Los objetivos y composición artística del libro “Filosofía de la Libertad”

“Fausto”, motivo del techo del Primer Goetheanum.  Por Rudolf Steiner

A continuación se presenta el texto correspondiente al segundo capítulo del libro publicado en el año 1964 por Otto Palmer, titulado:   Rudolf Steiner sobre su libro «Filosofía de la Libertad».

De esta forma damos continuación al texto de introducción, y primer capitulo del libro, que se publicaron en este blog hace algunas semanas. 

“Cuando por el karma de uno se esta destinado a fundar la antroposofía en Europa Central, debe vivir en esta antroposofía algo de la convicción de Goethe que es, en última instancia,  el mismo elemento que vive en el arte; es decir el elemento de la verdad.  Ese mismo elemento que se expresa en la pintura, la escultura e incluso en la arquitectura, también debe vivir en la estructura del pensamiento de la verdad. De hecho, debe afirmarse, como intenté hacerlo en el primer capítulo de mi Filosofía de la libertad,-  el capítulo que ahora se incluye al final de la nueva edición -, que el filósofo, el fundador de una nueva concepción del mundo, tiene que ser un artista en la forma en que aborda los conceptos. Esta imagen del artista del concepto no es la habitualmente aceptada, pero es en la que tuve que basar mi libro. Todo en éste nace de un mismo espíritu”[1].

Ésta es la descripción que hace Steiner del elemento artístico que impregna La filosofía de la libertad . Él dice:

“Las esferas de la vida son muchas. Para cada una se ha desarrollado una ciencia específica. La vida misma, sin embargo, es una unidad, y cuanto más intentan las ciencias profundizar en campos concretos, más se alejan de la visión del universo como un todo vivo. Tiene que haber un conocimiento que busque en las distintas ciencias los elementos que conduzcan al hombre una vez más a la plenitud de la vida. El especialista científico desea obtener por medio de sus conocimientos una conciencia del mundo y de sus procesos; el objeto de este libro es filosófico: la ciencia misma debería llegar a ser orgánica y viva. Las distintas ciencias son pasos preliminares de la ciencia a la que se intenta llegar aquí. Una relación similar domina en las artes.

 

El compositor trabaja sobre la base de la teoría de la composición. Esta se compone de una suma de conocimientos, cuyo dominio es condición imprescindible para componer. Al componer, las leyes de la teoría de la composición se emplean al servicio de la vida, de la verdadera realidad. Exactamente en el mismo sentido es la filosofía un arte. Todos los verdaderos filósofos fueron artistas del pensar. Para ellos las ideas humanas fueron su material artístico, y el método científico su técnica artística. El pensar abstracto adquiere así vida concreta, vida individual. Las ideas se convierten en potencias de la vida. No tenemos entonces solamente un conocimiento de las cosas, sino que convertimos el conocimiento en un organismo real que se gobierna a sí mismo; nuestra verdadera conciencia activa se eleva así sobre la mera recepción pasiva de verdades.

 

Cómo se relaciona la filosofía como arte y la libertad del hombre, qué es la libertad, y si participamos o podemos llegar a participar de ella: esta es la cuestión principal de este libro”[2].

Si alguien preguntara qué constituye el elemento artístico del libro, podríamos responder que los pensamientos que contiene no se suceden en una secuencia lógica formal y abstracta; eso habría hecho que el libro fuera común. En cambio, éstos son movimiento dinámico. Conceptos e ideas cobran vida, se atraen y se repelen unos a otros, entran en conflicto y de esta forma, se obstaculizan o armonizan ,  se refuerzan mutuamente, hasta que su vivacidad alcanza su punto máximo en los capítulos “La idea de la libertad” y “La imaginación moral”, asentándose gradualmente después de eso. Este apogeo surge de la confluencia de los diversos temas, cada uno de los cuales había sido previamente tratado por separado.

En la primera sección del libro denominada “La Ciencia de la Libertad”, se muestra al lector que los conceptos y las percepciones son factores activos, y la observación y la intuición las funciones que éstos desempeñan. En el Capítulo IX encontramos que en cierto nivel los dos factores así como las funciones que ejercen, están completamente fusionados. Este hecho, constatado por la observación anímica, se encuentra en la raíz de la visión, de los impulsos y motivos subyacentes a la acción humana que desarrolla el libro. Un estudio detallado de éstos conduce al descubrimiento adicional de que los impulsos y los motivos también coinciden en su nivel más alto. En esta fusión, en la esfera del conocimiento, del concepto y la percepción, de la intuición y la observación, y del impulso y el motivo en la esfera moral, el drama del pensamiento llega a su desenlace. Ahora aparece en escena la fantasía moral, un fenómeno totalmente nuevo, y aunque normalmente se piensa que la fantasía es la fuente de la que surge la creación artística, aquí se muestra como la fuente que da lugar a la acción moral.

Miremos ahora hacia adelante un poco (cf. Sección II) a los comentarios que Steiner hizo en respuesta a la crítica de Eduard von Hartmann. Nos muestran que La Filosofía de la Libertad no pretendía defender un punto de vista unilateral. Sigue cambiando dinámicamente de una forma de ver las cosas a otra, en continuo movimiento alrededor de un centro único y común. Todos estos diferentes enfoques dialogan entre sí, manteniendo una conversación cósmica. Esto hace que el libro sea una obra de arte de principio a fin. Estaba destinado a ser un ejercicio compartido, no de pensamiento teórico sino de experiencia viva.

Este libro, en el que se armonizan los diversos elementos del conocimiento y la moralidad y se unifican los diferentes puntos de vista, es en sí mismo el producto de experimentar la armonía entre la bondad, la verdad y la belleza, como relata la autobiografía:

“En aquel momento, el verdadero conocimiento, la manifestación de lo espiritual en el arte y la voluntad moral en el hombre, se convirtieron en mi pensamiento, en los miembros que se unen para formar un todo único. No podía dejar de reconocer en la personalidad humana, un punto central en el que se unen en la unidad más inmediata con el ser primigenio del mundo. Es de este punto central de donde surge la voluntad. Si la clara luz del espíritu brilla en este punto central, entonces la voluntad es libre. El hombre actúa entonces en armonía con la naturaleza espiritual del mundo, que crea, no por necesidad, sino en la evolución de su propia naturaleza. En este punto central del hombre los motivos de la acción surgen, no de oscuros impulsos, sino de intuiciones que tienen un carácter tan transparente como el pensamiento más transparente. De este modo he querido, mediante una concepción de la libertad de la voluntad, encontrar ese espíritu a través del cual el hombre existe como individuo en el mundo. Por medio de una experiencia de la verdadera belleza deseaba encontrar el espíritu que obra en el hombre cuando éste se esfuerza de tal modo a través de lo sensible como para expresar su propio ser, no solo espiritualmente como un espíritu libre, sino de tal manera que este ser espiritual suyo fluye hacia el mundo, que es en verdad del espíritu pero no lo manifiesta directamente. A través de una percepción de lo verdadero, deseaba experimentar el espíritu que se manifiesta en su propio ser, cuyo reflejo espiritual es la acción moral, y hacia el que se esfuerza el arte creativo en la plasmación de la forma sensible.  Una “filosofía de la libertad”, una visión viva del mundo de los sentidos sediento del espíritu y que se esfuerza por alcanzarlo a través de la belleza, una visión espiritual del mundo vivo de la verdad se cernía ante mi mente”.[3]

El mismo motivo, con su énfasis en la triple naturaleza del ser humano, vuelve a surgir unas páginas más adelante:

“Mi “Filosofía de la libertad” se basa en una experiencia que consiste en la comprensión de la conciencia humana consigo misma. La libertad se practica en el querer; se experimenta en el sentir; se reconoce en el pensar. Pero para alcanzarla, la vida no debe perderse en el pensamiento.

Mientras trabajaba en mi “Filosofía de la Libertad”, mi preocupación constante era mantener la experiencia interior totalmente presente y despierta en estos pensamientos que yo estaba escribiendo. Esto da a los pensamientos la cualidad mística del ver interior, pero también hace que este ver sea igual al ver exterior sensual del mundo. Si uno penetra en tal experiencia interior, ya no siente una contradicción entre el reconocimiento de la naturaleza y el reconocimiento del espíritu.  Uno se da cuenta de que la segunda no es más que la continuación metamorfoseada de la primera. 

Como esto me pareció así, más tarde pude poner en la portada de mi “Filosofía de la libertad” el lema: “Resultado de una observación introspectiva según el método de las ciencias naturales”.  Pues, cuando el método científico se aplica fielmente a la investigación espiritual, proporciona una base sólida para la comprensión en ese ámbito”[4].

Uno de los lemas que aparecen en la página de dedicatoria de este volumen está tomado de la segunda conferencia de la serie titulada Historia y condiciones del movimiento antroposófico en relación con la Sociedad Antroposófica [5].  Nos dice algo del propósito que pretende cumplir La Filosofía de la Libertad :

“Cualquiera interesado en buscarlos encontrará los principios básicos de la antroposofía ya enunciados en La Filosofía de la Libertad . Hoy sólo quiero subrayar el hecho de que La Filosofía de la Libertad apunta constantemente con necesidad interior a un ámbito espiritual, el ámbito del que derivamos nuestros principios morales, por ejemplo. Esto significa que en el sentido de La Filosofía de la Libertad no podemos quedarnos contentos con el mundo físico, sino que debemos continuar hacia un mundo espiritual firmemente fundamentado en su propia realidad. Ese ámbito espiritual adquiere para nosotros una realidad ulterior y concreta, por el hecho de que  el hombre pertenece en lo más íntimo de su ser, del cual él puede llegar a tomar conciencia, no al mundo de los sentidos sino al mundo espiritual. Estos dos puntos: 1) que existe un reino espiritual, y 2) que el hombre pertenece a  éste con su yo-ser más íntimo, son los fundamentos de “La Filosofía de la Libertad””[6] .

En este sentido, es especialmente interesante encontrar referencias a La filosofía de la libertad en una sesión de preguntas y respuestas que siguió a una conferencia titulada “Cuestiones de nutrición a la luz de la ciencia espiritual” [7].

“La primera pregunta tiene que ver con el hecho de que muchos lectores de mi Filosofía de la Libertad no pueden ver ninguna conexión entre ese libro y lo que se acaba de enunciar aquí desde un punto de vista científico-espiritual, punto de vista aparentemente en desacuerdo con la filosofía por su propia naturaleza. El libro está agotado por el momento, pero pronto aparecerá nuevamente en una nueva edición que pretende ser un duplicado exacto de la primera. Esta Filosofía de la Libertad ofrece lo que el enfoque filosófico puede aportar sobre estos temas. Una persona que se acerque a ellos por cualquier otro motivo siempre tenderá a encontrarse en terreno inestable. Este libro es un enfoque de pensamiento orientado filosóficamente que toma como punto de partida las preguntas: “¿Qué es la verdad?” y “¿Cuál es la relación de la verdad con la ciencia espiritual?” Simplemente estoy señalando aquí lo que el libro tiene que decir sobre la relación del pensamiento con la esfera en la que se originan los pensamientos. De hecho, si alguna vez fuera necesario demostrar que la ciencia espiritual tiene una base filosófica, tendríamos que recurrir a La filosofía de la libertad . Pero nadie que se dé cuenta de que un árbol que uno está pintando se vería diferente si se pintara desde otro ángulo encontrará alguna contradicción entre los dos enfoques”.

En la primera conferencia de la serie “Devenir humano, alma cósmica y espíritu universal[8], se subraya nuevamente el hecho de que La Filosofía de la Libertad estaba (y por supuesto todavía está) específicamente dirigida a clarificar la relación del hombre con el mundo espiritual:

“Nuestro mundo moderno está todavía lejos de estar en condiciones de estudiar el entrelazamiento del hombre con el cosmos, su unidad con éste. Hice especial hincapié en llamar la atención sobre esto en mi Filosofía de la Libertad , donde encontrarán pasajes clave destinados a mostrar que debajo de su nivel ordinario de conciencia, el hombre está relacionado con todo el cosmos, que es una parte integral de la totalidad del cosmos, que su humanidad individual, que aparece revestida de conciencia ordinaria, brota, por así decirlo, de la comunidad del cosmos.  Pocos lectores han comprendido estos pasajes particulares en mi “Filosofía de la libertad”” .

No se debe cerrar esta sección sin incluir líneas tomadas del tesoro de sabiduría encarnado por Steiner en forma de verso, líneas en este caso relacionadas con La Filosofía de la Libertad:

Cuando en luminosos círculos del Espíritu

El Alma deja que reine

La fuerza pura del pensar,

Ella toma el conocimiento de la libertad.

Cuando en la vida comprendida plenamente

El ser humano consciente libre

Conforma su voluntad en ser,

Entonces se manifiesta la realidad de la libertad[9]

Rudolf Steiner

_______________________

El texto original del verso en Alemán:

Wenn in hellen Geisteskreisen

Die Seele lässt walten

Des Denkens reine Kraft,

Ergreifet sie der Freiheit Wissen.

Wenn im voll erfassten Leben

Der frei bewusste Mensch

Sein Wollen zum Sein gestaltet,

So west der Freiheit Wirklichkeit.

 

7 Dezember herzlichst Dr. Rudolf Steiner In Liebe Marie Steiner

Für Helene Röchling in «Die Philosophie der Freiheit»

7 Dezember 1918

Notas al texto:

[1] Steiner, Rudolf.  Comprensión social partiendo del conocimiento de la ciencia espiritual. Los trasfondos espirituales de la cuestión social.  GA 191.  Conferencia del 14 de Noviembre de 1919, Dornach.

[2] Steiner, Rudolf.  Filosofía de la libertad.  GA 004.  Prefacio revisado de la edición original de 1894.  Editorial Rudolf Steiner, Madrid.  Traducción de Blanca Sánchez de Muniaín

[3] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida.  Capitulo VIII.  GA 028.  Editorial Rudolf Steiner;  Madrid.

[4] Steiner, Rudolf.  El curso de mi vida.  Capitulo XII.  GA 028.  Editorial Rudolf Steiner;  Madrid.

[5] Steiner, Rudolf.  Die Geschichte und Bedingungen der antroposophischen Bewegung im Verh’altnis zur Anthroposophischen Gesellschaft (En español:  Historia y condiciones del movimiento antroposófico en relación con la sociedad antroposófica.  Estimulo a la autorreflexión) Conferencia 2:  “La revelación de las verdades espirituales”.   GA 258, Junio 11 de 1923.  No traducido al español.

[6] Ibid

[7] Steiner, Rudolf.  ¿Donde y como encontrar al espíritu? GA 57.Conferencia 7:    Ernahrungsfragenim Lichte der Geisteswissenschaft (En español:  Cuestiones de nutrición a la luz de la Ciencia Espiritual)   Diciembre 17 de 1908.  (No traducida al español).

[8] Steiner Rudolf. Menschenwerden, Weltenseele und Weltengeist  (En español:  Devenir humano, alma cósmica y espíritu universal.  1ra Parte.  El hombre como entidad anímico-corporal en su relación con el mundo).    GA 205.  Conferencia 8. Dornach, Julio 8 de 192.  (No traducido al español)

[9] Escrito a mano en la edición de 1918 de La filosofía de la libertad  de Marie Steiner. Reproducido en el GA 040 Wahrspruchworte.  Traducción del verso al español de la Dra. Mariana Mampaey

Traducido de la versión en Inglés

Rudolf Steiner on his book The Philosophy of Freedom

Traducción:  Carlos Andrés Guío

Traducción del verso de Rudolf Steiner desde el alemán:  Mariana Mampaey

Acerca del autor

Otto Palmer

Médico de profesión, fue uno de los pioneros de la medicina antroposófica en Alemania.  Siendo prisionero de guerra en Francia en 1919, en Albertville (Saboya), recibió su primer ejemplar de La Filosofía de la Libertad. En el campo de oficiales junto a otros soldados estudiaba las obras de Rudolf Steiner.  Es Palmer quién introduce a Hermann Poppelbaum a la antroposofía, quién también fue hecho prisionero por los franceses.

Durante su estancia en la cárcel, comenzó su viaje de cuarenta y cinco años de estudio de las obras de Rudolf Steiner y la Antroposofía. Cuando publicó su libro Rudolf Steiner sobre su libro La filosofía de la libertad, había pasado muchos años estudiando y recopilando todas las referencias a La Filosofía de la Libertad que pudo encontrar en las obras y conferencias de Rudolf Steiner.

Autor de varios libros entre los que se encuentran:  Rudolf Steiner über seine Philosophie der Freiheit; Rudolf Steiner und das Evangelium;  Hat das Christentum noch eine Bedeutung für unsere Zeit ? Ein Wort an die, die glauben, diese Frage verneinen zu müssen, y Friedrich Rittelmeyer Versuch einer Würdigung

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