¿Qué es esa vaina de la Antroposofía?

Colombia es un país multicultural, con un español rico en matices. El lenguaje coloquial de nuestra Costa Atlántica es pintoresco y rico en expresiones propias. Muchos amigos y pacientes me preguntan por la antroposofía y un amigo costeño me lanzó la pregunta que encabeza este artículo y me puso a trabajar en una respuesta que llegue a costeños, paisas, cachacos y llaneros.

Empecemos diciendo que la Antroposofía es una corriente espiritual conocida en el mundo como Ciencia Espiritual e iniciada por Rudolf Steiner (1861-1925) a comienzos del siglo XX. El desarrollo espiritual es buscado aquí en términos científicos, no religiosos. La antroposofía se sale del dominio de la creencia y entra en el campo de la ciencia, esto es, trabaja con hipótesis que son validadas.

Si volvemos la mirada a la etimología y exploramos el origen de la palabra, nos encontramos con dos vocablos griegos: ‘sophia’, sabiduría y ‘anthropos’, hombre. Así que una definición etimológica nos lleva a ‘sabiduría o conocimiento del hombre’. Anthropos se puede partir en sus dos componentes: ‘anth y ropos’ que significan ‘carbón ardiente’; el ideograma chino de hombre (Ren) tiene gran similitud ideográfica con el de fuego (Huo). Y en hebreo ser humano se dice ISH y en el significado de sus  letras está incluido el fuego (shin). Tres culturas clásicas que relacionan lo humano con el fuego.

Pero vamos a agregar ‘otras vainas’: La Antroposofía es un camino de conocimiento que parte de una antropología ampliada e integra el domino de lo corporal, de lo anímico, de lo existencial (espiritual) y de lo social.

Para la antroposofía el ser humano posee cuatro niveles de organización o cuerpos nombrados como cuerpo físico (material), cuerpo vital (biológico), cuerpo emocional (sensible) y Organización del Yo (nivel espiritual), que a su vez están relacionados con los cuatro elementos antiguos (tierra-agua-aire-fuego) y con cuatro reinos (y aquí nos salimos de la biología científica): mineral, vegetal, animal y humano. Salta a la vista que para la antroposofía el ser humano constituye un reino independiente y no un animal inteligente.

  1. Steiner trabajó en profundidad este tema y describió tres cualidades netamente humanas: Andar, Hablar y Pensar que constituyen una conquista evolutiva ligada al desarrollo evolutivo del ser humano.

La antroposofía surge en un momento particular -principios del siglo XX- donde la humanidad asiste a una gran expansión de la mente y el espíritu. La revolución industrial se ha consolidado. Asistimos al desarrollo de la nueva física y de avances tecnológicos como la aviación, la electricidad, el fonógrafo y el automóvil. Nace el psicoanálisis y es la antesala de la revolución bolchevique y de la primera guerra mundial.

La Antroposofía no ofrece una sabiduría nueva. Sino que presenta las viejas verdades de tal manera que se puedan utilizar mejor. 

La antroposofía es la unión del conocimiento espiritual con la ciencia. Para que esta unión sea posible, Steiner sistematiza la investigación de los mundos suprasensibles para poder utilizar este conocimiento en la práctica. “Hay quienes creen que con las fronteras de la percepción sensorial se agotan también las fronteras de todo conocimiento…pero si se hacen conscientes de esas fronteras, descubrirán que en esa conciencia existen las facultades para atravesarlas”. “En todo ser humano duermen facultades que le permiten adquirir conocimiento de los mundos superiores…el problema consiste en qué se debe hacer para desarrollar estas facultades”. Steiner trabaja en varios libros y en numerosas conferencias este proceso y luego lo lleva a la vida práctica.

La Antroposofía aplicada genera un proceso reordenador de la cultura a través de la pedagogía Waldorf, un proceso que recupera la tierra a través de la agricultura biológico-dinámica y un proceso sanador del ser humano a través de la medicina, la psicoterapia, la arteterapia y la euritmia curativa de orientación antroposófica.  Vamos a profundizar en estos aspectos en próximas entregas.

La antroposofía está en capacidad de responder a los candentes interrogantes que acosan al ser humano actual: su verdadero origen como individuo, la existencia de la conciencia más allá de la muerte física, el papel del hombre como ser social y cultural y la estructuración de la sociedad como organismo ternario.

Esta columna fue publicada en el Periódico VIVIR EN EL POBLADO

Jorge Alberto Vega Bravo

Médico de la Universidad de Antioquia, con estudios de posgrado en Filosofía, Acupuntura. Es médico Antroposófico certificado con especialización en oncología antroposófica. Pionero de la Medicina Antroposófica en Colombia. Cuenta con amplia experiencia docente a nivel Universitario y en las formaciones de Medicina Antroposófica en Colombia.

Ha fomentado el trabajo de grupos multidisciplinarios a nivel terapéutico, en el centro médico Narabema en Medellín –Colombia en el cual labora como médico independente.

Columnista del periódico local VIVIR EN EL POBLADO en la ciudad de Medellín .

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