Pero hay más: Rudolf Steiner nos dice ( GA120, 16.05.1910[1] ) que el hombre puede intervenir en la línea de consecuencias kármicas si actua de forma plenamente consciente, de éste modo sustituyendo el efecto que se produciría sin su participación por otro efecto. En este caso, la conciencia penetra en la voluntad y es el propio Yo quien provoca el efecto kármico.
Imagine que rompe una tubería de agua. Cuando esto sucede, el agua de ambas direcciones (el principio y el final de la tubería) fluye a través de la grieta. Puede pensar de manera similar sobre lo que sucede cuando la conciencia humana penetra profundamente en la voluntad. Libera karma del pasado y del futuro, ganando así grados de libertad. (Esto también ocurre en el umbral de la muerte. En el umbral de la muerte, si uno muere joven, también encontrará un extracto, un residuo de la vida futura no vivida.) Esto es lo que sucede cuando uno asume sobre sí mismo el efecto kármico, reemplazándolo y cambiando el curso del tiempo. Esto es lo que hace toda decisión humana seguida hasta el final en plena conciencia: cambia el karma. Sin embargo, hay que entrenar al Yo para que siga el efecto kármico hasta el final.
Mucha gente habla de conciencia, pero la trata de forma superficial. Llevar conciencia a la voluntad no se trata sólo de tomar conciencia del problema moral. Una vigorosa actividad del Yo debe seguir a la conciencia. Para ello es necesario decidir libremente y actuar conforme a la decisión tomada. En mi experiencia como Consultora biográfica, he notado que muchas personas acuden al biógrafo (o al psicólogo, coach, consejero, etc.) y una vez que comprenden algo sobre sí mismos, se embotan en su voluntad y no continúan con aquello que es más importante: el trabajo moral que debe seguir a la sesión.
Sólo una decisión libre seguida de una vigorosa actividad del Yo cambia el karma. Cada libre decisión de cada individuo reconfigura el karma del mundo entero.
Ahora imaginemos qué sucedería si el proceso es incompleto, sólo medio consciente o no se sigue hasta el final. Daré un ejemplo: imaginemos que alguien tuviera que vivir acorde a su destino, la experiencia de que su casa se queme hasta los cimientos en algún momento de su vida debido a algo que hizo en una vida anterior. Y supongamos que en esta vida esta persona se dió cuenta o, dicho de otra manera, encontro la raíz de esa necesidad kármica. Sin embargo, todavía no podía corregir éste efecto conscientemente porque no estaba moralmente preparada. En el momento exacto de la realización de éste destino, la fiebre comienza a ocupar el cuerpo y la persona experimenta enfermedad y alucinaciones. La fiebre es, en este caso, el efecto sustituido del incendio de la casa. La persona asumió el efecto kármico, pero no pudo comprometerse a corregirlo moralmente. Este es un proceso a mitad de camino.
Un proceso plenamente consciente es una toma de decisiones y una actividad de seguimiento que cambiará por completo el efecto kármico, salvando también a los agentes kármicos. Piense en todo el proceso que implica el incendio de la casa de alguien. El efecto del evento debe involucrar a muchas personas en su realización: familiares, vecinos, bomberos, policía, administración municipal, simples ciudadanos de paso, etc. Si la conciencia toca la causa kármica y en su lugar se libera la fiebre, incluso si todavía hay algunos agentes kármicos involucrados (personal médico, etc.), la situación aún así ha mejorado. Sin embargo, sería mucho mejor si la persona lograra trabajar con anticipación para que la actividad del yo participara en la corrección de los rasgos morales problemáticos del alma. La conciencia seguida de una actividad del Yo en el sentido de la concienciación redimirá el karma de la persona involucrada y de los agentes kármicos.
Una sesión biográfica basada en el conocimiento antroposófico nunca debe terminar con agradecimientos y testimonios para el facilitador sino con el compromiso moral de los participantes. Los ejercicios retrospectivos que propongo se centran siempre en los aspectos morales derivados del ejercicio de retrospección clásico[2] enseñado por Rudolf Steiner.
El ejercicio propuesto
Antes de comenzar, lea todo el proceso desde el principio hasta el final y decida si es para usted. Puede adaptarlo a sus necesidades personales y también puede detenerlo en cualquier momento. Si este ejercicio no le parece adecuado, puede optar por cualquier otro proceso de retrospección de los propuestos por mi para los años anteriores (ver nota)[3]
Como ya sabe, los procesos son únicos cada año. Si usted se decide por este ejercicio, le aconsejo que lo haga entre el 26 – 31 de diciembre . Los mejores días para la retrospección anual son del 24 de diciembre al 6 de enero; sin embargo, elija la primera parte de Las Noches Santas[4] para este ejercicio.
Necesitará dos hojas grandes Medio pliego (70×50 cm) y Cuarto de Pliego (50 x 35 cm), lápices de colores o tinta, un bolígrafo y un diario personal para las autoobservaciones durante el proceso.
Parte I
Ponga una hoja Medio-pliego en verticalmente y trace 3 columnas y 4 filas correspondientes a los 12 meses del año. Comenzará con diciembre y terminará con enero. Enumere los principales eventos de cada mes de la forma más esencial posible.
Algunos consejos:
- Para la cronología invertida de los acontecimientos, puede utilizar de forma optativa su diario personal, agenda o teléfono móvil, correo electrónico o redes sociales como apoyo para recordar. Sin embargo, para un proceso de introspección genuino, es recomendable que el ejercicio de recordar no recurra a medios externos. No es casualidad que algunos recuerdos relativamente recientes (puesto que estamos hablando del año que recien termina) hayan entrado en la parte durmiente del ser humano; para algunas cosas es bueno dejar pasar el tiempo antes de que sean absorbidas por la conciencia.
- Sólo registrará recuerdos concretos , escenas imaginativas claras y hechos que sucedieron. Si, por ejemplo, usted ve a ciertas personas que han aparecido con más frecuencia, o nota un determinado estado de ánimo pero sin un evento específico, busque al menos un recuerdo que le guste de esas personas o estados de ánimo. Una vez identificado uno, aparecerán otros.
- En la hoja de trabajo, anote sólo las notas esenciales del evento . Si necesita detallar algún evento en particular, hagalo en su diario, fuera de la hoja de trabajo.
- Tomese su tiempo; usted no tiene que agotar todos los acontecimientos del año – registrandolo todo -, pero, debe igualmente intentar superar la superficialidad que puede surgir en el ejercicio de recordar. Esfuércese por no huir del recuerdo tan pronto como lo haya identificado, dejandolo visto sólo en la superficie.
Parte II
Paso 1 : A continuación, identifique los 5 primeros sectores más importantes a los que ha dedicado su vida en el último año, por ejemplo: relación con una persona, grupo o asociación específica, familia, profesión/negocio, salud, un proyecto personal, una desgracia personal, Etcétera Puede decidir los 5 sectores de forma objetiva, en función del predominio de eventos correspondientes a cada sector, o subjetivamente, en función del peso que cada uno tiene en tu corazón.
Paso 2: Atribuya un color específico a cada uno de los 5 sectores que identifico como predominantes en su vida este año. Encierre en un círculo en la hoja Medio-pliego los eventos correspondientes a cada sector con su color correspondiente, dejando a un lado (sin círculo) el resto. En este punto, aún puede decidir cuáles son los 5 grupos de eventos con los que desea trabajar.
Paso 3 : Tome otra hoja de papel Medio-pliego y coloquela de forma horizontal. Con un crayón fino, trace 12 columnas para cada mes y 5 filas (más un encabezado fino) correspondientes a cada sector de vida.
Paso 4: A continuación, imagine que cada uno de los 5 sectores de vida que identifico como predominantes en el último año son ríos de vida que fluyen a lo largo de la corriente del tiempo , con sus altibajos, a través de rocas y bosques, o llanuras, bajo la lluvia o clima soleado. Imagine cada uno de estos flujos como ríos independientes. Representa el año como la tierra por donde pasaron las fuerzas vitales de los ríos.
Dibuje cada río en su fila individual en el papel con el color que elegió para ellos. Coloque los eventos relacionados en los ríos como metáforas del paisaje. Por ejemplo, un evento dramático puede ser como lluvia o barro, un logro como un rayo, y un obstáculo puede representarse como una roca que el río debe atravesar, etc. Sea creativo con sus ríos y, al mismo tiempo, trate de retratar con la mayor precisión posible las realidades de su alma.
Paso 5: Cuando haya terminado de dibujar los ríos con sus flujos específicos a lo largo del año, mire, alejandose algunos pasos, a la totalidad de la hoja y observe cómo sus movimientos se reflejan entre sí. Observe si los movimientos son sincrónicos o antagónicos, qué procesos dieron vida y qué procesos tomaron energía vital de usted mismo y de otros procesos.
Piense también en los procesos que no existen, pero deberían existir; por ejemplo, tal vez este año el trabajo prevaleció sobre la familia, o tal vez una relación tóxica consumió la mayor parte de las fuerzas vitales en detrimento de la salud o de la vida espiritual. O puede ser lo contrario, tal vez usted se concentró en un autodesarrollo egoísta, descuidando así a sus seres queridos, etc.
Haga una evaluación moral de si mismo y pregúntese si se concentró en cosas sin sentido o en meras distracciones, en detrimento de las cosas esenciales, perdiendo así la vida.
¿En dónde me olvidé de estar presente en la vida éste año? ¿Dónde permití que la corriente de mi vida (karma) fluyera inconscientemente en el desenvolverse del tiempo, olvidándome de tomar decisiones, olvidándome de ejercer mi libre albedrío y tomar el control de mi vida?
Usted es libre de ser indulgente o callarse consigo mismo. Sin embargo, no olvide que en la vida somos responsables ante Dios de cómo empleamos nuestro tiempo y nuestras fuerzas vitales. Reflexione sobre el resultado y establezca las correcciones necesarias a las que dará seguimiento durante el próximo año.
Tome notas del proceso.
Parte III
Paso 1: Cuando usted se evalúa de forma honesta a usted mismo desde un punto de vista moral, obtiene un sentimiento específico. Al principio es como una sensación vaga; casi tiene sabor. Tenga coraje, vaya más allá y trate de intensificar este nuevo sentimiento que apareció como resultado del ejercicio.
¿Qué siente ahora?
Una vez que capte la especificidad del sentimiento, tome una hoja de cuarto de pliego y cree un retrato de este. Le sugiero que cree un retrato que personifique el sentimiento predominante que surge cuando mira esos flujos y eventos . Este ejercicio creativo le ayuda a ver, reconocer y comprender mejor la realidad oculta del alma porque la imagen no huye sino que inmortaliza ciertos aspectos que se encuentran en su biografía, de otro modo invisibles.
Indicaciones para el dibujo:
- Debe ser un rostro humano .
- Utilice sólo los 5 colores utilizados anteriormente para representar los ríos. Ahora, los ríos formarán una cabeza humana.
- No trate de embellecer ni borrar lo que aparece en el dibujo; deje las cosas exactamente como salieron. El valor artístico no es en absoluto crítico en este ejercicio; la espontaneidad lo es. Es mejor en esta etapa del proceso ser más arqueólogo que artista. Además, también podrá destruir estos dibujos más tarde.
- No sea superficial al crear la expresión facial. Cuanto más evidente esta sea, mejor podrá trabajar a través de la inspiración más adelante.
Esta figura es una metáfora de la actual situación moral que preocupa a su Yo Superior.
Paso 2 : En este paso usted trabajará inspirado por su propio dibujo. Mirará la imagen, intentando responder las preguntas:
¿Cómo es ésta persona retratada aqui? ¿Qué necesita resolver/cambiar/llegar a ser en su futuro para apoyar su integridad existencial y su bienestar y servir al bien que la rodea y en el mundo?
Indicaciones importantes:
- Este trabajo no es fácil porque requiere que el ser humano rompa con una determinada autoimagen y mire con valentía, sin reservas, sus propias vulnerabilidades. Si nunca antes usted había trabajado de esta manera, lo primero que probablemente se le ocurra será que este ejercicio es tonto o inútil. Tendrá que dejar de lado estas palabras y confiar en el proceso.
- En el proceso de escucha inspirativa también es fundamental dejar de lado todas las formas de pensamiento que provienen del pensamiento habitual y aquellas provenientes de patrones de pensamiento colectivo. Si, en el proceso, recibe mensajes del tipo “¡Ámate a ti mismo!” o que usted no se ama lo suficiente y por eso todo está pasando, que no quiere/desea con la suficiente intensidad y por eso no tiene ciertas cosas, o que “es luz” y necesita “sanar el pasado” y similares, le aconsejo que trate de profundizar aún más. Sólo un sentido de la verdad estable, íntimo y vulnerable garantiza una semilla fructífera de este proceso.
Paso 3: A continuación, deberá corregir los defectos que han aparecido en el dibujo. Cree un nuevo dibujo del ser , esta vez con hermosos rasgos corregidos. Cuando esté satisfecho con el resultado, reflexione sobre el proceso:
¿Qué hice para corregir el dibujo? ¿Cómo reflejan estas acciones correctivas a las acciones morales que necesito tomar en mi vida para corregir mi ser?
Paso 4: Los defectos personales que vemos en nosotros mismos se convierten en nuestra responsabilidad de cambiar. Una vez que ve aspectos ocultos de si mismo, usted es responsable de embellecerlos, no estéticamente sino moralmente. Además, en cualquier ejercicio de este tipo, no basta con volverse consciente, sino de llevar la conciencia dentro de la voluntad para que los pensamientos se conviertan en hechos …Entonces, propóngase acciones concretas para cambiar las cosas que usted identifica necesarias para mejorar en el próximo año.
Notas al texto
[1] Steiner, Rudolf. Las manifestaciones del Karma. Conferencia del 16 de Mayo de 1910. Editorial antroposófica argentina.
[2] Ver Ejercicio de retrospectiva de Rudolf Steiner de la misma autora, publicado en el blog de ADMAC. https://www.admac.com.co/ejercicio-de-retrospectiva-de-rudolf-steiner-e-ideas-practicas-para-el-trabajo-biografico/
[3] La autora ha escrito en los últimos años (2021 a la fecha) varios ejercicios de retrospectiva para acompañar el cierre de año. Puede consultarlos en su versión original en inglés en los siguientes enlaces: I in Equilibrium (2023), Expressions of my soul (2022), Behold your destiny’s spiritual trial – a biography retrospection (2021).
[4] Las Doce Noches Santas corresponden al período de tiempo entre el 24 de diciembre y el 6 de enero; este ciclo anual se suele llamar “El año oculto dentro del año”, porque contiene el momento más interiorizado de la Tierra, a la vez que ofrece un espacio abierto para el futuro de las personas que quieren vivir espiritualmente su devenir y vivenciar plenamente la unión entre el Alma de la Tierra y el Alma Humana. Este “año oculto” entre el calendario solar y el lunar es una síntesis del año futuro y corresponde a un vacío de consciencia que permite la entrada de inspiraciones en relación con el devenir de cada persona. Es un periodo que constituye una gran oportunidad para un trabajo meditativo profundo.
Publicado originalmente en Diciembre 12 de 2024 en:
Traducido con el permiso de la autora
Traducción del inglés: Carlos Andrés Guío
Alexandra Vasilache
Antropósofa de origen rumano, con formación en Trabajo biográfico de orientación antroposófica, tallerista en temas de biografía, y antroposofía, coach de vida espiritual, consejera en situaciones de crisis (Threshold Advicer).
La autora dice de sí misma y su trabajo lo siguiente: “Las cosas cambiaron en 2020. Observo, impotente, que lo que esperábamos que fuera de carácter temporal, como un eclipse lunar penumbral, empezó a apoderarse de las almas humanas y a exigir permanentemente su renta de miedo. Observo un abismo que se abre entre las personas: todos lo vemos, sólo hablamos de este, nos dejamos seducir por él y nos dividimos en torno a él. Es más difícil estimular la alegría y el deseo de vivir; es más desafiante procurarse alimento espiritual porque es más difícil digerir incluso el más ligero. Las almas están continuamente envenenadas con figuras aterradoras, imágenes perturbadoras y medidas punitivas que amenazan lo que conocemos como natural, y privadas de calor, amor y arte. En definitiva, el alma humana está encerrada.
Para mí ahora, una cuestión esencial es cómo cruzamos este nuevo abismo que se abre entre nosotros para encontrarnos y co-crear verdaderamente en estos tiempos desafiantes. Creo firmemente que cada uno de nosotros debe entrenar más que antes las fuerzas anímico-espirituales en el sentido de la Antroposofía dada por Rudolf Steiner”.
https://alexandravasilache.blog